Madrid/ Belém (Brasil), 11 nov (EFEverde).- Las organizaciones indígenas de Brasil han reclamado, en el marco de la COP30, un papel protagonista en las decisiones climáticas globales y han lanzado la campaña “La respuesta somos nosotros”, con la que llaman a una movilización mundial liderada por los pueblos indígenas para enfrentar la crisis climática y proteger sus territorios, incluidos los de los pueblos en aislamiento.
El mensaje, difundido desde Belém, subraya la necesidad de garantizar los derechos de las comunidades indígenas que custodian algunos de los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta, en un momento en que las negociaciones internacionales sobre el clima se ven influidas por iniciativas económicas que, según denuncian, “ponen precio a la naturaleza”.
Mercantilización de la selva
Las organizaciones advierten de que los planes para mercantilizar las selvas y promover falsas soluciones climáticas, como los proyectos de compensación de carbono, podrían violar los derechos de los pueblos indígenas, incluidos los grupos no contactados que dependen completamente de sus territorios.
Según denuncian, los proyectos de compensación basados en la naturaleza permiten a las empresas seguir contaminando mientras proclaman su “neutralidad de carbono”, lo que constituye una “estrategia engañosa” que perpetúa la degradación ambiental y el despojo de tierras ancestrales.
La directora de campañas para Asia y el Pacífico de Survival International, Sophie Grig, afirmó que “el consumo excesivo y el capitalismo son los motores de la crisis climática, así como de la explotación maderera, la minería y otras formas de extracción que amenazan a más del 90 % de los pueblos indígenas en aislamiento”.
“Los mercados no resolverán la crisis climática, al igual que no protegerán a los pueblos no contactados”, añadió.
Impactos directos sobre las comunidades
Los efectos de estos proyectos sobre las comunidades indígenas son graves y documentados.
Entre las principales consecuencias se encuentran las violaciones de derechos humanos y expulsiones forzadas vinculadas a la creación o ampliación de “áreas protegidas” destinadas a generar créditos de carbono.
Diversos informes citan detenciones arbitrarias, torturas e incluso asesinatos de indígenas por parte de guardaparques o fuerzas de seguridad en regiones de Asia y África.
Asimismo, la mayoría de los beneficios de los créditos de carbono terminan en manos de intermediarios —consultoras, certificadoras o grandes ONG conservacionistas— mientras las comunidades locales apenas reciben compensación o apoyo.
Los proyectos de compensación de carbono también han obligado a pueblos pastores en Kenia y Tanzania a abandonar sus sistemas tradicionales de pastoreo, lo que ha reducido su resiliencia, su seguridad alimentaria y su capacidad de adaptación climática.
Propiedad incierta de los derechos de carbono
Otro punto crítico señalado por las organizaciones indígenas es la falta de claridad legal sobre quién posee los derechos de carbono almacenado en los suelos y bosques.
En muchos casos, los proyectos no cuentan con el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) de las comunidades afectadas, un principio fundamental del derecho internacional que protege la autodeterminación de los pueblos indígenas.
Territorios sin protección en el corazón de la Amazonía
No muy lejos de Belém, el Territorio Indígena Kawahiva do Rio Pardo, hogar de un grupo en aislamiento, lleva más de veinte años esperando su demarcación oficial. Estos pueblos han sobrevivido a masacres e invasiones, y su supervivencia depende por completo de la protección de su selva.
Según Survival International, esta situación refleja la vulnerabilidad de los 195 pueblos indígenas aislados documentados en el mundo, el 96 % de los cuales ven amenazadas sus vidas y culturas por las actividades de industrias extractivas, ganaderas y forestales.
La mitad de estos grupos podría desaparecer en los próximos diez años si no se adoptan medidas de protección urgentes.
Críticas a los fondos corporativos para la conservación
La coordinadora de la campaña “Descolonizar la Conservación de la Naturaleza” de Survival International, Fiore Longo, cuestionó la creación del Fondo para los Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), impulsado en el marco de la COP30, al considerar que “dependería de los beneficios de las mismas empresas responsables de la destrucción de los bosques”.
Longo señaló que el fondo solo destinaría un 20 % de sus recursos a los pueblos indígenas, pese a que son ellos quienes han demostrado ser los más eficaces en la conservación de los ecosistemas selváticos.
Campaña “La respuesta somos nosotros”
La campaña indígena “La respuesta somos nosotros” pretende visibilizar el papel esencial de los pueblos originarios en la mitigación del cambio climático y exigir que las decisiones globales sobre biodiversidad y clima se tomen con su participación activa.
El movimiento rechaza que sus territorios sigan siendo utilizados como “instrumentos de compensación” para sostener el consumo excesivo del Norte global. En su lugar, demanda el reconocimiento pleno de sus derechos territoriales y de su papel como guardianes ancestrales de la naturaleza.
“La mejor manera de proteger los bosques y los derechos de los pueblos indígenas es reconocer sus territorios y garantizar su protección legal”, concluyó Grig. EFEverde
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Fotografía: Indígenas de la tribu Pataxó, del estado de Bahía, asisten este martes, a la COP30 en Belém (Brasil). EFE/André Coelho




