Madrid.- Los montes españoles generan aproximadamente 46 millones de metros cúbicos de biomasa forestal pero apenas se aprovecha el 40 %, por lo que cerca de 22 millones de toneladas permanecen acumuladas en el territorio e incrementan el riesgo de incendios, ha señalado la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE).
En contra de la imagen popular de España como un país árido, los bosques ocupan más de 28 millones de hectáreas, alrededor del 56 % de la superficie del país, y además cerca del 72 % de esas hectáreas es de propiedad privada, por lo que su conservación, gestión y mantenimiento dependen directamente de cientos de miles de propietarios forestales, según un comunicado de esta organización.
«Los incendios no empiezan cuando aparece una llama», apunta el texto, sino por una mala prevención, por lo que es necesario actuar «antes de que se produzca el incendio» con medidas como clareos, desbroces, tratamientos selvícolas, extracción de biomasa, recuperación de pastos, mantenimiento de infraestructuras forestales y creación de paisajes en mosaico para reducir «significativamente» la intensidad y velocidad de propagación del fuego.
España dispone de «uno de los dispositivos de extinción más avanzados de Europa», pero el aumento de olas de calor, acumulación de combustible, abandono de usos tradicionales y despoblación rural, denuncian los selvicultores, favorecen la aparición de incendios de comportamiento extremo que «superan la capacidad de extinción incluso de los mejores medios».
Mejorar la fiscalidad
Ante esta situación, la COSE propone convertir la prevención de incendios forestales en una prioridad estratégica para España y que la gestión forestal sostenible sea declarada actividad de interés general, con una serie de propuestas concretas incluyendo el reconocimiento de la figura del selvicultor activo, la creación de un registro de explotaciones forestales y varias deducciones para los gastos e inversiones en conservación y mantenimiento de los bosques.
El problema, señala, es que la rentabilidad de la actividad forestal «continúa siendo insuficiente» y, además, «la carga administrativa dificulta la movilización de recursos forestales» que podrían contribuir a prevenir incendios, generar actividad económica y reforzar la autonomía energética.
Entre otras medidas, plantea también la creación de incentivos fiscales para fomentar la agrupación de propietarios forestales y el desarrollo de un plan sectorial de contabilidad adaptado a los largos ciclos productivos de la actividad selvícola.
Esta nueva fiscalidad para los bosques ayudaría a movilizar un millón de toneladas adicionales de biomasa forestal cada año, lo que conduciría a generar unos 1.600 millones de euros y crear entre 2.500 y 3.500 empleos directos e indirectos en zonas rurales, así como a evitar la emisión de unas 580.000 toneladas de CO2 mediante la sustitución de combustibles fósiles. EFE Verde
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