Imagen de archivo de dos chimeneas de una refinería. EFE/Cabalar
METANO EMISIONES

Reducir las emisiones de metano del sector energético aliviaría los efectos del cierre del estrecho de Ormuz

París/Madrid.- Las emisiones procedentes de los combustibles fósiles alcanzaron los 124 millones de toneladas en 2025, cuatro millones más que el año anterior, por lo que se mantienen en «niveles muy elevados» pese a que su reducción podría ayudar a mitigar los efectos del cierre del estrecho de Ormuz.

Según un informe que ha publicado este lunes la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la reducción de las emisiones de metano podría contribuir a reforzar la seguridad energética en el contexto actual de crisis debido al impacto que el cierre del estrecho de Ormuz ha tenido sobre el suministro de gas natural licuado (GNL).

El estudio ha concluido que la aplicación de medidas de mitigación ya probadas -como la eliminación de fugas- pondría a disposición de los mercados hasta 200.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año, el doble del volumen que transita anualmente por el estrecho de Ormuz.

Sin señales de descenso

La producción récord de petróleo, carbón y gas en 2025 fue responsable del 35 % de las emisiones de metano de origen humano, sin señales de descenso a escala global pese a los avances registrados en algunos países.

El metano es el segundo gas de efecto invernadero más nocivo tras el dióxido de carbono (CO2) y es el responsable de casi el 30 % del aumento de las temperaturas medias globales, después de que su concentración en las atmósfera sea hoy 2,7 veces superior a la que había antes de la Revolución Industrial. 

Emisiones globales de metano de los combustibles fósiles. AIE

En 2025, las emisiones procedentes del petróleo alcanzaron los 45 millones de toneladas, mientras que el carbón supuso 43 millones de toneladas y el gas natural, 36 millones de toneladas. 

Asimismo, 20 millones de toneladas provinieron de la producción y el consumo de bioenergía, principalmente de la combustión incompleta de biomasa tradicional utilizada para cocinar y calentar en las economías en desarrollo.

10 países concentran el 70 %

Según el informe de la AIE, alrededor del 70 % de las emisiones de metano (unos 85 millones de toneladas) vinculadas a las operaciones con combustibles fósiles en 2025 provinieron de los 10 mayores emisores de metano del mundo. Así, China se situó en primera posición, debido a sus operaciones con carbón; seguido de Estados Unidos y Rusia.

La AIE estima que la intensidad de emisiones -la cantidad de metano liberado por unidad de energía producida- ha disminuido en torno a un 10 % desde 2019 a nivel global, aunque el aumento de la producción ha compensado este proceso.

Existen grandes diferencias entre países en la intensidad de las emisiones, ya que los estados con mejor desempeño obtienen puntuaciones más de 100 veces superiores a los peores.

Emisiones e intensidades de metano de los 10 países con mayores emisiones. IEA

Esta dinámica se repite en el caso de las emisiones procedentes de las minas de carbón, que son en promedio más elevadas que las de petróleo y gas, con una «gran variabilidad» entre zonas geográficas.

En el caso de Europa, la mayor parte de sus emisiones están relacionadas con las importaciones (7 millones de toneladas), casi el doble que las del sector europeo de combustibles fósiles, en un año en el que comenzaron a entrar en vigor determinadas disposiciones del reglamento de la Unión Europea (UE) sobre el metano.

Alrededor del 50 % de las emisiones de metano de los combustibles fósiles en Europa proceden del sector del petróleo y gas, principalmente de las operaciones de transformación, mientras que el resto tiene su origen en las minas de carbón, sobre todo en Polonia y Ucrania.

Además, Noruega y los Países Bajos tienen las intensidades más bajas del mundo de emisiones en las actividades de exploración y producción.

Mejorar la seguridad energética

El informe, que la AIE ha presentado con motivo de un evento de alto nivel sobre este hidrocarburo, concluye que la adopción de medidas relativamente sencillas en países exportadores e importadores permitiría liberar rápidamente cerca de 15.000 millones de metros cúbicos de gas.

A más largo plazo, los esfuerzos globales para reducir las emisiones en las operaciones de petróleo y gas podrían aportar alrededor de 100.000 millones de metros cúbicos anuales, a los que se sumarían otros 100.000 millones derivados de la eliminación de la quema no esencial de gas. 

«No se trata solo de una cuestión climática: abordar el metano y la quema de gas también conlleva importantes beneficios para la seguridad energética, especialmente en un momento en que el mundo busca urgentemente un suministro adicional ante la crisis actual», ha subrayado el economista jefe de la AIE, Tim Gould.

Entre esas medidas, la AIE destaca, en el caso del petróleo y gas, la modernización de equipos que emiten por diseño y el uso de unidades de recuperación de vapores para capturar los flujos de metano a baja presión, mientras que para el carbón pide capturar y utilizar el metano de las minas o destruirlo mediante tecnologías de quema controlada.

De hecho, alrededor del 70 % de las emisiones de metano procedentes de combustibles fósiles pueden mitigarse con la tecnología actual y el 30 % podrían reducirse sin coste alguno, según los precios medios de la energía en 2025.

Reparar las fugas

Las actividades de exploración y producción generan el 80 % del metano del petróleo y gas, por lo que la AIE considera que la implementación de medidas como la reparación de fugas, la sustitución de bombas por dispositivos eléctricos y el uso de recuperación de vapores, podrían mitigar más de 50 millones de toneladas.

Según sus cálculos, casi 30 millones de toneladas de emisiones de esta fase podrían mitigarse sin coste alguno y la implementación de estas medidas reduciría la intensidad promedio mundial de las emisiones a menos del 0,2 %, desde el 1 % de 2025.

En ese ámbito, tanto Canadá como la Unión Europea han adoptado recientemente normativas más estrictas, mientras que otros países avanzan en esa dirección, como Brasil, Ghana y Kazajistán.

El estudio también recalca el creciente papel de la vigilancia por satélite, que permite detectar grandes fugas de metano y mejorar la respuesta de gobiernos y operadores. 

Brecha entre objetivos y su implementación

Pese a los compromisos internacionales adoptados en los últimos años, la AIE advierte de una brecha significativa entre los objetivos anunciados y su implementación efectiva. 

AIE: El 70 % de las emisiones de metano del sector fósil podrían evitarse con tecnología ya disponible y sin coste extra

 

Las políticas actuales permitirían reducir solo un 20 % de las emisiones del sector de petróleo y gas para 2030, por debajo del objetivo global del 30 %.

«Establecer metas de reducción es solo un primer paso, y es fundamental garantizar que estén respaldadas por políticas, planes de implementación y acciones concretas», han señalado desde la institución.

En este contexto, la AIE considera que si todos los países implementaran políticas probadas para reducir las emisiones, estas se reducirían a menos de la mitad. Si además se adoptaran a nivel mundial políticas adicionales, como la fijación de precios a las emisiones, se reducirían en un 75 %. EFE verde

mnc/

 


 

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Mari Navas

Malagueña. Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactora de información medioambiental en EFEverde. Antes pasé por el departamento de Economía y fui corresponsal en Frankfurt (Alemania) para la Agencia EFE. También he trabajado para El Mundo, las webs de Informativos Telecinco y Noticias Cuatro y la revista Lecturas.