Pasando por daños en viviendas y propiedades a causa de las inundaciones y los deslaves y órdenes de evacuación en áreas críticas afectadas anteriormente por incendios, distintos sectores del «estado dorado» continúan en alerta de tormentas e inundaciones.
La parte sur de la Sierra Nevada, desde el Parque Nacional Yosemite hasta el límite entre los condados de Tulare y Kern, se mantiene en alerta de tormentas invernales.
Mientras tanto, la tormenta invernal Leo, causante de las inundaciones del domingo, avanza hacia el interior de California con nieve y fuertes vientos en el norte, según explicó a Efe Ari Sarsalari, meteorólogo de The Weather Channel.
«El impacto de la tormenta invernal Leo seguirá sintiéndose todavía en California con gran cantidad de nieve sobre la Sierra Nevada y precipitaciones más ligeras en el centro, con posibilidad de tormentas en el sur del estado», anunció Sarsalari.
En el condado de Los Ángeles se mantiene una advertencia de inundación y se esperan fuertes vientos. Y en Miami Springs (Florida) el paso de un tornado ocasionó la muerte de una persona.

Más del 200% más lluvia de lo habitual
Según datos del Servicio Nacional de Meteorología, desde el 1 de octubre, el centro de Los Ángeles ha recibido más de 33 centímetros de lluvia, sobrepasando en 216 % lo normal para este periodo del año.
Las áreas, que durante los cuatro años de grave sequía en California enfrentaron devastadores incendios, actualmente están en alerta y algunas con órdenes obligatorias de evacuación debido a los deslaves causados por la lluvia.
Donde antes hubo incendios como Duarte o Santa Clarita, ahora sus residentes han sido evacuados, se han cerrado colegios e incluso autopistas algo bastante inusual especialmente en el sur de California y miles de usuarios se quedaron sin servicio eléctrico a raíz de las tormentas.
En cuanto al gas, la compañía SoCal Gas pidió a sus usuarios del sur del estado ahorrar en el consumo en la calefacción bajando los termostatos a 20 grados centígrados, para compensar el aumento en estufas, calentadores, lavadoras y secadoras entre otras, debido a la lluvias.
Un buque de cemento partido en dos
El buque «Palo Alto», una embarcación de cemento construida, como parte de una flota durante la Primera Guerra Mundial en previsión de una escasez de acero y que se encontraba fondeado en la bahía de Monterrey, fue literalmente «partido en dos» por la tormenta,
Así, el «barco de cemento», de 128 metros de largo, cuyo único viaje fue desde Oakland hasta la bahía Sea Cliff donde permaneció hasta el fin de semana como atractivo turístico, vio su fin no en un enfrentamiento de guerra sino por las fuertes olas generadas por las tormentas. Efeverde





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