Ana Tuñas Matilla
La mediática operación para «salvar» Timmy, nombre con el que se ha bautizado a la ballena jorobada varada hace un mes en la costa alemana del mar de Báltico, ha atraído la atención ciudadana y de organizaciones ecologistas que clamaban por su rescate ajenos a la opinión de los expertos que aseguran que en la gran mayoría de los casos, lo único que se consigue con estas actuaciones es prolongar el sufrimiento de un animal que acabará muriendo.
El costoso sistema para llevar a Timmy a alta mar con una barcaza, ha sido financiado por dos multimillonarios, el cofundador de MEdiaMark Walter Gunz y la empresaria hípica Karin Walter-Mommert, que decidieron hacerse cargo después de que, tras varios intentos fallidos y asesorados por expertos, las autoridades decidieran que la mejor opción era dejarla morir en paz.
La tasa de supervivencia en casos como éste es prácticamente nula, por lo que lo más seguro es que la ballena morirá ahogada en alta mar, según los expertos consultados por EFE Verde, que reclaman dirigir el foco y la inversión a acabar con los factores humanos que causan la muerte de miles de cetáceos cada año en lugar de destinarla a salvar a un solo ejemplar.
Lesiones irreversibles
Los animales mueren por causas naturales y, por desgracia, también por factores antrópicos, como las redes de deriva como la que llevaba Timmy en la boca, ha apuntado la presidenta de la Sociedad Española de Cetáceos (SEC), Carolina Fernández.
Posiblemente, esa red dificultó al animal alimentarse lo que, a su vez, llevó a un debilitamiento progresivo del que es muy difícil que se recupere. Ante ese debilitamiento, el animal buscó aguas más tranquilas y varó.
A diferencia de otros animales marinos, los cetáceos no están preparados para vivir fuera del agua, por lo que en el momento que varan y su cuerpo «toca tierra» se desencadena lo que se denomina un cuadro de estrés por varamiento, una serie de lesiones internas y externas, ha explicado la experta.
Cuantas más horas pasen y más varamientos haya (un mes y hasta cuatro varamientos en el caso de Timmy) las lesiones serán más irreversibles, por lo que disponer de soluciones como la que se ha implementado en este caso sólo llevará a prolongar el sufrimiento del animal que, casi con total seguridad, morirá ahogado en alta mar, ha advertido.
La ciudadanía debe de entender que, en casos así, reintroducir al animal en el medio no es la solución, según Fernández, que ha defendido que lo más ético habría sido la eutanasia (algo complicado en el caso de animales de gran tamaño como Timmy) o proporcionarle cuidados paliativos hasta su muerte.
«El problema no es una ballena muerta, el problema es que se siguen pescando o muriendo por las redes y ahí es donde habría que centrar los esfuerzos», ha aseverado.
Cuanto menos intervenga el hombre, mejor
«Los cetáceos varan, es un proceso natural en la mayoría de los casos (animales viejos, heridos, enfermos…) por lo que cuanto menos interfiera el ser humano, mejor», ha apuntado Ricardo Sagarminaga, ex presidente de la SEC y cofundador de Alnitak, organización sin ánimo de lucro centrada en la conservación marina.
En su opinión, mientras un delfín sano o una tortuga enredada en una red se pueden rescatar, en el caso de grandes cetáceos como Timmy, sólo se debería intervenir para ayudarle a morir, a lo que ha añadido que, además, son animales gregarios, por lo que para tener éxito habría que encontrar a su «manada».
«A nivel conservación, invertir en intentar salvar a la desesperada a un solo individuo, como puede ser Timmy, no tiene ningún beneficio (…) Lo que hay que hacer es dar a los animales las mejores condiciones de vida en su medio, por ejemplo, trabajando con pescadores para intentar mitigar los efectos de su actividad», ha afirmado
En su opinión, para los científicos que trabajan en la conservación de cetáceos, que dos mecenas hayan visto una «oportunidad de oro» rescatando a Timmy «no tiene ningún sentido», cuando en el mundo siguen muriendo miles de ballenas cada año por el uso de artes de pesca ilegales.
«Estamos frente a problemas muy gordos y es triste que se monte una película alrededor de una pobre ballena. Seguramente, mucha gente estará escandaliza con los gobiernos regionales porque no han hecho nada, cuando lo más humano que se podía haber hecho era dejarla morir», ha añadido
¿Por qué varan los cetáceos?
Los varamientos son algo habitual. La mayoría de las veces suceden porque el animal presenta algún problema de salud (natural o causa del hombre), y va a aguas más someras, queda varado y, dado su mal estado, no puede regresar a mar abierto, según Joan Giménez, investigador del Instituto Español Oceanografía especializado en cetáceos, que ha apuntado que, a veces, también llegan a las playas porque se desorientan.
Por eso, lo primero que hay que hacer es practicar un reconocimiento veterinario para saber si el animal está en buenas condiciones para ser reintroducido en el medio o, por el contrario, si presenta una patología grave que implique que se «haga lo que se haga vaya a morir».
«Lo primero es conocer el estado de salud. Si está en condiciones idóneas se puede hacer ese esfuerzo y llevarlo a aguas abiertas, pero si está gravemente enfermo lo que ocurrirá es que se alargará su sufrimiento».
En el caso de Timmy, «no sé si se han hecho estudios veterinarios, pero viendo las imágenes del animal parece que presenta alguna patología», ha señalado Giménez.
Especies como las ballenas jorobadas son muy queridas y, en casos como este, hay mucha presión social para que se intente reintroducir al animal en su medio, pero lo que no se entiende es que si está enfermo, lo único que se logrará es provocarle estrés y prolongar su sufrimiento antes de morir. Por eso, antes de embarcarse en un rescate, habría que preguntarse si no sería más ético darle una muerte digna que lo evite, ha señalado.
¿Qué hacer si ves un animal varado?
Si avistas un animal varado, vivo o muerto, lo primero que debes hacer es avisar al 112 sin tocarlo ni intentar rescatarlo por tu cuenta.
El 112 dará aviso a la correspondiente red autonómica de varamientos, organismos atendidos por veterinarios y biólogos que son los que deben actuar en estos casos.
Si esta vivo, comprobarán su estado y decidirán qué hacer, y si está muerto recogerán datos para saber si, por ejemplo, presentaba alguna patología contagiosa. En ese sentido, es importante no tocar al animal para evitar riesgos. EFE Verde
atm




