Madrid.- Las emisiones operativas de los edificios aumentaron un 1 % en 2024 y la demanda de energía creció 2 % en un contexto en el que la descarbonización del sector de la edificación y la construcción se ha estancado y es necesario invertir 5,9 billones de dólares (unos 5,1 billones de euros) en eficiencia energética antes de 2030 para alcanzar los objetivos climáticos.
Estas son las principales conclusiones de un informe que ha publicado este martes el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) junto con la Alianza Global para los Edificios y la Construcción (Global ABC, por sus siglas en inglés).
El estudio, que se ha publicado en medio de una crisis mundial de acceso a la vivienda y la energía, destaca que abordar la acción climática en el sector de la edificación puede reducir los gastos de energía, mejorar las condiciones de vida y fortalecer la resiliencia frente a los impactos climáticos, al tiempo que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero.
«Los edificios pueden prolongar los riesgos climáticos o proporcionar condiciones de vida más seguras, saludables y asequibles. Con la mitad de los edificios del mundo aún por construir o renovar para 2050, los gobiernos tienen una oportunidad decisiva para impulsar construcciones resilientes de cero emisiones mediante mejores políticas, normativas e inversiones», ha asegurado la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen.
Impacto climático
En 2024, la superficie total de edificios a escala mundial creció un 1,7 %, hasta los 273.000 millones de metros cuadrados, lo que supone aproximadamente cuatro veces más el tamaño de Berlín, gracias al empuje de la construcción en India y el Sudeste Asiático, que compensó la ralentización en Europa y China.
Cada día, el mundo construye aproximadamente 12,7 millones de metros cuadrados de superficie edificada, lo que equivale a añadir toda la ciudad de París en nueva superficie cada semana. Del total, más de tres cuartas partes se dedican a uso residencial.
La edificación y construcción representa entre el 11 y el 13 % del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y proporciona aproximadamente el 9 % del empleo global. No obstante, supone cerca del 50 % de la extracción mundial de materiales, el 37 % de las emisiones globales y el 28 % del consumo mundial de energía.
Ralentización de la descarbonización
Durante la última década, la superficie construida ha crecido un 20 %, la demanda de energía, un 11 %; y las emisiones operativas, un 6,5 % pese a que la intensidad energética ha disminuido un 8,5 % desde 2015 y la certificación de los edificios ecológicos casi se ha triplicado.
En general, el proceso de descarbonización del sector se ha ralentizado debido a la continúa expansión de la superficie construida, las bajas tasas de renovación y la dependencia persistente de los combustibles fósiles, que siguen desempeñando un papel importante en el uso de energía de los edificios, según el informe.
De hecho, la cuota de renovables es cuatro veces inferior al nivel necesario para conseguir ser cero emisiones, por lo que el estudio pide acelerar el despliegue de energía solar, bombas de calor y sistemas de energía distrital, lo que ayudaría a reducir las emisiones al tiempo que se mejora la seguridad energética y la asequibilidad.
Más inversión
La inversión global en eficiencia energética de los edificios alcanzó los 275.000 millones de dólares en 2024, hasta sumar un acumulado de 2,3 billones de dólares en diez años.
No obstante, para alcanzar el objetivo de cero emisiones, la inversión en la eficiencia energética en edificios debe alcanzar los 5,9 billones para 2030, lo que equivale a 592.000 millones anuales.
En este contexto, el informe apunta que los instrumentos financieros como los préstamos verdes y los bonos climáticos pueden ayudar a movilizar capital, aunque el apoyo público a las inversiones en eficiencia energética ha disminuido.
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Políticas sólidas
Para alinear el sector con una trayectoria de cero emisiones netas, el estudio considera que los responsables políticos deberían acelerar las mejoras en eficiencia energética y la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, con medidas como estándares de emisiones cero, enfoques de carbono durante todo el ciclo de vida, diseño pasivo y requisitos mínimos de rendimiento energético.
También piden que los países incluyan la edificación en sus Planes climáticos nacionales (los conocidos como NDC) o que pongan en marcha hojas de ruta que ayuden a alinear la acción climática con las estrategias de vivienda, la planificación de infraestructuras y las prioridades de inversión. EFE Verde
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