Madrid.- «Saber mucho sobre insectos permite leer el paisaje como si fuera un libro», asegura en entrevista a EFE el entomólogo y escritor sueco Fredrik Sjöberg, cuyo ensayo ‘El arte de coleccionar moscas’ (Libros del asteroide) se publica ahora por primera vez en versión española.
Este ‘bestseller’ publicado originalmente en 2004 y traducido a una decena de idiomas, mezcla biología, memorias personales y reflexiones, utilizando como eje sus observaciones y experiencias con los sírfidos o moscas de las flores: unos insectos «incómodos» pero con «un sentido ecológico muy importante como polinizadores» y que le han permitido desarrollar su pasión personal por el medioambiente ya que «la diversidad de especies es, ante todo, alegría».
«Aprender sobre especies es como aprender un idioma», asevera el autor, pues «los animales y las plantas son un vocabulario» en sí mismo que ayuda a comprender la Naturaleza.
Autor de una veintena de libros, Sjöberg recibió un premio Ig Nobel -parodia norteamericana de los premios Nobel que reconoce logros científicos «que hacen reír y luego pensar», según la propia organización- por la trilogía compuesta por ‘El arte de coleccionar moscas’ y dos libros posteriores: ‘El arte de la evasión’ (2006) y ‘El rey ruso’ (2009).
Al intentar encontrar una respuesta que explique qué fue lo que le motivó a especializarse precisamente en insectos, Sjöberg confiesa que «ni siquiera mi madre, casi centenaria, lo sabe», por lo que piensa que «es algo genético», ya que su interés nació con sólo cinco años de edad.
En su escrito, el autor critica irónicamente a los entomólogos porque «sólo los idiotas intentan correr detrás de las moscas», una actividad que requiere «paciencia y relajación», aunque a continuación reconoce que la introspección que vive cuando se concentra en su microscopio «me hace olvidarme de todo lo demás, incluso de mí mismo».
El coleccionismo como arte
El coleccionismo de moscas es «algo un poco extraño y de lo que no se puede evitar su lado cómico» y además le ha permitido hacer una peculiar incursión en el mundo del arte: gracias a la pipa succionadora diseñada por él mismo, ha podido capturar y atesorar una colección de miles de ejemplares y más de doscientas especies diferentes de moscas y eso «solamente en el jardín de mi casa».
Esta colección fue expuesta en la Bienal de Venecia de 2009 como una auténtica obra de arte, lo que le ha llevado a afirmar con humor que «ningún artista ha tenido más obras que yo» en este certamen artístico.
‘El arte de coleccionar moscas’ parte de la biografía de otro entomólogo sueco, René Malaise, y «mezcla la autobiografía con la historia natural» según su propia descripción, en un tipo de ensayo que cuando se publicó por primera vez «era raro encontrar» pero que en este momento «es más ‘mainstream’ (tendencia), quizá porque el público está un poco harto de televisión y películas».
El libro incluye un elogio a la lentitud y a la búsqueda de la felicidad, ensalzando el medio natural y otorgando un papel protagonista a las moscas porque, como explica en el texto, reconocer a una especie concreta «cuando la ves y saber por qué vuela precisamente en ese lugar y en ese momento proporciona una satisfacción que, por desgracia, no es muy fácil de explicar».
Sjöberg celebra que el «desprecio humano» hacia estos insectos vaya disminuyendo y las compara con las personas pues «casi todas ellas son agradables y simpáticas» pero algunas como el presidente ruso Vladimir Putin o el turco Recep Tayyip Erdogan «podrían ser buenos candidatos a ser más molestos que las moscas», según su opinión. EFEVerde
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