Pocas especies de insectos son tan denostadas como las cucarachas: aparte de su aspecto, repulsivo para muchas personas, contaminan los lugares en los que habitan, y especialmente la comida a la que tienen acceso, con numerosos microorganismos nocivos que transportan con ellas y que generan enfermedades como la salmonelosis, la disentería, la hepatitis infecciosa, el asma o la gastroenteritis, entre otras muchas. Y, sin embargo, también son útiles para el ecosistema natural, ya que eliminan restos en descomposición, participan en procesos de polinización, captan nitrógeno atmosférico y lo devuelven a la tierra a través de sus heces y desempeñan un papel clave en la cadena trófica como presa de numerosas especies. Y, además, disfrutan de una canción mexicana muy famosa. Todo tiene un lado bueno y un lado malo…, hasta las cucarachas.




