Turistas en Madrid. Archivo EFE/ Mariscal
CAMBIO CLIMÁTICO

Lancet Countdown: España debe reforzar su acción frente al calor y reducir el riesgo de incendios

La dependencia de Europa de los combustibles fósiles y el incremento de los subsidios que permiten su consumo incrementan los riesgos asociados para la salud, según el informe Lancet Countdown Europe 2026, que recomienda a España reforzar los planes de acción frente al calor y los sistemas de alerta temprana en regiones de alto riesgo y priorizar la reducción del riesgo de incendios y la resiliencia de los ecosistemas, especialmente en regiones con gran pérdida de cobertura arbórea.

España también debe mejorar la vigilancia y prevención de enfermedades infecciosas sensibles al clima en áreas donde aumenta la idoneidad para la transmisión por mosquitos, según el documento, que añade que alinear las estrategias regionales de salud pública, adaptación climática y uso del suelo puede ayudar a mitigar estos riesgos interconectados y favorecer una respuesta más resiliente y centrada en la salud.

Dependencia fósil vs 62.000 muertes por calor

El cambio climático está costando vidas en toda Europa y las muertes relacionadas con las altas temperaturas crecen en casi todo el continente. Se calcula que sólo en 2024 murieron 62.000 personas por el calor.

En paralelo, critican los autores, los gobiernos siguen presos de una dependencia de los combustibles fósiles que agudiza los riesgos para la salud y la vulnerabilidad económica, lo que hace que la crisis sea más letal, injusta y costosa de sobrellevar, concluye el informe.

El documento, fruto del trabajo de 65 investigadores de 46 instituciones académicas y de la ONU, hace un seguimiento de las tendencias del cambio climático y la salud mediante 43 indicadores.

En toda Europa, «las consecuencias del cambio climático para la salud se están acelerando más rápido de lo que lo hace nuestra capacidad de respuesta, según el codirector de Lancent Countdown Europa Joacim Rocklöv.

En el caso de España, destaca que la exposición y la vulnerabilidad tienden a concentrarse en determinadas regiones del país, reflejando diferencias en las condiciones climáticas locales, la estructura de edad de la población y la capacidad de adaptación.

Respuestas adaptadas por regiones

El seguimiento de estos patrones subnacionales es clave para identificar dónde el calor supone mayores riesgos para la salud, dónde puede aumentar la presión sobre los sistemas sanitarios y dónde se necesitan medidas de adaptación específicas, alertan los expertos.

Por ejemplo, en España, Tarragona registró el mayor aumento en los días de ola de calor experimentados por bebés menores de 1 año entre 2015–2024 y 1991–2000 -3.403 días más-, mientras que la provincia de Ciudad Real registró el mayor aumento en la mortalidad relacionada con el calor entre 2015–2024 y 1991–2000,  pasando de 8,8 a 27 muertes por cada 100.000 habitantes (18 más). La provincia de Lleida tuvo un aumento en los días de alerta extrema por calor de 0–1 en 1991–2000 a 8 en 2015–2024.

El aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de precipitación están incrementando el riesgo de incendios forestales en el sur de Europa, con implicaciones para la calidad del aire, la salud y la presión sobre los sistemas sanitarios, según la misma fuente.

Incendios y enfermedades

La región de Melilla registró el mayor aumento en el peligro de incendios entre 2015–2024 y 1981–2010, con un incremento del 13,3 % (de 29,2 a 33,1), según el documento, que recuerda que los fuegos contribuyen a picos de partículas contaminantes y otros contaminantes, agravando enfermedades respiratorias y cardiovasculares, además de ejercer presión sobre los servicios de emergencia y sanitarios.

Por su parte, entre 2016 y 2023, Galicia registró la mayor pérdida de cobertura arbórea (unas 275.600 hectáreas). En general, la actividad forestal y los incendios son los principales factores de la pérdida de cobertura, que reduce la capacidad de captura de carbono y aumenta la vulnerabilidad al calor y a la degradación ambiental.

El cambio climático está modificando la idoneidad ambiental para enfermedades transmitidas por vectores en España, permitiendo que patógenos como el virus del Nilo Occidental y el dengue se expandan a nuevas regiones o se intensifiquen donde ya están presentes.

En 2024, la provincia de Valencia registró la mayor idoneidad climática para la transmisión del dengue asociada al mosquito Aedes albopictus (18,55). Por su parte, Cádiz registró la mayor idoneidad asociada al mosquito Aedes aegypti (0,037), seguida de Sevilla (0,031).

Por su parte, Ceuta registró el mayor aumento en el riesgo medio de brotes de virus del Nilo Occidental entre 1981–2010 y 2015–2024, pasando de 0,002 a 0,064 y alcanzando 0,251 en 2025.

Brusco y alarmante aumento del impacto en la salud

Tras más de diez años de informes, «podemos observar que el cambio climático impulsado por la actividad humana está intensificando los impactos en la salud en toda Europa y sigue provocando pérdidas de vidas. El problema persiste, aunque también vemos algunos indicios de esperanza, como el aumento de las renovables», ha explicado la experta en Salud Pública y coautora del informe María Nilsson.

«Las proporción de electricidad renovable en Europa se ha más que duplicado desde 2016, cuando comenzamos con el lanzamiento de Lancet Countdown. Las muertes vinculadas a la contaminación del aire derivada de la producción de energía y el transporte siguen reduciéndose. Todo esto aporta beneficios tangibles para la salud», ha añadido durante la presentación del informe.

A pesar de esos signos para la esperanza, Europa, la región que más rápido se está calentando, está atravesando un «brusco y alarmante» aumento de los impactos del cambio climático en la salud, según el documento, que recoge que el 99,6 % de las regiones analizadas han experimentado un incremento de las muertes atribuibles al aumento de las temperaturas durante la última década (con 62.000 muertes sólo en 2024).

Las alertas por calor extremo se multiplicaron por cuatro (+318%) entre 1991 y 2024, pasando de una alerta diaria a 4,3 alertas al día; y la inseguridad alimentaria derivada de las olas de calor y la sequía afectó a un millón de personas más que en décadas anteriores en 2023.

Esta dramática situación golpea con más crudeza a los más vulnerables: bebés, mayores de 65 años, personas que trabajan al aire libre y hogares con menores ingresos.

Al mismo tiempo, el calentamiento contribuye a la propagación de enfermedades infecciosas, como el dengue (el riesgo de brote se ha cuadruplicado), y ha prolongado la temporada de polen entre 1 y 2 semanas en comparación con la década de 1990, lo que aumenta la duración de la exposición para quienes padecen rinitis alérgica.

Siguen las subvenciones a los combustibles fósiles

En paralelo y pese a los esfuerzos para la descarbonización, la dependencia de Europa de los combustibles fósiles sigue exponiendo a la población a una contaminación dañina para la salud y a unos mercados energéticos volátiles.

Las subvenciones a combustibles fósiles sumaron 444.000 millones de euros en 2023 (3,3 veces más que en 2016) porque los gobiernos tuvieron que intervenir para proteger a los hogares del fuerte encarecimiento de la energía tras la invasión de Ucrania a manos de Rusia.

«Esta dependencia hace que Europa siga a merced de los cambios geopolíticos y sustrae recursos que podrían acelerar la transición hacia sistemas energéticos más limpios y saludables», añade el informe.

Además, dos nuevos indicadores ponen de relieve la urgencia de un mayor compromiso con la mitigación del cambio climático en Europa: el auge de la quema de madera y biomasa sólida para la generación de energía y la pérdida de cubierta forestal. Europa ha perdido el 11,4 % de su cubierta forestal entre 2001 y 2023, lo cual ha afectado a la capacidad del continente para mantener sumideros de carbono cruciales).

El informe advierte también de que pese a que los riesgos no paran de crecer, el compromiso de los responsables políticos, las empresas y los medios de comunicación con el cambio climático y la salud se ha estancado o ha decaído en un momento en el que necesitamos urgentemente un liderazgo contundente.

Publicado durante la celebración del Diálogo Climático de Petersberg para perfilar las prioridades de la próxima COP31, el informe hace hincapié en que la consolidación de los planes de adaptación, la extensión de los servicios climáticos del sector sanitario y la aceleración de la retirada progresiva de los combustibles fósiles (todos ellos ámbitos en los que se observan avances) constituyen la base para una acción decisiva que permita un futuro seguro y saludable. EFE Verde

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Un estudio asocia el calor del verano de 2024 con más de 62.700 muertes en Europa