Agua y energía para las américas. Por (*) Judith Domínguez

Publicado por: Redacción EFEverde 4 de junio, 2016

Judith Domínguez (El Colegio de México).-  En medio de la algarabía por la cercana inauguración del Canal de Panamá Ampliado, calificada como una de las maravillas de la ingeniería del mundo moderno, tuvo lugar en Panamá la reflexión sobre el vínculo Agua y Energía y las implicaciones para la región latinoamericana, entre agentes públicos, privados, académicos, bancos y organizaciones internacionales de la región.

Las realidades son diversas, México con su gran reforma energética, a la que apostó el futuro del país y que no ha resultado tan magnífica como se esperaba; Centroamérica con la dependencia energética externa (Documento marco sobre Energía del BID, 2016) y con la ilusión de la integración centroamericana a través del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC) que une a Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Panamá con una línea de transmisión eléctrica de 1,790 Kilómetros de longitud de 230 Kv y 28 bahías de acceso en 15 subestaciones para consolidar el mercado eléctrico regional; región que además  cuenta con más de cien proyectos de generación de energía limpia en el mercado de emisiones europeo, en su mayoría hidroeléctricos, a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto (MDL)  y por el cual consigue cierta transferencia tecnológica que sin embargo, no termina de impactar positivamente en las condiciones de la región; y finalmente los países de Sudamérica a los que sobra energía o al menos potencial.

Agua y energía

En este escenario Latinoamérica se debate entre los conflictos por grandes proyectos hidroeléctricos y la construcción de grandes presas y las experiencias positivas de cooperación como Itaipú Binacional, la mayor hidroeléctrica del mundo en producción de energía. La experiencia muestra que si estos proyectos no reparten los beneficios y por el contrario se concentran en unas cuantas manos por muy necesario o atinado que sea el proyecto encuentra resistencia social; las compensaciones económicas, sociales y ambientales son necesarias y no termina de entenderse; es lo que ha contribuido al éxito del proyecto construido por Paraguay y Brasil que, aun cuando alteró el cauce del Río Paraná para la construcción de la gran represa, hoy en día es un proyecto que ha beneficiado al medio ambiente, a la población y a los dos países, y por tanto, aceptado socialmente. Duplica la capacidad de Brasil de generar energía que ahora es compartida y que financia una gran diversidad de proyectos sociales, educativos, ambientales e incluso de generación de información con la reciente creación del Centro de Hidroinformática Categoría II de la UNESCO.

La energía es un recurso crítico para la economía y la competitividad regional; la definición clara de la política energética es crucial y el agua puede generar un gran potencial de energía limpia, si se discuten adecuadamente los proyectos. Estados Unidos, Canadá y Venezuela cuentan con grandes reservas de petróleo y gas; Estados Unidos hace uso del gas lutita mientras que otros como México, Brasil o Argentina cuentan con reservas que aún no exploran. Sin embargo, en esta carrera por la eficiencia energética llegan tarde algunos sectores que escasamente ven mejoradas sus condiciones económicas, de vida o bienestar.

El Diálogo empresarial de las Américas celebrado en Panamá abordó las brechas y los desafíos energéticos; instituciones como la CEPAL o la OEA proponen integrar la planificación de los sectores agua y energía para un equilibrio en la búsqueda de sus propias metas que incorpore además la realización de derechos humanos como el agua o la propia energía. El potencial de generación de energía limpia es inmenso en la región, sea eólica, hídrica o geotérmica, pero no se pueden obviar los grandes intereses trasnacionales para el uso de otros como el gas lutita. El papel del Estado no puede ser sustituido por tanto por el mercado en busca de la eficiencia, pues aquel tiene por fin el interés público, más allá del privado. Si el Agua es Energía, la conservación de su calidad y cantidad es uno de esos intereses comunes a salvaguardar.

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Judith Domínguez Serrano (1972) es Profesora Investigadora en el Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México
Judith Domínguez Serrano (1972) es Profesora Investigadora en el Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México

Judith Dominguez * (1972) es Profesora Investigadora en el Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México, una de las principales instituciones universitarias de América Latina. Doctora por la Universidad Autónoma de Madrid, ha sido Gerente de Políticas Públicas en la Comisión Nacional del Agua y ha trabajado como consultora en temas ambientales para instituciones como la OEA, el PNUMA, ONU HABITAT o la CEPAL. Integró el documento de posicionamiento de la Américas para el VI Foro Mundial del Agua.

Ha publicado cuatro libros. El más reciente, “Agua y Territorio”, fue editado en el 2013.

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a su autor y a EFEverde

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Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com