Las poblaciones de salmón caen más del 80 % en España en 10 años. La SIBIC urge a prohibir su pesca

Las poblaciones de salmón atlántico de España han caído más del 80 % en diez años (2015-2024) y la situación de la especie en el país es mucho más grave que a nivel general, según los datos recabados por la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC), que urge su inclusión en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría de especie en peligro de extinción y la inmediata prohibición de su pesca deportiva.

La SIBIC, máximo organismo científico en materia de peces en España, se suma así a la petición oficial de catalogación realizada por la organización conservacionista Saxifraga, a la que le Gobierno ha dado respuesta encargando al comité científico que asesora a ejecutivo central y autonomías en materia de fauna y flora que elabore un informe sobre el estado de conservación y si procede o no su protección.

La petición llega cuando en Asturias, la región de España históricamente más salmonera, han pasado más de dos semanas desde que se abriera la veda del salmón el pasado 18 de abril sin que se haya pescado aún ningún ejemplar.

En Cantabria, la veda se abrió el 1 de mayo y tampoco se ha capturado por ahora el cotizado «campanu» (nombre que recibe el primer salmón pescado en cada temporada en Asturias y Cantabria y que se subasta por miles de euros).

Ante el declive poblacional, las otras comunidades salmoneras de España, Galicia, Navarra y País Vasco, sí han optado por prohibir su pesca.

Criterio UICN

En octubre de 2025, un equipo de investigadores y gestores de diferentes comunidades autónomas completó, con el apoyo de la SIBIC, el cuestionario oficial de evaluación del salmón atlántico (salmo salar) en España con criterios y categorías de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), referente mundial en la evaluación de especies y conocida por sus «listas rojas».

Para la SIBIC, el resultado es contundente: las poblaciones españolas cumplen el criterio A2 para la categoría de «En Peligro Crítico» con un declive poblacional superior al 80 % en los últimos 10 años (período 2015-2024), con datos directos de retorno de adultos en cinco cuencas monitorizadas: Lérez y Ulla, en Galicia; y Urumea, Oria y Bidasoa, compartidas por Navarra y Gipuzkoa.

El declive medio estimado mediante funciones de decaimiento exponencial fue del 82,1 %, con valores individuales que oscilaron entre el 61,7 % y el 94,8 %. Además, más del 56 % del hábitat histórico del salmón ya no es accesible por barreras fluviales, según la evaluación UICN y cuyos resultados se han hechos públicos este lunes.

Además, en Asturias, en 2025 se registraron apenas 130 salmones precintados (pescados), frente a más de 3.000 a comienzos de siglo; y la especie ha desaparecido ya de ríos como el Umia (Pontevedra), Navia (Asturias) y Deba (Gipuzkoa), según la misma fuente.

En el Bidasoa, el seguimiento por radiotelemetría mostró que de 94 individuos que iniciaron la migración descendente tras el desove, solo 5 (5,1 %) llegaron al mar. El 24,2 % de las muertes fueron atribuibles a la entrada en canales de derivación de centrales hidroeléctricas. Además, se observó que, dependiendo de la temperatura del agua, alrededor del 50 % de los salmones que migran en primavera no sobreviven a las altas temperaturas del estiaje.

Tesoro único

«La ciencia ha cumplido su parte. Corresponde ahora a las instituciones actuar con la misma determinación», han aseverado desde la SIBIC, cuya evaluación se centró exclusivamente en datos generados en España, siendo un proceso de evaluación independiente del de la especie a nivel global.

No obstante, han añadido, la situación de las poblaciones ibéricas es considerablemente más grave que la descrita para la especie en su conjunto: mientras la categoría global es NT (Casi Amenazado), la evaluación española concluye en CR (En Peligro Crítico).

En este contexto, han recordado que las poblaciones españolas y portuguesas de salmón representan el límite meridional de la distribución de la especie en Europa, lo que las convierte en un «tesoro biogeográfico único», con adaptaciones locales irrecuperables en el caso de su extinción; las hace especialmente vulnerables al cambio climático.

Además, ser un país frontera otorga a España «una responsabilidad singular en la conservación global de la especie», han apuntado los expertos, tras recordar que el salmón nace en el río, viaja al mar para su desarrollo, y regresa al río del que salió para reproducirse y morir.

Eliminar barreras y monitorizar

Para evitar la pérdida de la especie en el país, reclaman su catalogación como especie en peligro de extinción, una moratoria inmediata de la pesca deportiva de salmón y el cese completo de las extracciones de adultos reproductores y de las repoblaciones.

Además, piden la elaboración de programas prioritarios de eliminación de barreras fluviales sin uso actual y una mejora en el mantenimiento y la permeabilidad del resto, así como un monitoreo riguroso, independiente, armonizado y estandarizado en todas las cuencas.

El salmón atlántico se distribuye en aproximadamente 2.500 ríos desde los 40°N hacia el norte, en ambos lados del Atlántico norte, desde Groenlandia, Islandia y el Mar Blanco hasta el río Limia en Portugal (en Europa) y hasta Connecticut (en Norteamérica).

En España, la presencia histórica de la especie abarcaba 53 cuencas fluviales independientes, cifra que a comienzos del siglo XXI se había reducido a 32. Con ello, su área de distribución ha pasado de 24.400 kilómetros cuadrados a 14.500, lo que supone una caída del 40 %, que e eleva al 56 % si se tienen en cuenta la fragmentación de los ríos debido a la existencia de barreras fluviales, como presas o azudes.

Múltiples causas del declive 

Las poblaciones de salmón atlántico en toda su área de distribución han experimentado un declive dramático y sostenido desde alrededor de 1980. Las causas son múltiples y actúan de forma combinada:

• Sobrepesca en las áreas de alimentación marina.
• Fragmentación fluvial por presas, azudes e infraestructuras hidroeléctricas.
• Pesca deportiva. En España, aproximadamente el 25 % de los adultos que retornan son capturados.
• Mortalidad en canales de derivación de centrales hidroeléctricas.
• Calentamiento y contaminación de las aguas: el calentamiento es especialmente crítico en el límite sur de distribución, donde temperaturas elevadas y caudales reducidos generan cuellos de botella de mortalidad.
• Repoblaciones con material de origen no local, que han erosionado la integridad genética de las poblaciones españolas y debilitado sus adaptaciones locales.

Cómo se sigue

El seguimiento de la abundancia del salmón atlántico en España se basa en dos tipos de indicadores: los registros de capturas de pesca deportiva y los datos de monitoreo directo de retorno de adultos a determinadas cuencas.

Las pesquerías comerciales de salmón fueron prohibidas en España en los años 40, cuando la pesca deportiva quedó establecida como la única explotación permitida.

Desde 1949, se lleva un registro meticuloso de todas las capturas en los ríos con mayor actividad pesquera.

Para las evaluaciones UICN, se requiere estimar la duración de una generación para cuantificar las tendencias poblacionales. En el caso del salmón atlántico en España, se ha utilizado un tiempo de generación de 3 años, con un período de referencia de 10 años para la evaluación (más largo que tres generaciones), correspondiente al período 2015–2024.

Un informe anterior, basado en registros de capturas de 17 cuencas fluviales del norte de España durante el período 1949–2023, arrojó un declive medio del 87 % respecto al período de referencia 1949–1981. EFE Verde

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La ausencia de «campanu» certifica el rápido y alarmante declive del salmón