Bajo el lema «Lego ¿Cómo vas a reconstruir lo que Shell destruya?», la organización ecologista ha presentado esta campaña a nivel mundial que ya ha ocupado lugares emblemáticos de la marca como los parques de Legoland de Reino Unido y Dinamarca y que en Madrid se ha ‘personificado’ en pequeños escaladores de juguete.
Las figuritas, que ‘desplegaron’ una pancarta entre las Torres Kio con la inscripción «Shell, no destruyas el Ártico», son uno de los juguetes mejor valorados en el mundo, «un estupendo compañero de juegos que, sin embargo se está relacionando con la gente equivocada», ha resumido Greenpeace en su informe «Las Malas Compañías de Lego».

«El cambio climático es una enorme amenaza para todos los niños del mundo, pero Shell intenta apropiarse de la magia de Lego para ocultar su parte de responsabilidad; se está aprovechando de que los niños adoran sus juguetes para sellar su lealtad de por vida» , advierte en un comunicado la portavoz de Greenpeace, Sara del Río.
La relación entre la multinacional de extracción y Lego comenzó con la firma de un acuerdo para incluir el logotipo de la petrolera en algunas piezas del juguete, como parte de «una campaña de limpieza de imagen» y «transmitir valores positivos como los que contagian los juguetes», ha denunciado Greenpeace.
«Shell se mete en las habitaciones de los niños para generar futuros consumidores y seguidores de la marca», ha alertado Del Río, a quien además Lego ha confirmado que aumentará su promoción conjunta con la petrolera en los próximos años.
16 millones de kits Lego promocionan la petrolera

Esto supone un enorme aumento en la promoción de Shell ya que, desde que comenzó su programa de perforación ártica en 2012, se han vendido o regalado 16 millones de paquetes de Lego en las estaciones de servicio en 26 países, lo que ha supuesto para multinacional petrolera un incremento del 7,5 % en ventas en todo el mundo, según datos facilitados por Greenpeace.
Ante esta situación, la organización ecologista ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas (más de mil personas lo han hecho ya en España) para prevenir un posible derrame en el Ártico, que afectaría a «una increíble vida silvestre, como los osos polares, ballenas y morsas» y sería «casi imposible de remediar con efectos devastadores para el medioambiente». EFE





Debe estar conectado para enviar un comentario.