Madrid, (EFEverde).– Casi la mitad de los productos de calamar analizados en mercados de Bruselas (Bélgica) y Milán (Italia)se comercializan sin información esencial para el consumidor —como la especie o la zona de captura— y presentan un elevado riesgo de proceder de pesquerías vinculadas a prácticas ilegales o abusos laborales, según un nuevo estudio de Oceana basado en pruebas de ADN.
El análisis, que incluye 198 artículos obtenidos en supermercados, pescaderías, restaurantes e incluso en las cantinas del Parlamento Europeo y la Comisión Europea, revela que más del 90 % del calamar a la venta procede de aguas distantes del Índico, Pacífico o Atlántico suroccidental, zonas con pesquerías caracterizadas por baja transparencia y, en algunos casos, trabajo forzoso o pesca ilegal.
Etiquetado insuficiente
A pesar de que la normativa comunitaria exige información sobre especie, arte de pesca y zona de captura para los productos frescos y congelados, Oceana alerta de que estas reglas no se aplican a productos preparados o conservados, ni a los servidos en restaurantes, hoteles o cáteres.
La organización identificó además etiquetado erróneo o potencialmente fraudulento: el 71 % de las muestras etiquetadas como procedentes del Atlántico nororiental o el Mediterráneo correspondían en realidad a especies del Pacífico o del Atlántico suroccidental, explican en un comunicado
“Sin un etiquetado claro, los consumidores pueden comprar productos procedentes de pesquerías con prácticas ambientales o laborales deficientes, mientras que quienes cumplen las normas sufren competencia desleal”, explicó Marine Cusa, asesora política de Oceana en Europa, que insta a la Comisión Europea a reforzar la información obligatoria en todos los productos del mar.
Resultados por país
Bélgica (Bruselas)
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Solo el 27 % de los productos frescos y congelados cumplen la normativa.
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Apenas el 3 % de los restaurantes indica la zona de captura y ninguno identifica la especie.
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Ninguna pescadería proporcionó información obligatoria sobre la especie.
Italia (Milán)
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Solo la mitad de los productos frescos y congelados cumplen la normativa.
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Cerca del 60 % de los preparados y conservados carecen totalmente de información.
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Solo el 28 % de los restaurantes ofrece algún dato básico.
En 2024, las importaciones de calamar en Bélgica procedieron sobre todo de China e India, mientras que el mercado italiano se abasteció principalmente a través de España, con entradas adicionales desde Marruecos, Tailandia y Argentina. España —principal importador europeo— recibió la mayor parte desde las Islas Malvinas.
Recomendaciones de Oceana
La ONG pide a la Comisión Europea modificar la regulación del mercado pesquero para garantizar:
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Información obligatoria (especie, origen, arte de pesca y método de producción) en todos los productos del mar, incluidos los preparados y conservados.
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Requisitos de etiquetado en restauración: restaurantes, hoteles y cátering.
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Inclusión del Estado del pabellón del buque y del país de registro en el etiquetado.
Según Oceana, la falta de reglas homogéneas deteriora la trazabilidad, dificulta el control y debilita la rendición de cuentas, en un sector en el que el calamar —altamente comercializado y con flotas en ocasiones poco reguladas— es especialmente vulnerable a operaciones opacas.
Calamar: un recurso clave y bajo presión
El informe recuerda que el calamar juega un papel esencial en los ecosistemas marinos y en el comercio global, pero que la mayoría de sus pesquerías carecen de evaluaciones de stock y controles adecuados. En 2022, la UE importó el 79 % del calamar que consumió, con Perú como mayor proveedor, seguido de Islas Malvinas, India, China y Marruecos.
El estudio se basa en análisis de ADN realizados por el FishLab de la Universidad de Pisa y en datos comerciales de EUMOFA y ARTIS. EFEverde



![ACOMPAÑA CRÓNICA: COLOMBIA AGRICULTURA - MED15. SANTA ELENA (COLOMBIA), 08/09/2018.- Fotografía fechada el 26 de agosto de 2018, que muestra a hombre mientras trabaja en un cultivo de papa, en el corregimiento de Santa Elena, oriente de Medellín (Colombia). Cientos de campesinos de las zonas rurales de Medellín se transformaron en agroempresarios gracias a programas de capacitación que les han permitido aprovechar mejor el suelo para convertir sus fincas en unidades productivas que abastecen a diario las despensas de esa ciudad colombiana. EFE/Luis Eduardo Noriega A.[ACOMPAÑA CRÓNICA: COLOMBIA AGRICULTURA]](https://efeverde.com/wp-content/uploads/2026/04/MED15-COLOMBIA-AGRICULTURA-300x200.jpg)
