Madrid, 4 sep (EFEverde).- “De la cepa a la mesa: la sostenibilidad en el mundo del vino” es el nuevo monográfico en el que BBVA analiza cómo el cambio climático está transformando la viticultura y qué soluciones están adoptando bodegas y productores de Europa y América Latina.
La publicación recoge estrategias innovadoras que van desde la viticultura regenerativa y el uso de energías renovables hasta la digitalización con sensores e inteligencia artificial, además de iniciativas sociales para frenar la despoblación rural y fomentar la igualdad de género en el sector.
Los efectos del cambio climático ya se sienten en los viñedos de todo el mundo: estrés hídrico, pérdida de biodiversidad, suelos degradados y cambios en la acidez y aromas del vino. Temperaturas extremas, sequías prolongadas y lluvias torrenciales están modificando los ciclos de maduración de la uva, alterando la calidad del vino y comprometiendo la estabilidad de las producciones vitivinícolas.
Soluciones sostenibles
El monográfico destaca, por ello, iniciativas como la viticultura regenerativa, la reducción de pesticidas y el cultivo de variedades de uva más resistentes, además del uso de sensores IoT, inteligencia artificial y blockchain para anticipar plagas y monitorizar viñedos en tiempo real.
Cada vez más bodegas optan por producir su propia energía renovable, reutilizar agua en bodega o emplear botellas más ligeras, reduciendo así su huella de carbono en toda la cadena de valor.
Más allá del viñedo: impacto social y económico
En México, la viticultura genera más de 500.000 empleos directos, mientras que en España los municipios con viñedos conservan un 53 % más de población que aquellos sin ellos, convirtiendo al sector en un freno frente a la despoblación rural.
El estudio recoge programas que promueven la igualdad de género en el campo, con un número creciente de mujeres al frente de explotaciones, además de iniciativas de turismo responsable y campañas de consumo moderado.
La sostenibilidad también se mide en transparencia y ética empresarial, con códigos de conducta, responsabilidad social corporativa y procesos internos más responsables hacia trabajadores y comunidades.
Casos de éxito y liderazgo empresarial
Entre los casos de éxito en los que el sector se puede mirar, la publicación cita la histórica bodega catalana Familia Torres, que ha hecho de la sostenibilidad el eje de su estrategia. Aplica viticultura regenerativa, recupera variedades ancestrales y busca alcanzar cero emisiones netas en 2040 mediante eficiencia energética e innovadores sistemas de reutilización de CO₂.
El grupo Freixenet ha reforzado su compromiso medioambiental y social con el uso del transporte ferroviario en exportaciones europeas, programas de conciliación laboral, diversidad e inclusión, así como un entorno de trabajo seguro.
La asociación Viñas Viejas de Soria agrupa a pequeñas bodegas de la Ribera del Duero que trabajan por preservar un patrimonio enológico único, impulsar el desarrollo rural y reforzar el vínculo entre sostenibilidad, identidad cultural y territorio.
Futuro resiliente para el vino
La industria vitivinícola afronta un escenario complejo en el que el cambio climático altera sus bases, pero al mismo tiempo abre un camino hacia la innovación sostenible, por lo que la combinación de prácticas regenerativas, energías limpias, digitalización y compromiso social convierte al sector en un actor clave de la transición ecológica.
El vino, si bien es símbolo de tradición y cultura, se reinventa como referente de sostenibilidad, demostrando que proteger la naturaleza y a las comunidades rurales es también garantizar su futuro en un mundo en cambio.
Fotografía principal: Archivo EFE/Raúl Casado






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