Segovia, 4 abr (EFE).- La empresa Explotación de Rocas Industriales y Minerales, S.A (ERIMSA), se pondrá en contacto con vecinos y asociaciones de afectados por su proyecto de abrir una mina de cuarzo que ocuparía 1.692 hectáreas en la provincia de Segovia para explicarles su método, que según la compañía «en ningún caso perjudicará al medioambiente».
En un comunicado, la empresa ha informado este martes de su voluntad de «explicar personalmente» sus sistema de trabajo y su modelo de «minería sostenible», después de que el proyecto haya despertado la oposición de buena parte de los vecinos de los seis pueblos afectados, entre Duruelo y Cerezo de Abajo.
De acuerdo a la nota difundida, el sistema que se utilizará en esta mina, si la empresa obtiene finalmente la autorización que ha solicitado a la Junta de Castilla y León, es «completamente diferente al tradicional» y «en ningún caso» ocasionará daños medioambientales ni afectará a la vida cotidiana de la población.
La compañía, domiciliada en La Coruña, es una filial de la compañía noruega Elkem, cuyo accionista mayoritario es el grupo chino National Bluestar, y ha respondido así a las críticas lanzadas por asociaciones como Ecologistas en Acción o una plataforma vecinal constituida para mostrar su rechazo al plan.
Esta empresa quiere «lanzar un mensaje de tranquilidad a la opinión pública» respecto al proyecto y «escuchar las preocupaciones de los ciudadanos», de los Ayuntamientos y las asociaciones que han mostrado sus dudas.
La empresa ha reiterado en su comunicado que sus sistema de cribado del terreno garantiza la recuperación total de la tierra en las mismas condiciones que antes de la intervención, ya que primero separan la capa productiva del suelo a una profundidad de aproximadamente un metro y medio.
A través del cribado, se extrae todo el material que tenga un tamaño superior a cuatro centímetros y el resto se deja en el mismo lugar, por lo que «las fincas quedan a su nivel original», «no experimentan erosiones» y «mantienen su fertilidad», ha precisado la empresa.
Finalmente, el proceso acaba con el allanado y subsolado después de depositar en el mismo lugar la capa productiva separada en el comienzo.
«Nadie verá grandes extensiones de terreno en las que estemos realizado el cribado porque solo lo hacemos de dos hectáreas en dos hectáreas y únicamente cuando restauramos completamente estas fincas continuamos en otras zonas. Además, siempre en condiciones meteorológicas favorables y en régimen de alquiler”, ha señalado la empresa en el comunicado.
ERIMSA ha asegurado su total compromiso con la preservación del medioambiente y la protección de la biodiversidad y su «máximo respeto al entorno» y ha recordado que «la minería en España está muy regulada y controlada y más en las zonas protegidas por la Red Natura», por lo que «no caben prácticas perjudiciales».
Lo que la empresa quiere trasmitir a los vecinos y colectivos de afectados es que, para ella, el cribado de terreno es «una actividad socioeconómica tradicional más», como la agricultura, y su modelo «no tiene nada que ver con lo que algunas personas se imaginan de grandes explotaciones a cielo abierto».
Los vecinos han anunciado, en un comunicado, una concentración contra el proyecto para el domingo 6 y su intención de seguir movilizándose contra la mina, que consideran afectará a las actividades tradicionales de la zona, el medio ambiente, la Red Natura 2000 de la UE y los acuíferos. EFE
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