La ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez, y la de Política Climática de los Países Bajos, Stientje van Veldhoven, durante la sesión de clausura de Santa Marta. EFE/ Ricardo Maldonado Rozo
CUMBRE FÓSILES

Más de 50 países sientan las bases en Santa Marta para poner fin a la era de los combustibles fósiles

Madrid.- Los combustibles fósiles han sido durante años una palabra tabú en las cumbres del clima que ha organizado la ONU debido a la presión de los principales productores del mundo. Después de que en la COP28 los países acordaran «el principio del fin» de su era, no ha habido ninguna mención más en los acuerdos finales, pese a que son los responsables de más del 75 % de las emisiones de efecto invernadero en el mundo.

Una situación ante la que 57 países se han plantado. Durante los últimos seis días, Estados que representan aproximadamente un tercio del Producto Interior Bruto (PIB) global se han reunido en Santa Marta (Colombia) para demostrar que están «listos para avanzar en la transición más allá de los combustibles fósiles».

«Es el inicio de una nueva democracia global», ha afirmado en una rueda de prensa al cierre de la reunión la ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez, al presentar el balance final del encuentro.

Por el momento, los países han puesto las bases para dejar atrás los combustibles fósiles después de que las conversaciones hayan girado alrededor de cómo reducir la dependencia económica de los combustibles fósiles, transformar la oferta y la demanda e impulsar la cooperación internacional. 

Aunque seguramente el mayor cambio de esta conferencia ha sido la transformación del discurso: en Santa Marta no se ha hablado de si combustibles fósiles sí o combustibles fósiles no, sino que esta discusión se ha superado y ya se negocia el cómo planificar, financiar y ejecutar la salida ordenada del petróleo, el gas y el carbón.

Grupos de trabajo

La conferencia ha dejado cinco resultados principales, entre los que destacan la creación de un panel científico internacional para apoyar la transición energética o el establecimiento de grupos de trabajos temáticos como dependencia macroeconómica o armonización de los intereses de productores y consumidores.

La reunión nace también con la vocación de continuidad y el compromiso de realizar una segunda edición a principios de 2027 en el pequeño país insular de Tuvalu, que copresidirá la conferencia junto con Irlanda.

La ciencia reclama su papel en la transición energética en inicio de la conferencia de Santa Marta

Sobre cómo va a convivir con las COP, los países quieren garantizar «la complementariedad» con los marcos existentes y entregarán el informe de la conferencia a la Presidencia de la COP30 «para que sirva de base a su hoja de ruta».

La importancia de este espacio «dependerá de lo fructífero del camino y de si es capaz de consolidarse un instrumento multilateral vinculante capaz de poner fin a los fósiles», en palabras de Vélez.

Eliminar los combustibles fósiles

De hecho, uno de los ejes centrales será la elaboración de hojas de ruta específicas para eliminar progresivamente los combustibles fósiles, un enfoque que, según Vélez, responde a limitaciones de los compromisos actuales.

«Las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) son insuficientes para trazar el camino de salida de los combustibles fósiles», ha señalado la ministra de Colombia, que ha organizado la reunión junto con Países Bajos.

El proceso también plantea avanzar en la descarbonización de las balanzas comerciales, especialmente en países dependientes de estos recursos, así como en la reforma del sistema financiero internacional para superar restricciones fiscales y de deuda que dificultan la transición.

Avanzar en soberanía

Para la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen, impulsar la transición energética es avanzar en soberanía, reducir la dependencia y evitar que haya «nuevas guerras fósiles en el futuro».

«El hecho de tener esta primera conferencia ya es un éxito en sí mismo, pero lo más importante es que es una primera conferencia que continúa destacando las alianzas en favor del abandono progresivo de los combustibles, con resultados tangibles de cómo seguir colaborando», ha afirmado tras participar en la cumbre.

En esta línea, los países europeos que han participado en la conferencia -Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia, junto con la Comisión Europea- se han mostrado preparados para construir coaliciones y avanzar en este ámbito.

«El enfoque sobre la transición para el abandono progresivo de los combustibles fósiles, presentado en Santa Marta, contribuirá a garantizar una mayor alineación, una mayor ambición y una mayor capacidad colectiva de cara a las próximas conferencias de la ONU sobre el Clima, y facilitará una acción más amplia y sólida», han asegurado en un comunicado.

Trabajo por hacer

Desde las organizaciones ecologistas han considerado esta cumbre como «un hito histórico», ya que por primera vez en tres décadas de negociaciones internacionales se ha hablado sobre cómo abandonar los combustibles fósiles, aunque insisten en que esto ese un primer paso y que los países desarrollados deben acelerar sus compromisos mediante planes nacionales.

«Nos ha gustado lo que hemos oído. Ahora queremos verlo hecho realidad», ha resumido el coordinador de campaña contra el cambio climático en Greenpeace, Pedro Zorrilla, quien ha explicado que lo que ahora quieren es que los países, entre ellos España, desarrollen y apliquen «sus planes nacionales para el abandono de los combustibles fósiles».

La conferencia de Santa Marta (Colombia) cierra con un plan para acelerar el abandono de los combustibles fósiles

«Cuando lleguemos a Tuvalu el año que viene la conversación tiene que cambiar. No basta con discursos sobre mayor ambición; hay que aportar pruebas de implementación real», ha afirmado el coordinador de la delegación de Greenpeace en Santa Marta, Shiva Gounden.

En esta línea, el coordinador de Alianza por el Clima, Javier Andaluz, ha afirmado que España se trae «varios deberes» de esta conferencia, como reforzar los compromisos no solo con la UNFCCC «sino también en otras alianzas para poner fin a los subsidios fósiles, la reforma de la arquitectura financiera internacional y las medidas domésticas necesarias para acelerar esta transformación global».

Diversidad de voces

Junto con el segmento de alto nivel ministerial, en la conferencia han participado más de 2.800 personas y centenares de organizaciones de la sociedad civil, además de pueblos indígenas, científicos y jóvenes, entre otros colectivos.

También se ha celebrado una Cumbre de los Pueblos, en la que se aprobó una declaración que enmarca la crisis climática como consecuencia directa «del capitalismo, el colonialismo y el militarismo» y exige a los países del Norte Global que asuman «su deuda ecológica» con el Sur.

En este ámbito, desde Greenpeace han destacado «la diversidad de voces que han participado activamente» en un contexto geopolítico «tan tenso», marcado por la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. EFE Verde

mnc

 


 

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Mari Navas

Malagueña. Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactora de información medioambiental en EFEverde. Antes pasé por el departamento de Economía y fui corresponsal en Frankfurt (Alemania) para la Agencia EFE. También he trabajado para El Mundo, las webs de Informativos Telecinco y Noticias Cuatro y la revista Lecturas.