Son árboles, cultivados en maceta, de enorme belleza, que imitan a los ejemplares que se pueden ver en la naturaleza.

Pero, mientras que para ver árboles singulares en la naturaleza es necesario recorrer muchos kilómetros, en el Museo del Bonsái todos son ejemplares únicos, separados apenas por unos centímetros.
Además de los árboles caducos, los pinos, los juníperos, los tejos, las encinas o los olivos del Museo del Bonsái, creado por Luis Vallejo hace 20 años, emocionan a cualquier amante de la naturaleza.
El martes 6 de diciembre es el último día para ver la exposición especial, en la que bonsáis destacados se presentan a la manera tradicional japonesa (tokoname).





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