GRAF9406. VIVEIRO (LUGO), 05/07/2019.- El público del macrofestival de metal "Resurrection Fest" en Viveiro (Lugo) disfruta de los conciertos este viernes y espera a la histórica banda de metal alternativo Slipknot, que es la gran protagonista de esta segunda jornada de la decimocuarta edición del festival. EFE/ Efe/eliseo Trigo
Fotografía de archivo de un macrofestival. EFE/Eliseo Trigo
FESTIVALES RESIDUOS

Residuos, decibelios y desperdicio: los retos ecológicos de conciertos y macrofestivales

Madrid.- La gestión de residuos, los decibelios, el desperdicio de recursos, la contaminación lumínica y la polución conforman el desafío medioambiental al que se enfrentan los conciertos y los macrofestivales de verano en este 2026 plagado de eventos musicales en vivo.

La música en directo en España recaudó 807,2 millones de euros en 2025, según el Anuario de la Música en Vivo 2026, convirtiéndose en una industria capital que ahora explota con estrellas como Shakira o Bad Bunny y miles de artistas enrolados en los carteles de macrofestivales veraniegos.

Todos con la obligación de responder ante la emergencia climática y sus múltiples desafíos, derivados la construcción de escenarios, del ruido provocado en los espacios habilitados o de la gestión de los residuos.

Residuos

Bad Bunny se hospedará entre Madrid y Barcelona, mientras que Shakira ha ido un paso más allá y se construirá su propio estadio temporal en la capital del país, en el distrito de Villaverde, sede habitual en los últimos años del festival ‘Mad Cool’, una decisión que ha suscitado críticas de vecinos, autoridades y ONG medioambientales.

«El esfuerzo por limpiar el exterior cada año tras el festival es extraordinario. El gasto que tiene que haber ahí debe ser tremendo…», asegura a EFE Gema Martín, portavoz de la plataforma ‘Stop Mad Cool’.

En la misma línea, los vecinos de Las Musas-Las Rosas con los conciertos en el Metropolitano denuncian a EFE que los aledaños se convierten en «un segundo estadio con gritos» que deja «bolsas de plástico, botellas, basura…».

Decibelios

Y no solo son residuos, también decibelios que «se superan» pese a las mediciones.

«Les dan permiso para superar los decibelios establecidos y aun así superan ese límite. Hubo sanciones en su día, pero saben que son mínimas y les compensa», añade Martín. Fueron «22.000 euros de sanción» reducidos a la mitad por pronto pago.

El portavoz de los vecinos de Las Musas-Las Rosas asegura que el estadio «todavía sin terminar, tiene una acústica atroz». «El diseño de la cubierta es bonito, pero difunde el sonido hacia fuera. Cada vez que hay gritos se expande», añade.

Terminado el concierto oficial comienza el «de pitidos, silbatos de la policía… Al ruido normal se le suman 12.000 automóviles, por lo que la calidad del aire en un día de estos…», señala.

Contaminación lumínica

Otro tema, además de residuos o polución, es el de la luz que puede interferir también en la rutina de los alrededores, pero que «de lo malo» es lo que «menos preocupa» en Villaverde y Getafe, aunque supone un impacto «bestial» en los aledaños del Metropolitano con «neones o letreros».

Shakira, eso sí, llega con un espectáculo que promete fuegos artificiales. «Al lado hay trigo, conejos… los animales no se quejan. A ver cómo termina eso, porque los campos no los limpia nadie. No se puede denunciar lo relacionado con la luz porque no se puede medir», advierte.

«¿Cómo vas a hacer un concierto sin ellos?», ironiza el portavoz de Las Rosas-Las Musas.

¿Los vasos de los festivales son realmente reutilizables?

Alfonso Lanza, CEO del ‘Primavera Sound’, reconoce en el Anuario de la Música en Vivo 2026 que el porvenir de los festivales «pasa por reforzar la sostenibilidad en clave medioambiental y social».

«La obligatoriedad de instalar fuentes de agua potable no ha afectado de forma significativa a la facturación de las barras», afirma Juan Comba, Director General de Neo Live Events Experience 360, en el mismo documento.

Sin embargo, los macrofestivales aún lidian con diferentes problemas relacionados con los residuos, como el de los vasos supuestamente reutilizables.

Porque como denuncia la fundación Rezero, la realidad es que ese supuesto reciclaje de vasos es una «estafa» en la que los festivales aumentan beneficios al cobrar como fianza entre 1 y 4 euros al consumidor por un recipiente que ni se reutiliza ni se recicla, al no existir una logística de retorno en este sentido.

Este, el de la gestión de los vasos de plástico, es solo otro de los numerosos retos medioambientales que afronta la industria musical en este 2026, junto con la gestión de los residuos, la contaminación acústica o la polución que por el momento genera la música en vivo. EFE Verde

tfc/icn

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Redacción EFE Verde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.