Ciudad Real.- El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, en las provincias de Ciudad Real y Albacete, ha culminado la restauración ecológica del valle kárstico de Las Azadillas, una actuación desarrollada durante dos años que ha permitido recuperar un humedal desaparecido durante décadas.
El espacio natural, gestionado por la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, ha difundido en sus redes sociales un vídeo resumen de este proyecto, financiado con fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea, en el que se explican los trabajos realizados y los primeros resultados obtenidos, según ha recogido este jueves EFE.
La intervención se ha desarrollado en cuatro sectores del valle con un objetivo claro: recuperar los procesos hidrológicos naturales, restaurar los hábitats asociados a las zonas húmedas y favorecer el retorno de la biodiversidad.
El director del Parque Natural, Ignacio Mosqueda, explica en el documental que Las Azadillas constituye «el corazón del refugio de fauna» del parque y destaca su elevado interés geomorfológico, botánico y faunístico.
Mosqueda recuerda que durante la década de los cincuenta el valle fue transformado para usos agrícolas y ganaderos mediante la apertura de una zanja de drenaje que eliminó los encharcamientos naturales y favoreció la acumulación de sedimentos, hasta hacer desaparecer las pequeñas lagunas que históricamente existían en la zona.
Los pájaros carpinteros ayudan a medir el estado de conservación de las Lagunas de Ruidera
«En los mapas aparecía como Las Lagunillas, pero ya no existían», señala Mosqueda, quien explica que la restauración ha permitido devolver el funcionamiento ecológico del humedal.
La principal amenaza detectada era el canal que drenaba el agua y provocaba la desaparición progresiva de los hábitats ligados a las zonas húmedas.
La ejecución de las obras requirió una intervención muy precisa debido a la fragilidad del entorno.
Uno de los hallazgos más relevantes del proyecto fue la localización de un ejemplar de iberón o topillo de Cabrera durante los trabajos de seguimiento faunístico realizados por la Asociación Galemys.
Julio Gisbert, de la asociación Galemys, destaca que se trata de la primera cita de esta especie en la provincia de Ciudad Real.
Este pequeño roedor, endémico de la mitad sur de la Península Ibérica e incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, permanecía hasta ahora desconocido en este enclave, donde su desaparición habría podido producirse sin dejar constancia.
Recuperar una cubeta de más de 16.000 m2
El núcleo central de la restauración consistió en recuperar una antigua cubeta lagunar de más de 16.000 metros cuadrados, colmatada por sedimentos y carrizales.
Tras la excavación se plantaron masiegas, una especie protegida característica de Ruidera, y se aplicó una técnica poco habitual en España consistente en incorporar sedimentos procedentes de otras lagunas temporales del parque para favorecer la regeneración natural de la vegetación acuática.
Santos Cirujano, de la Fundación Global Nature, explica que esta técnica ya había sido empleada con éxito anteriormente y permitirá acelerar la colonización del humedal por especies vegetales propias de estos ecosistemas.
Mosqueda confía en que, una vez consolidada la vegetación y alimentada de forma natural por el acuífero, la nueva laguna sea capaz de mantenerse por sí sola y convertirse en un espacio autosostenible, especialmente importante para la conservación de anfibios y otras especies especialmente vulnerables al cambio climático. EFE




