Imagen de José Ignacio Berdón, de uso editorial cedida por Denominación de Origen Ribera del Duero.

CRISIS CLIMÁTICA

Los viñedos sufren "estrés importante" por el calor y la erosión de suelo

Publicado por: mluquillas 15 de mayo, 2022 Madrid

Lourdes Uquillas (EFEverde).- Los viñedos están sufriendo un "estrés importante" por el ascenso de temperaturas, ante lo que las bodegas de vinos buscan tierras más altas para los cultivos de uva afectados por el calor, fenómeno que afecta al suelo de labranza, la fruta, la elaboración y maduración de los caldos.

Expertos consultados por EFE explican diferentes técnicas y métodos que están adoptando los enólogos y las bodegas para afrontar el calor, cómo paliar la erosión del suelo y cómo mejorar las condiciones climáticas para la elaboración de los vinos, en el marco de la IV Gala Solidaria Espíritu Ribera que el próximo 31 de mayo organiza el Consejo Regulador de Ribera del Duero en colaboración con WWF.

Estrés climático en los viñedos 

Vendimia en Ribera del Duero. EFE/Paco Santamaria/ARCHIVO

Bajo el lema ‘Un brindis por el aire que respiramos’, el evento abierto al público recaudará fondos para que la ONG “invierta en la conservación del patrimonio natural”, según el Consejo Regulador, organismo responsable de velar por la autenticidad de los vinos de la región de Castilla y León, del que forman parte 300 bodegas situadas en la cuenca del río Duero.

El técnico del Programa de Alimentos de WWF España, Felipe Fuentelsaz, explica que el viñedo -al igual que el cereal- ha sido tradicionalmente un cultivo de secano adaptado a las condiciones climáticas con variedades locales, pero, como muchos otros cultivos, ha cambiado, se ha intensificado, transformándose en muchas zonas de España en cultivos de regadío y con variedades diferentes, provocando cada vez más dependencia de los recursos naturales como el agua.

Y, a pesar de que en España se mantienen aún muchos cultivos tradicionales de viñedo, "el cambio climático está afectando a todos, con un aumento de temperatura que en ciertas zonas es de hasta dos grados", lo que provoca en las plantas del viñedo -en este caso- más demanda evarotativa, por lo que si es una planta en regadío necesita más agua para mantenerse equilibrada.

Imagen de José Ignacio Berdón, de uso editorial cedida por la Denominación de Origen Ribera del Duero. EFE
[box type="shadow" ]Por ello, el viñedo como tal "está sufriendo un estrés importante" debido a la alta temperatura y en zonas de riego está sufriendo un fuerte impacto por falta de agua, porque las consecuencias del cambio climático no solo van en relación con la temperatura sino también con menor disponibilidad de agua.[/box]

No obstante, subraya el técnico de WWF, el viñedo de secano está más adaptado a estas circunstancias, pero también depende solo del agua de lluvia, un recurso que también es cada vez más escaso por el cambio climático, "por lo que es un sector que también está sufriendo consecuencias".

Las consecuencias directas sobre las uvas es que tienen sobremaduración y hay ciertas bodegas que están notando efectos en el nivel de alcohol del vino, que a efectos de calidad y de mercado también tiene una complejidad.Para mitigar los efectos del cambio climático, "las grandes bodegas están invirtiendo en sistemas eficientes de control de humedad de plantas para reducir el consumo de agua, siempre buscando una mejor calidad de la uva", además, trasladando los cultivos a zonas más altas, y, a nivel de fincas, se está adoptando tecnologías para ademas de reducir el consumo de agua apostar por otro tipo de cultivos o por la agricultura regenerativa para mantener la fertilidad del suelo y mitigar los impactos del cambio climático.

La memoria de adaptación de los cultivos

Conjunto de Bodegas y Lagares de Sotillo de la Ribera (Burgos). EFE/Pacosantamaria/ARCHIVO

El Responsable del Servicio de Experimentación del Consejo Regulador de Ribera del Duero, Alberto Tobes, explica que el viñedo es un cultivo plurianual, perenne, que "se planta para muchos años, por lo que los viñedos más antiguos son los más valorados y mejor uva dan, porque dan menos producción y están mejor adaptados a la climatología, al terreno y la zona".

Ahora mismo, sostiene, con las condiciones del clima, el viñedo más joven ya está brotando, sin embargo el más maduro está aguantando gracias a la "memoria de adaptación previa", porque "sabe que puede aún pueden venir fríos". Por ello, dice Tobes, "el viñedo hay que plantarlo con miras a 70, 80 o 100 años, que será cuando de buenas uvas".

Sostiene que para ayudar a las plantas a la adaptación al cambio climático, cuando el cultivo tiene ya una parte leñosa, se puede amortiguar con labores de cultivo, es decir, las labores de poda, subiendo o bajando las yemas, o dejando más o menos vegetación.

No obstante, ante el anuncio de que el cambio climático irá en aumento, "las bodegas están buscando suelos más pobres que ayuden a retrasar la brotación de la planta o subiendo la altura sobre el nivel del mar", es decir en zonas más altas, y alejándose de las riberas del Duero, yéndose hacia los extremos de la denominación de origen, hacia los páramos o las vegas. Porque, "por cada 100-150 metros sobre el nivel del mar, la temperatura media baja un grado".

Déficit de precipitaciones

Imagen de José Ignacio Berdón, de uso editorial cedida por la Denominación de Origen Ribera del Duero. EFE

Según el experto de la Denominación de Ribera del Duero, junto al tema de la altura, es necesario hacer un buen estudio de las variedades de uva más adaptadas al cambio climático, el material vegetal de la planta, la madera, las raíces del patrón, la parte aérea, es decir el injerto o clon, el tipo de poda, el deshojado de la planta, la densidad de plantación, el riego por goteo, el tipo de labores de cultivo, el tipo de superficie vegetal, para lograr la adaptación al cambio climático.

Además, ante el déficit de precipitaciones, es necesario buscar suelos profundos, para que el viñedo pueda captar agua de las partes más bajas, porque las plantas de uva pueden tener raíces a entre uno y dos metros de profundidad.

El año vitícola va del 1 de noviembre al 31 de octubre, y en el último, "el viñedo en la ribera del Duero aguantó con 300 litros de precipitaciones", explica Tobes, que señala, no obstante, que el estrés hídrico junto a las temperaturas nocturnas más altas, provocarán la falta de desarrollo de la planta, por lo que la uva puede ser más pequeña, si el viñedo no tiene agua para lograr la maduración ideal y se quedará menos dulce y menos ácida.

Ante el déficit de agua, "los etnólogos tienen que estudiar todo el año cómo retrasar los brotes y el ciclo del viñedo, que son labores culturales ancestrales que se pueden poner en práctica dependiendo de las condiciones meteorológicas", pero para ello "hay que pisar el campo", afirma tras recordar que las heladas también influyen en los cultivos, porque la zona es de clima muy extremo.

Más maduración y más refrigeración 

Floración de una vid en la zona salmantina de Arribes del Duero. EFE/Carlos García/ARCHIVO

Por su parte, el ingeniero, consultor y jurado de vinos, Luis Aguilar Pryde, señala que el ascenso de la temperatura "puede ser beneficiosa o perjudicial para la elaboración del vino", dependiendo del lugar del mundo, porque que si los viñedos están en una zona muy fría el calor viene bien porque las uvas necesitan madurez, sobre todo en años frescos, cuando la uva no ha madurado bien, una situación más común en el norte de Francia o sur de Inglaterra.

En zonas más cálidas como en España, Portugal o Australia el ascenso de temperatura es un problema, pero también la falta de precipitaciones, que provoca un nivel de azúcar muy alto en la uva a pesar de que la piel de la fruta es muy verde, esto deriva "en vinos más ásperos, con mucho alcohol, pero con problemas de madurez precipitada".

Además, en relación a los vinos blancos que necesitan refrigeración en tanques, porque la fermentación se realiza a temperatura baja, con sistemas de frío potentes para enfriar el mosto y mantenerlo fresco. Si hace más calor, la uva va a llegar con más temperatura y los sistemas de frío tendrán que trabajar más y el consumo de energía será mayor.

En cuanto a los tintos, aunque no se fermentan en frío, la temperatura en este proceso es "muy importante", porque afecta al estilo y la calidad del vino; y en crianza mientras permanecen en reposo en botellas, la temperatura no debe ser muy alta, porque puede entonces "necesitar enfriamiento de las zonas donde se madura el vino, suponiendo un coste adicional por la instalación de sistemas de frío". Ya hay bodegas que los están instalando, lo que conlleva un alza en el precio del vino, concluye. EFEverde