Así lo ha propuesto el ingeniero agrónomo y miembro de la plataforma Ramón Navia quien ha señalado que ese cinturón verde, que no sería más que un seto, evitaría que la lluvia afectase a la laguna arrastrando restos de la actividad agrícola y urbana próxima.
Los setos han sido tradicionalmente elementos importantes de los paisajes agrarios que servían como elemento separador de las fincas y ejercían de barrera, pero en el entorno del Mar Menor desaparecieron por el uso intensivo agrario de las tierras.
Su propuesta para evitar escorrentías y la erosión del suelo es crear un seto de al menos 500 metros de ancho y compuesto por plantas autóctonas de la zona como el ciprés de Cartagena, además de palmitos o lentiscos, que se extendería principalmente a lo largo de la vertiente oeste de la laguna.
De esa manera, se protegerían los tramos con actividad agrícola próxima y sin edificaciones.
«Los beneficios ambientales que proporcionan los setos y la vegetación autóctona son especialmente importantes en zonas agrícolas de uso intensivo, ya que ayudan a mantener el necesario equilibrio biológico; son refugios y reservorios para la flora y la fauna silvestres; equilibran el microclima en su zona de influencia, protegiendo los cultivos de la insolación excesiva y vientos, y manteniendo la humedad en suelos«, ha insistido.
Además, ha subrayado, «aportan un alto valor paisajístico y cultural y, sobre todo, evitan arrastres de tierras y escorrentías» y que que los costes de este cinturón verde podrían sufragarse con los fondos europeos para la Inversión Territorial Integrada (ITI). Efeverde




