Madrid/Ávila.- Greenpeace ha denunciado la situación que viven varias localidades próximas al incendio de Burgohondo (Ávila), que se han visto obligadas a suspender el suministro de agua potable después de que las intensas lluvias de los últimos días hayan arrastrado cenizas, barro y sedimentos desde las zonas calcinadas hacia ríos, embalses y captaciones de agua.
«Es evidente que la emergencia no termina cuando se apaga el fuego», ha advertido la responsable de la campaña de Incendios de Greenpeace, Mónica Parrilla, quien precisa que sin actuaciones posteriores para estabilizar el suelo y proteger los recursos hídricos, «estamos sembrando nuevas crisis ecológicas y sociales».
La organización ecologista exige medidas urgentes para evitar nuevos daños ambientales e impedir situaciones como la actual, donde estos municipios (Casavieja, Piedralaves y Mijares) han tenido que recurrir al abastecimiento mediante camiones cisterna y agua embotellada para garantizar el suministro en varios puntos.
Greenpeace ha reclamado actuaciones urgentes para estabilizar los suelos quemados y evitar el arrastre de cenizas y lodos, así como investigar las posibles consecuencias para las aguas subterráneas, cuyos efectos pueden tardar meses o incluso años en manifestarse.
La organización también ha recordado que la contaminación de las aguas superficiales tras un incendio puede persistir entre tres y cinco años.
En el caso de Burgohondo, Greenpeace ha cuestionado la orden de la Junta de Castilla y León de retirar la madera quemada, al considerar que una extracción generalizada deja el terreno más expuesto a la erosión y han pedido retrasar unos meses la tala del arbolado afectado, cuando las condiciones lo permitan, para favorecer la fijación del suelo y realizar posteriormente una retirada selectiva.
Por su parte, la alcaldesa de la localidad abulense de Casavieja (1.400 habitantes), Vanessa Muñoz, ha solicitado a la Junta de Castilla y León que eleve el nivel de emergencia y solicite de forma «inmediata» medios estatales ante la «grave situación» de este municipio afectado en verano por el incendio de Burgohondo y ahora por la falta de agua potable.
Según ha explicado la regidora en una nota de prensa, ante esta situación ya ha pedido «auxilio» a la Delegación del Gobierno, que «ha mostrado su disposición a colaborar» cuando la Junta de Castilla y León, responsable de la dirección de la emergencia, solicite los medios necesarios.
La localidad, una de las más afectadas por uno de los mayores incendios de la historia de España desde que hay registros, lleva desde el pasado domingo sin agua potable debido a los daños provocados por las intensas lluvias y los arrastres de ceniza, sedimentos, lodos, piedras y árboles que se han producido hacia los cauces.
«Llevamos desde el domingo sin agua potable. Podemos repartir botellas para beber y cocinar, pero no podemos mantener durante días a todo un pueblo viviendo de agua embotellada», sostiene la alcaldesa, antes de subrayar la existencia de familias que «necesitan ducharse, mayores que necesitan ser atendidos, niños, una residencia, un centro de día y un colegio». EFE
Controlado tres semanas después el incendio de Burgohondo (Ávila), el mayor de España
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