Ginés Donaire
Jaén.- La Charca de Pegalajar (Jaén), un acuífero natural declarado Lugar de Interés Etnológico por la Junta de Andalucía, ha renacido tras varios años de sequía, lo que ha motivado la satisfacción de los vecinos y los visitantes de este municipio de Sierra Mágina.
“La recuperación de la Charca, que es el principal emblema del pueblo, está atrayendo a muchos visitantes y turistas y está teniendo una gran repercusión para el comercio local”, ha señalado a EFE el alcalde de Pegalajar, Manuel Carrascosa.
Han sido las lluvias de invierno y primavera las que han motivado la recuperación del acuífero Fuente de la Reja, del que forma parte esta peculiar Charca, que tiene un vaso con capacidad para 16 millones de litros de agua.
Fue en 1988 cuando la Charca se secó por la sobreexplotación del acuífero, una situación que llevó a cuestionar la viabilidad y el futuro del manantial. Sin embargo, desde 2007 el Ayuntamiento de Pegalajar trabaja en un plan para su recuperación que contemplaba un plan de extracciones del acuífero con el objetivo de recuperar el manantial y restaurar su función.
Este plan también busca promover el manantial como un recurso de desarrollo local, enfatizando la necesidad de mantener y valorizar este patrimonio esencial. Con esta pequeña revolución se inscribió en uno de los laterales de la charca el siguiente mensaje reivindicativo: “A quienes la vida di, les reclamo, en justicia, que no me dejen morir”.
En este recinto se bañan este verano los pegalajareños y los numerosos visitantes que llegan a este rincón del parque natural de Sierra Mágina buscando temperaturas más plácidas para soportar las continuas olas de calor.
El embalse recoge las aguas del manantial conocido como la Fuente de la Reja, que ha sido un recurso vital para la comunidad desde tiempos inmemoriales.
Y el conjunto formado por la Fuente de la Reja, la Charca y la Huerta de Pegalajar está considerado una parte integral del patrimonio histórico, cultural y económico de Pegalajar.
Felipe III mandó construir este espacio acuático en el año 1605. No obstante, las primeras referencias documentadas de este monumento natural se encuentran en la Crónica del Condestable Iranzo, datadas entre 1469 y 1470. Allí se menciona la Fuente Vieja, el nombre con el que se conocía la Fuente de la Reja hasta el siglo XIX.
La Charca de Pegalajar ha pasado de ser una simple infraestructura agrícola (el agua se destinaba al riego de los cultivos locales) para convertirse en el núcleo de la vida social y recreativa de la localidad.
Convertida en el principal icono de la vida social del municipio, el Ayuntamiento aprovecha para organizar paseos en barca competiciones de natación y otras actividades culturales, convirtiéndolo en un punto de encuentro vital para los habitantes de Pegalajar. EFE
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