posidonia

La destrucción de las praderas submarinas. Por (*) Manuel González (Bioimatge)

Las fanerógamas marinas se encuentran en zonas con aguas cálidas y templadas de todo el mundo, formando grandes praderas sumergidas, a veces de muchos kilómetros cuadrados de extensión.

Cada año estas plantas renuevan la mayor parte de sus hojas. Las viejas se desprenden y quedan sueltas. Una parte se descompone allí mismo y el resto son arrastradas por el oleaje y por las corrientes marinas hasta depositarlas en fondos someros o en playas.

Todas estas especies son sensibles a las alteraciones ambientales. Para desarrollarse adecuadamente necesitan aguas limpias y sin contaminantes.

¿Cuál es la importancia ecológica de las praderas y de los pastos de fanerógamas marinas? Podemos decir que esta densa masa vegetal estabiliza los fondos y evita la erosión de las playas. Los tallos y las hojas reducen la fuerza que sobre el lecho marino ejercen el oleaje y las corrientes, lo que evita su erosión y el transporte de la arena hacia otros lugares distantes. También sirven de refugio a un gran número de animales y es un lugar donde muchos encuentran el alimento que necesitan o un lugar adecuado para reproducirse. La biodiversidad es mucho más elevada en las praderas que en los fondos de arena próximos.

Además, mediante la fotosíntesis, las fanerógamas marinas producen una gran cantidad de materia vegetal a partir del dióxido de carbono y de nutrientes que están en el agua de mar. En este proceso se liberan importantes cantidades de oxígeno, que queda disuelto en el agua.

Praderas submarinas.

A pesar de su importancia ecológica, desde hace años se observa que las praderas de posidonia, los sebadales y los pastos marinos de todo el mundo están sufriendo una fuerte regresión debido al impacto de las actividades humanas. La lista de agresiones es inmensa, pero destacan la contaminación, tanto urbana como industrial o agrícola, que puede llegar al mar a partir de los ríos, de los emisarios submarinos o del agua de escorrentía de la lluvia. También les afecta determinados tipos de pesca, los fondeos en sitios inadecuados así como la construcción de puertos, un proceso en el que se puede destruir los fondos o alterar las corrientes marinas.

En las zonas litorales, las montañas que han padecido una fuerte deforestación suelen tener una gran erosión del suelo cuando se producen lluvias torrenciales. Las aguas pluviales arrastran hacia el mar una gran cantidad de sedimentos. Cuando estos materiales se depositan en el fondo pueden enterrar a los organismos que allí viven y producir un aumento de la turbidez lo que reduce la eficacia de la fotosíntesis de plantas y de algas. Esto afecta negativamente a la posidonia.

Debido a que el crecimiento de estas praderas de fanerógamas marinas es muy lento, cualquier disminución de la superficie que ocupan es un grave problema ecológico que, actualmente, tiene una solución difícil.

Es imprescindible que las autoridades competentes y los gobiernos tomen las medidas adecuadas para evitar la destrucción de estas comunidades marinas y que nosotros, a título individual, no hagamos acciones que contribuyan a su degradación.

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Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.