Ternero de elefante africano tratando de arrastrarse sobre el lomo de un elefante dormido, en el Parque Nacional de Amboseli, Kenia. ©WWF España.

Día Elefantes

España es la puerta de entrada a Europa de parte del tráfico ilegal de marfil

Publicado por: efeverde 12 de agosto, 2022 Madrid

La caza furtiva, el comercio ilegal de especies y marfil son algunas de las causas del declive de algunas poblaciones de elefante, especie de la que se celebran su Día Mundial este 12 de agosto, siendo España uno de los países donde más incautaciones se hacen, al ser "punto caliente" del tráfico de especies.

"Sigue habiendo caza ilegal, y en España hay bastantes incautaciones por ser un país clave y punto caliente de tráfico de especies y marfil por su posición estratégica de tránsito entre África a Asia”, según la técnico del Programa de Especies amenazadas de WWF España, Laura Moreno.

En la última década se ha perdido cerca del 90 % de los elefantes africanos de bosque, especie catalogada en Peligro Crítico de Extinción e incluido en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Mientras los elefantes de sabana (también africanos) han desaparecido en un 60 % en el último medio siglo y además quedan menos de 40.000 elefantes asiáticos, ambas especies también catalogadas en Peligro de Extinción por la UICN- aunque “están en declive, pero no a un ritmo tan rápido”, según Moreno.

La lucha contra el tráfico persiste 

El tráfico de marfil es ilegal a partir del momento de la entrada en vigor de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), y "todavía hay incautaciones de marfil en España”, ha asegurado la técnico de WWF, por eso, ha incidido, “nuestras autoridades tienen un papel importante para perseguirlo, detectarlo e impedirlo, y formar a los que luchan contra él".

Sobre estas especies, de gran tamaño, fortaleza y longevidad -hasta 60 años en libertad-, pesa la sentencia de la codicia humana y sus dos mayores amenazas, el comercio ilegal y la pérdida de hábitat, sobre todo desde los países asiáticos, donde "el marfil continúa valorándose como símbolo de suntuosidad y perduran las falsas creencias de poderes curativos".

Según WWF, las mafias actúan como una poderosa red criminal que contribuye a financiar guerrillas paramilitares o grupos terroristas, y trafican con sus colmillos, su piel y su carne para su consumo.

Embarque de colmillos de elefante africano ilegales incautados en la aduana de Tailandia. Imagen cedida por WWF España.

Al elefante africano, el mamífero más grande de la tierra, el marfil de sus colmillos lo ha convertido en una de las principales víctimas del tráfico de especies, al igual que el elefante indio, símbolo cultural en Asia, donde en zonas como en Myanmar (Birmania) también está en peligro por su captura para el “uso doméstico” o su uso en la industria maderera, el turismo o el comercio ilegal de vida silvestre.

WWF España trabaja a través del proyecto europeo LIFE Swipe conjuntamente con organizaciones de otros 11 países europeos para capacitar a todos los que luchan contra el crimen ambiental y en la cooperación fronteriza entre distintos actores, endureciendo la persecución del crimen por parte de los gobiernos para prohibir su consumo, aunque “aún quedan muchos mercados ilegales por cerrar”, ha afirmado la organización.

Las cifras bajan

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) estimó que en el período 2010-2018, la caza furtiva exterminó a más de 71.000 elefantes en África meridional, 58.000 en África oriental y aproximadamente 27.800 en África central.

Los datos del Monitoreo de la matanza ilegal de elefantes (MIKE) de CITES -de septiembre de 2020- registró entre 2003 y finales de 2019, más de 20.712 cadáveres de elefantes en 30 estados del área de distribución en África, un total de 711 muertes por área, además, de los 1.294 cadáveres de elefantes adicionales reportados en 2019, de los que 328 fueron asesinados ilegalmente.

Según Moreno, CITES es complejo porque suele haber especies que están incluidas en distintos anexos con zonas donde el “comercio de trofeo de caza con fines no comerciales” está permitido por los ingresos que aporta luego a la conservación de esas especies, como es el caso del elefante africano (Loxodonta africana) en zonas como Sudáfrica o Zimbabwe.

No obstante, aunque según estos datos "las tendencias a la baja en la caza furtiva en el sur y el este de África continúen, y muestren signos de tendencia también a la baja en África central”, desde la International Fund for Animal Welfare (IFAW) han afirmado que “es aún más importante proteger a los elefantes en la naturaleza y poner fin al comercio de marfil”.

Madre y cría de elefante de bosque africano (Loxodonta cyclotis) bebiendo agua rica en minerales salegada en la Reserva Dzanga-Sanga Bai, Bayanga, en República Centroafricana. Imagen cedida por WWF España.

La caza furtiva no es la única amenaza

La expansión de la agricultura, la ganadería, la deforestación y la construcción de infraestructuras también daña los hábitats de los elefantes, dejándoles sin refugio, alimentos o rutas migratorias.

Desde WWF, también trabajan en la concienciación de la problemática y en la reducción de la demanda a través de campañas de sensibilización como la de “Stop Tráfico de Especies” en España, o restaurando corredores ecológicos degradados y rutas migratorias sin alterar las viviendas de las aldeas vecinas en Nepal o India Oriental.

En lugares como la Reserva de Selous en Tanzania -donde el 90% de los elefantes han muerto a manos de furtivos- monitorizan las interacciones entre humanos y elefantes, y fomentan el ecoturismo y el diálogo con la población para minimizar conflictos. EFEverde

 

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