Lo más llamativo de los buitres negros
es su silencio por el cielo claro.
Su silueta es inconfundible por su gran envergadura
y por esa forma de tablón de madera cubierto de plumas que tienen sus enormes alas rectangulares.
Para redondearse dan vueltas en silencio,
mirando a uno y otro lado el mundo,
sin que salga de su pico un reclamo.
Se diría que hubieran comprendido
como ninguna otra especie,
que en el antes de la vida,
y el después de la muerte,
sólo hay silencio.
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[box type=»shadow» ] Mónica Fernández-Aceytuno
Cedente: Fundación AQUAE
TEXTO Y LOCUCIÓN: Mónica Fernández-Aceytuno
IMÁGENES: NaturaHD films [/box]






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