El Cabril, que funciona desde hace veinte años en la Sierra Albarrana cordobesa, almacena en cada una de sus llamadas «celdas» unos 5.600 bidones de residuos de baja y media actividad, procedentes en su mayoría de centros nucleares y de instalaciones radiactivas.
«Vamos a ampliar las celdas de muy baja actividad, comenzando las obras en abril o mayo», ha afirmado Gil Ortega, quien ha apuntado que actualmente se está en negociación con la Junta de Andalucía y el ayuntamiento de Hornachuelos sobre este asunto.
Hasta la puesta en marcha de El Cabril, la antigua Junta de Energía Nuclear (JEN) era la encargada de almacenar y gestionar los residuos radiactivos que se generaban en hospitales, industrias y centros de investigación.
Con un presupuesto anual en torno a los 14 millones de euros, la construcción de El Cabril supuso en su momento una inversión de unas 7.500 millones de las antiguas pesetas, junto a otros 2.000 millones para la adecuación y mejora de las carreteras.
En 2012, el almacén recibió 1.956,55 metros cúbicos de residuos -684,43 de baja y media actividad y 1.272,12 de muy baja actividad-. EFEverde




