Paula Fernández
Baralla (Lugo).- Cuando el monte está tranquilo, los bomberos forestales también trabajan. Desbroces, cortafuegos y otras labores de gestión de la biomasa centran ahora sus jornadas para adelantarse a un verano que será desafiante si la meteorología adversa se alía con la gran cantidad de vegetación dejada por la lluvia y con incendios cada vez más virulentos.
Con la intensa oleada de fuegos que vivió España en agosto de 2025, especialmente en las provincias de Ourense, León y Zamora, y todavía viva en la memoria, la palabra que más se repite este año ante la llegada de la temporada de incendios es prevención.
Parte del dispositivo que trabaja en Galicia son las unidades batracio, equipadas con maquinaria pesada como tractores, trituradoras, cisternas y buldócers y especializadas en zonas de montaña, donde la orografía complica el acceso al terreno.
Una de estas unidades se encuentra estos días en Baralla (Lugo), en plena Serra do Rañadoiro, eliminando vegetación y preparando el terreno para frenar el avance de las llamas si se declara un fuego.
Retener el fuego
«Estamos haciendo pequeñas parcelas para, en caso de incendio, que podamos retener el fuego en una determinada zona y no se propague», indica a EFE el jefe del distrito forestal A Fonsagrada-Ancares, Pablo Campillo.
Un tractor y una máquina multifunción desbrozan una pista forestal mientras, más arriba, un buldócer trabaja en un cortafuegos.
El entorno que hoy parece verde y frondoso tras las copiosas lluvias del pasado invierno -la precipitación fue un 81 % superior a lo habitual en Galicia- puede convertirse en un escenario perfecto para el fuego si se seca la vegetación.
Por ello hay que actuar antes de que surjan las llamas. Los trabajos de prevención de la Xunta y los ayuntamientos también se centran en la gestión de la biomasa en las fajas secundarias, cercanas a núcleos de población.
La prevención «es un tema que muchas veces no se ve tanto como se debería ni se saben los costes y el gasto que tiene», dice a EFE el alcalde de Baralla, Miguel González Piñeiro.
El regidor considera que es necesaria más colaboración entre la sociedad y la administración en ese sentido, porque «cada año la climatología es mucho más brusca».

Cambio climático, incendios más virulentos
Los bomberos alertan de que el cambio climático -junto al abandono rural- dificulta su labor cada vez más: «Llevo 23 años en el servicio y antes los incendios no tenían la virulencia que tienen ahora», asegura a EFE uno de los coordinadores de la unidad batracio, Alberto Castro.
Las batracio, unidades pioneras ideadas por el propio servicio de extinción de incendios gallego para adaptarse a las necesidades del terreno, trabajan no solo en prevención, sino también en extinción, donde se despliegan en equipos de 15 personas, lo que aumenta su eficacia frente a brigadas normales que integran tres o cuatro bomberos.
Cuando les toca arremangarse ante el fuego, intentan hacer un ataque directo sobre la llama. «Si no podemos por la virulencia que trae, buscamos un ataque indirecto apoyándonos en cortafuegos como este, hacemos un cortafuego o buscamos puntos de anclaje que nos permitan llegar antes que la velocidad del incendio, que a veces es complicado», relata Castro.
El verano pasado les tocó hacerlo ante la ola de incendios que arrasó más de 115.000 hectáreas en Galicia, de la que este año se intentan sacar lecciones.
«Estamos haciendo reuniones de lecciones aprendidas en las cuales analizamos los incendios del año pasado para sacar los fallos que hubo y mejorar con vista a próximas campañas», señala el jefe de distrito, que cuenta que son «pequeños cambios» que mejoran los protocolos existentes y la coordinación.
El Plan de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia (Pladiga) para este año cuenta con una dotación récord de 213 millones de euros, un 18 % superior a la de 2025.
Incluye por primera vez una aplicación móvil para que la ciudadanía pueda avisar de cualquier incendio y enviar datos de geolocalización e incorpora 42 nuevas brigadas con 168 personas más que el año anterior, además de labores preventivas en más de 33.000 hectáreas. EFE Verde
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