Un bombero participando en las labores de limpieza en las calles de Paiporta, Valencia, tras el paso de la DANA. Archivo EFE/Biel Aliño

Más de 832.000 muertos y 4,5 billones de daños económicos, balance de 30 años de calentamiento

Los fenómenos meteorológicos extremos asociados al calentamiento global, como olas de calor, huracanes e inundaciones, causaron más de 832.000 muertes y 4,5 billones de dólares de pérdidas entre 1995 y 2024, según la última actualización del Indice de Riesgo Climático Global de Germanwatch, que sitúa a España en el puesto 24 entre los países más afectados del mundo.

Según el índice, elaborado con información de la Base de Datos Internacional sobre Desastres EM-DAT, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en los 11 países más impactados vive el 40 % de la población mundial (más de 3.000 millones de personas).

Estos países son Dominica, Myanmar, Honduras, Libia, Haití, Granada, Filipinas, Nicaragua, India, Bahamas y China.

No obstante, entre las naciones más impactadas por fenómenos meteorológicos extremos figuran también países «ricos» e industrializados como Francia (12), Italia (16), Estados Unidos (18), Rusia (21), España (24) y Portugal (27), según el informe, publicado durante la Cumbre del Clima de Naciones Unidas de Belém, COP30.

Más de 9.700 eventos extremos

En total, el índice registra más de 9.700 eventos climáticos extremos entre 1995 y 2024, con más de 832.000 muertes y más de 4,5 billones de dólares en daños directos, ajustados por inflación.

Las olas de calor (33 %) y las tormentas (33 %) causaron la mayor cantidad de muertes y las inundaciones concentraron a casi la mitad de los afectados; mientras que las tormentas provocaron las mayores pérdidas económicas (58 %).

Algunos de los países que ocupan los puestos más altos en el índice sufrieron eventos aislados pero extremadamente devastadores, mientras que otros, como Dominica, Myanmar, Haití, Filipinas e India son golpeados con tal frecuencia que regiones enteras apenas logran recuperarse antes de que ocurra el siguiente evento.

El índice demuestra que los países del Sur Global son particularmente vulnerables y necesitan apoyo de las naciones más ricas. Sin embargo, estas últimas también se ven cada vez más afectadas por los impactos de la crisis climática, advierten los autores.

EEUU, España y Brasil sufren las mayores pérdidas de 2024

En lo que respecta a 2024, el primer y segundo puesto del ránking a nivel general lo ocupan San Vicente y las Granadinas y Granada, devastados por un huracán de categoría 5. Chad se sitúa en el tercer puesto, tras haber sufrido inundaciones devastadoras que duraron varios meses.

Las mayores pérdidas económicas se debieron, con gran diferencia, a las tormentas (172.000 millones de dólares, el 77 % del total), seguidas de inundaciones (15%); y

Estados Unidos, España y Brasil fueron los países que experimentaron los fenómenos extremos que más pérdidas generaron.

En Estados Unidos, los huracanes Helene y Milton causaron pérdidas de 56.000 y 38.000 millones de dolares, respectivamente.

España sufrió su peor catástrofe natural en la historia reciente: con unas lluvias torrenciales que afectaron a amplias zonas del este del país, especialmente Valencia, causando 11.000 millones de pérdidas económicas y más de 230 muertos.

Brasil experimentó graves inundaciones causadas por intensas lluvias y tormentas que golpearon el estado de Río Grande do Sul, con un impacto valorado en 7.000 millones de dólares.

Europa tampoco está preparada

El informe recoge también que ejemplos de eventos insólitos y sin precedentes muestran que muchos países europeos aún no están preparados para afrontar estos fenómenos en términos de gestión integral del riesgo y existe poca atención a la prevención y la preparación, lo que agrava los impactos.

La implementación de políticas en ese sentido, advierten el informe, «va muy por detrás del rápido aumento de los niveles de riesgo, lo que ha quedado reflejado en casos como las inundaciones en el valle del Ahr, en Alemania, en julio de 2021, y en la región de Valencia, España, en noviembre de 2024.

En ambos casos, las agencias meteorológicas nacionales emitieron alertas graves con antelación, pero la comunicación y la acción oportuna se retrasaron a nivel local. Además, la población carecía de conocimientos sobre aspectos relevantes, como las rutas de evacuación. EFEverde

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