Por Carol Portabella, presidenta de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en España (FPA2E)
Si la coexistencia es la existencia simultanea de dos o mas especies en un mismo entorno, la cohabitación es el arte de encontrar el equilibrio adecuado entre ellas, incluida la especie humana, para su correcto desarrollo y supervivencia.
Para ello, es necesario comprender primero la importancia del rol imprescindible de todas y cada una de las especies, en una red de interdependencias, para que el conjunto se mantenga sano, y por lo tanto resistente, y pueda perdurar.
Sin embargo, no solo el cambio climático pone en riesgo este ecosistema, si no que nosotros mismos permitimos que el avance de algunas actividades humanas alteren, invadan, o incluso eliminen franjas de hábitats necesarias para una o mas especies, causando desequilibrios cuyas consecuencias a medio y largo plazo pueden ser exponenciales, llegando a cuestionar nuestra propia supervivencia.
En este conflicto de coexistencia, algunas especies son particularmente estigmatizadas a lo largo de la historia, como los grandes carnívoros: osos, lobos, linces… son eslabones fundamentales en la cadena alimentaria y también para el mundo vegetal. El lobo, cuyo día mundial se celebra el 13 de agosto, es una especie clave de la cadena trófica y por lo tanto es también regulador de los ecosistemas. De los 12.000 ejemplares que habitan en Europa, entre 2.000 y 2.500 se encuentran en España, reunidos en unos 297 grupos.
Esta demostrado que, cuando el lobo desaparece de un hábitat, las poblaciones de sus presas, ciervos, corzos y jabalíes principalmente, crecen sin límite, y en consecuencia, el alimento de estas presas mengua a su vez significativamente o desaparece, desplazándose hasta los cultivos causando danos a la agricultura.
A la inversa, si la población de presas es demasiado escasa, el lobo acabara acercándose a zonas ocupadas por el hombre, buscando ganado, ovejas, terneros o incluso caballos.
Diferentes gobiernos como los de Francia y España en Europa, acompañados por numerosas organizaciones como WWF, la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco y el Grupo Campo Grande, han empezado a trabajar por un escenario de cohabitación, reuniendo expertos de diferentes sectores para identificar herramientas que resuelvan este conflicto.
Ejerciendo de mediadores, fomentan la colaboración sin precedentes entre actores del mundo de la agricultura, la ganadería, la caza, la gestión ambiental, y el turismo, entre otros. Estos actores representan así una variedad compleja de problemáticas y necesidades. El objetivo es presentar propuestas innovadoras y recomendaciones concretas para resolver o suavizar lo efectos de la posible presencia de grandes carnívoros. Entre múltiples propuestas, el uso de mastines adiestrados ya ha demostrado una eficacia muy elevada, asi como las vallas electrificadas y los cerramientos nocturnos cuando son posibles. Se sigue investigando en nuevas formas de prevención y protección, sin olvidar la compensación por danos.
Es necesario cambiar la relación con nuestro entorno, el futuro de la vida en el planeta depende de que aprendamos a cohabitar con todas las especies que nos rodean, para conservar la salud del planeta y por lo tanto la nuestra.

(*) Carol Portabella es Presidenta de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en España
Foto principal: Archivo EFE / Eliseo Trigo
Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Medio Ambiente y Ciencia en EFEnoticias y de EFEverde
Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde
Otras tribunas de Creadores de Opinión Verde (#CDO)





Debe estar conectado para enviar un comentario.