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Fotografía de archivo de un vencejo. EFE/Cabalar
A CORUÑA, 22/09/2014.- Un vencejo, ave migratoria que anida en nuestras latitudes, frente a la playa del Orzán en A Coruña, en una jornada previa a la entrada mañana de otoño astronómico, marcada meteorológicamente por la inestabilidad atmosférica. Galicia disfrutará de altas temperaturas y cielos soleados prácticamente hasta la llegada de las primeras borrascas en octubre, con alguna tormenta aislada, y no espera este otoño diferencias significativas en cuanto a climatología y precipitaciones con respecto a años anteriores. EFE/Cabalar
Clip Natura

El vencejo. Por Mónica Fernández-Aceytuno

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La canción del verano en nuestros cielos,

también sobre El Escorial,

es el canto de los pájaros que duermen en el aire,

y que sólo se posan para la cría: los vencejos.

El poeta Luis Chamizo hubiera llamado a este sonido chilrío.

Por esas alas largas, con forma de hoz,

los distinguimos de las golondrinas,

con las que los vencejos

no tienen nada que ver,

ya que están más próximos a los colibríes.

Los vencejos comen, beben, se aparean y al anochecer ascienden mil metros para dormir en el aire, sin detener el aleteo.

Si cayeran al suelo, no podrían levantarse,

por eso anidan en los recovecos de las fachadas

como si fueran los de un acantilado

del que lanzarse en vuelo.

Al final del verano

con la marcha de los vencejos

de la que ni nos damos cuenta,

los cielos se empobrecen,

por quedar vacíos de pájaros y de chilríos.


Mónica Fernández-Aceytuno


Cedente: Fundación AQUAE

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Fotografía de archivo de un vencejo. EFE/Cabalar