Madrid, (EFEverde).- La Asociación para la Gestión del Residuo Textil y el Calzado RE-VISTE ha presentado su primer piloto que arrancará en abril de 2025 como SCRAP (Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor).
La asociación –formada por Decathlon, El Corte Inglés, H&M, IKEA, Inditex, KIABI, Mango, Primark, Sprinter/JD y Tendam– con la colaboración de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), supervisará y monitorizará la correcta implementación del piloto en el que participarán seis municipios representativos de los diferentes entornos sociodemográficos: dos urbanos, dos rurales y dos semiurbanos, con una población total de alrededor de 300.000 habitantes.
En un encuentro en la Real Fábrica de Tapices, instituciones y expertos se han reunido para abordar las oportunidades,
desafíos y avances en este nuevo sistema de gestión circular de textiles y calzado en España.
Además, se han desvelado detalles de la prueba piloto que permitirá evaluar la efectividad y la operatividad del sistema.
Una oportunidad
Desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Alejandro Dorado, comisionado para la Economía Circular, subrayó la importancia de esta prueba piloto: “El sector textil tiene un papel fundamental y un peso muy importante en nuestro país, ya que supone el 3% del PIB, el 8% de las importaciones y factura 15.000 millones. Con la creación de RE-VISTE estáis demostrando una capacidad increíble para unir a diferentes actores y dejar la puerta abierta a nuevos para esa transformación del sector”.
«Este proyecto piloto es un paso importante para reunir a todos los actores clave y trabajar juntos en la creación de un sistema eficiente y sostenible que permita establecer una correcta recogida de textiles y calzado, en línea con los desafíos
regulatorios y la demanda de la sociedad», destacó Juan Ramón Meléndez, director general de RE-VISTE. «Desde la fundación de la asociación en 2023, nuestro objetivo ha sido siempre posibilitar la transición hacia un modelo más eficaz en la gestión de estos residuos, y este piloto nos ayudará a avanzar en esa dirección”.
Necesidad de implicar a todos los actores
Asimismo, Marta Gómez Palenque, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del MITECO aseguró que “el SCRAP es una herramienta clave para avanzar hacia la circularidad y una gestión responsable. Para lograrlo, el sector
necesita el compromiso y la colaboración de muchos actores: los productores, los ayuntamientos, entidades locales, los recicladores y finalmente, los consumidores, quienes tienen el poder de transformar el ecosistema. El SCRAP debe ser un
instrumento para avanzar en la circularidad con transparencia, asegurando una gestión eficiente y sostenible”.
Por su parte, Cristina Montalvá Medina, directora general de Igualdad y Políticas Locales de la FEMP quiso resaltar que “es fundamental crear un sistema de calidad que se adapte a las necesidades específicas de cada ayuntamiento, facilitando a los ciudadanos un servicio de recogida eficiente. No debemos olvidar que ellos son clave para el buen funcionamiento del sistema, por lo que es esencial cuidarles”.
Albert Alberich, director de Moda Re, Carmen Redondo, directora de Relaciones Institucionales de Hispacoop y Ana Rodes, directora de Sostenibilidad de Recover coincidieron en la importancia de que España desarrolle un fuerte sector de la recuperación que permita crear una economía circular en torno al textil y al calzado.
El proyecto piloto: flujos, funcionamiento y duración
El SCRAP pretende analizar las diversas opciones para la recogida de textiles con el fin de implementar un sistema eficiente que se adapte a diferentes contextos municipales.
Las vías de recogida incluirán la instalación de contenedores específicos en la vía pública y en puntos limpios municipales.
Además, se habilitarán puntos de recogida en espacios privados como centros comerciales, tiendas, colegios y parroquias,
ampliando la red de recolección a diferentes entornos y facilitando la participación ciudadana.
Una vez recogidos, los productos textiles serán transportados a plantas de clasificación, donde se evaluarán siguiendo el principio de jerarquía del residuo.
Los artículos que se encuentren en buen estado se destinarán a la venta en tiendas de segunda mano. Aquellos que no estén en disposición de ser reutilizados, serán clasificados en función de su composición (como algodón o poliéster) para facilitar su posterior reciclaje, con el objetivo de transformarlos en nuevos tejidos.
Guía de recomendaciones y colaboración
El proyecto piloto tendrá una duración mínima de un año. Al concluir, se pretende elaborar una guía de recomendaciones que recogerá las buenas prácticas identificadas, para ofrecer a los entes locales herramientas y orientaciones que les
permitan implementar con éxito la recogida selectiva de textiles en sus territorios.
«La colaboración y la participación son clave para hacer efectiva la economía circular del textil, permitiendo a cada persona y empresa contribuir a un futuro más eficiente e innovador», ha concluido Meléndez.EFEverde
nsa / al






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