El periodista y naturalista Joaquín Araújo posa en el exterior del palacio de Miramar de San Sebastián,

Lupus homo hominis. Por Joaquín Araujo

Porque el hoy archiconocido cánido –una de las cinco especies sobre las que más estudios se han llevado a cabo- es perfectamente capaz de adoptar a los huérfanos y, sus líderes , de entregar la propia vida por la supervivencia de la manada. Pero como lo que más enseña es lo vivido en primera persona, no puedo olvidar la absoluta tranquilidad con que se manejaban los lobos -aquellos tan excesivos de Rodríguez de la Fuente – ni la familiaridad que sus cuidadores –mis compañeros de trabajo- llegaron a mantener con ellos.

Como anécdota todavía más personal añado -perdón!- el inolvidable recuerdo de la broma que gasté a Ana Clara, nada más casarme con ella. En el transcurso de una visita a la Hoz de Peregrina, la invité a entrar en el gran recinto -unas 7 hectáreas- en el que vivía la manada de El Hombre y la Tierra; por supuesto sin advertencia alguna. A los pocos segundos de caminar por aquella enorme jaula aparecieron a toda velocidad cinco o seis lobos que, tras el primer susto y la petición de disculpas por la broma, se dedicamos un buen rato a jugar con nosotros, empeñados, sobre todo, en lamernos la cara como el más empachoso de los perros.

Añado otro recuerdo. Relacionado con la lectura de uno de los grandes relatos de Sender. En este caso sobre uno de los 15 o 20 casos datados de niños que convivieron con lobos. Del mismo me resulta inolvidable la frase que el autor aragonés pone en la mente del forzosamente incorporado a la civilización: “No puedes fiarte de los que te sonríen constantemente”. Y lo pensaba desde dentro de una jaula.

En fin, que ES CIERTO: que la historia que narra la recientemente la estrenada película “Entre lobos”, puede, ha sido y es posiblel. Es decir, que los cánidos salvajes alcanzan altas dosis de cohesión social. Muy pocos otros grandes mamíferos son capaces, en efecto, de la adopción y de varias pautas solidarias en su conducta básica. Ahí reside el potencial convivir con estos animales y de ahí parte la domesticación por todos conocida y disfrutada. El lobo, en suma, puede ser humano para el hombre.

Es más, la que en esta espléndida aventura cinematográfica se condensa tiene el increíble valor añadido de que su protagonista vive. Es un lúcido ser humano y su memoria no ha fracasado todavía.

Todo ello permite pasar dos excelentes horas sumergiendo la mirada en los perdederos boscosos de Sierra Morena, ámbito de esta ficción real. El magnífico trato icónico: el paisaje como primer actor; la excelente banda sonora –tantos de ambientes como musicales- los intérpretes en su justo punto junto con los animales conforman una coral de emocionante vivacidad. Gracias descomunales hay que dar a ese arriesgado soñador que se llama José María Morales, el productor. A Gerardo Olivares el director y a Ballesta, Sancho Gracia y espacialmente a Manuel Camacho, el niño. A Carlos de Hita por su mejor trabajo de técnico de sonido.

En fin, cuando se escriba, con un mínimo de ecuanimidad, la historia de la cultura ecológica, esta película figurará entre los primeros párrafos de ese tratado, todavía no firmado, de paz con nuestro derredor. Y es que los lobos son magníficos embajadores… no menos el buen cine.

 

(*) Joaquín Araújo

Naturalista, escritor, divulgador medioambiental

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde

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Arturo Larena

#PeriodistaAmbiental y de ciencia de la vieja escuela, maestro en #Fundación Gabo. Premio Nacional de Medio Ambiente 2005 y de la Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad (Periodismo). #EUClimatePactAmbassador 2025. Diseñó, fundó y dirigió www.efeverde.com desde su creación en 2009 y hasta noviembre de 2025. Creó y dirigió EFEfuturo.com. Más: www.arturolarena.com