Por JL Fdez-Checa
Madrid.- La aprobación definitiva, por parte del Consejo de la UE, del recorte obligatorio de emisiones de CO2 para 2040 supone una buena noticia en un marco general muy pesimista: a pesar de los avances regionales y de los marcos internacionales adoptados en la última década, las emisiones globales continúan en niveles récord y la reducción necesaria para cumplir los objetivos del Acuerdo de París está lejos de alcanzarse.
El acuerdo aprobado hoy establece que hasta un 5 % de esa reducción podrá cubrirse mediante la compra de créditos internacionales de carbono a partir de 2036, siempre que se basen en actividades creíbles de reducción de emisiones y estén alineados con el Acuerdo de París. Esto implica que, como mínimo, el 85 % del recorte deberá lograrse dentro del territorio de la Unión Europea. Además, la Comisión evaluará cada dos años los avances hacia la meta de 2040, teniendo en cuenta la evidencia científica, los avances tecnológicos y la competitividad industrial, y podrá proponer ajustes legislativos si fuera necesario.
El objetivo de 2040 actúa como puente entre el recorte del 55 % comprometido para 2030 y la neutralidad climática de 2050.
En paralelo, la UE ha reformado su régimen de comercio de derechos de emisión (ETS), ampliando su alcance y ajustando sus reglas, y ha confirmado el aplazamiento hasta 2028 del nuevo sistema ETS2 para edificios y transporte por carretera.
Niveles disparados
Los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera se dispararon en 2024 y alcanzaron un nuevo récord, lo que augura que el planeta seguirá experimentando un aumento de las temperaturas a largo plazo, indicaba un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentado el pasado mes de octubre.
El año pasado se experimentó también el mayor incremento de las tasas de emisiones de CO2 (3,5 ppm), frente a un ritmo de aumento anual de 0,8 ppm en 2011 que fue acelerándose hasta crecer un 2,4 ppm en 2020. Como resultado, el nivel promedio anual de CO2 medido en la atmósfera a través de una red de estaciones de monitoreo fue de 423,9 ppm el año pasado, frente a 377,1 ppm veinte años antes.
El aumento de 2024 fue así el mayor que se ha observado desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957, según la OMM.
Las razones principales de esta tendencia son las emisiones de CO2 provenientes de las actividades humanas y los incendios forestales, a lo que hay que añadir la menor capacidad de los ecosistemas terrestres y del océano para absorber el carbono.
Progreso insuficiente
En esta misma línea, el pasado mes de noviembre la ONU alertó de la inevitable superación del límite de 1,5 grados de calentamiento en los próximos diez años, debido al «insuficiente» progreso de los países y a un contexto geopolítico «cada vez más desafiante».
El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) dio ese aviso en su «Informe sobre la Brecha de Emisiones» de 2025, publicado a pocos días de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP30) en Belém (Brasil).
El Acuerdo de París buscaba limitar la subida de la temperatura de la Tierra a menos de 2 °C e -idealmente- a 1,5 °C, un umbral que, según el PNUMA, se superará «al menos temporalmente». Aseguraba, no obstante, que aún es posible reducir la magnitud y la duración de ese rebasamiento mediante recortes de emisiones de gases de efecto invernadero «sin precedentes».
Emisiones en aumento
El informe mostraba por contra que, pese a los compromisos asumidos, las emisiones globales de gases de efecto invernadero siguen en aumento: en 2024 alcanzaron 57,7 gigatoneladas de CO2, un 2,3 % más que el año anterior, impulsadas por la deforestación y el uso de combustibles fósiles.
Añadía que esas fechas sesenta países, que representan el 63 % de las emisiones globales, habían presentado o anunciado nuevas metas climáticas, pero lamentaba que eran «demasiado modestas», pues sólo el 73 % incluía objetivos de energía renovable y menos de la mitad contemplaban mejoras en eficiencia energética, mientras que ninguna proponía eliminar progresivamente la producción de petróleo y gas ni los subsidios a combustibles fósiles.
Así, el estudio calcula que las nuevas políticas y compromisos podrían reducir las emisiones mundiales en torno a un 15 % para 2035 respecto a los niveles de 2019, muy por debajo del 55 % necesario para limitar el calentamiento a 1,5 grados. EFE




