En las aguas más puras de nuestros ríos,
en esas oquedales que hay entre las raíces de los árboles y las piedras de los molinos,
anida el mirlo acuático.
Macho y hembra son casi iguales.
Eso que lleva en el pico son pequeños crustáceos que encuentra sumergido,
caminando por el lecho del río,
contra la corriente,
que hace de plomo por su espalda.
Esto es lo que ve el mirlo acuático con sus ojos de párpados blancos,
como el pecho,
que parece la luz de un faro,
en la umbría del río.
Cedente: Fundación AQUAE
TEXTO Y LOCUCIÓN: Mónica Fernández-Aceytuno
IMÁGENES: NaturaHD films






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