El relator especial del derecho al agua y saneamiento de Naciones Unidas, Pedro Arrojo. EFE/Gustavo Amador/ARCHIVO
ISRAEL PALESTINA

Relator de ONU Pedro Arrojo destaca que el agua ha sido un arma de estrategia bélica de Israel

Madrid (EFE).- Israel ha utilizado el agua como arma en la estrategia bélica que mantiene con la población palestina, destaca a EFE el relator especial del derecho al agua y saneamiento de Naciones Unidas, Pedro Arrojo.

Con respecto a Gaza, sostiene Arrojo, «es todavía más doloroso y brutal», ya que no se circunscribe a la situación actual de conflicto porque «durante 17 años Gaza se ha mantenido bloqueada por parte de Israel, de forma que el único recurso hídrico que han tenido ha sido el acuífero costero».

Explotación del acuífero costero

Este acuífero tiene una realimentación natural de 60 hectómetros cúbicos al año y de él han tenido que extraer «por necesidades básicas» unos 200 hectómetros cúbicos al año, el triple de lo que sería una extracción sostenible, lo que ha llevado a su salinización masiva, explica.

De esta manera, «el 97 % del agua disponible en Gaza durante estos 17 años ha sido salobre y contaminada con heces fecales, porque la propia dinámica de saneamiento ha estado también bloqueada en gran medida por ese bloqueo (israelí) que incluye que el 70 % de los materiales necesarios para construir depuradoras, para gestionar la potabilización y el saneamiento de agua ha estado prohibido, ha estado bloqueado».

Arrojo asegura que es una situación de quebrantamiento «durante 17 años» de los derechos humanos al agua potable y al saneamiento de más de 2.300.000 personas, una situación que «ha permitido de manera vergonzosa la comunidad internacional», según sus palabras.

Cuando ha estallado la guerra, «con las brutalidades de la acción de Hamas, Israel ha cortado al cien por cien», no sólo el acceso al agua, sino también la electricidad, que es lo que necesita la red de abastecimiento de Gaza para funcionar.

Al cortar la electricidad y el gasóleo, no hay agua, la red no funciona, subraya el relator de Naciones Unidas, quien dice que además, «se han bombardeado una vez más las instalaciones básicas, las desaladoras que había construido Naciones Unidas, Unicef en concreto, y la Unión Europea».

Agua contaminada

Con esa situación, desde el inicio de la guerra, Arrojo dice que «2.300.000 personas están obligadas a beber cantidades mínimas que tienen a disposición de agua salobre y contaminada, y sin acceso a medicinas o a tratamientos para la multitud de diarreas» que supone Arrojo que están sufriendo los niños.

En su opinión, «esta situación, que es un crimen de lesa humanidad, un crimen de guerra, que está apuntando a lo que debería y podría caracterizarse como genocidio del pueblo palestino en Gaza, es una cuestión inaceptable que el mundo tiene que parar».

Y reclama, «tenemos que ser capaces de parar esa violencia y cumplir lo que ha sido la demanda de la Asamblea General de Naciones Unidas de un alto en fuego, como mínimo un alto el fuego humanitario que permita hacer llegar de manera efectiva el agua potable, el saneamiento, las medicinas, lo básico para vivir a esa población civil». EFEverde

 

 


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