Tortugas marinas: una vida oculta bajo las olas y entre redes fantasma

Madrid, 16 jun (EFEverde).– Las tortugas marinas son animales “muy queridos” por el público, pero también siguen siendo unas “grandes desconocidas”, según advierten los expertos en conservación marina, especialmente durante el Día Mundial de las Tortugas Marinas, que se conmemora el próximo lunes  16.

Buena parte de su ciclo vital sigue envuelto en misterio: “Aún no sabemos dónde descansan ni dónde se reúnen en ciertas etapas de su vida”, explica uno de los expertos, quien recalca la dificultad de investigar en alta mar y los retos de rastrear su comportamiento a lo largo de miles de kilómetros.

Lo que sí se conoce bien es que estos quelonios oceánicos figuran entre las especies marinas más amenazadas del planeta, al depender tanto de la salud del mar abierto como de las costas y praderas submarinas donde se alimentan.

Entre redes y residuos

La contaminación marina y la pesca industrial representan sus mayores amenazas. De hecho, las capturas accidentales en redes y palangres son, según los expertos, “la amenaza más grande a nivel global” para estas especies.

En términos biológicos, las tortugas marinas pertenecen a la superfamilia Chelonioidea, que incluye siete especies vivas repartidas entre las familias Cheloniidae y Dermochelyidae, además de algunas extintas. Seis de estas siete especies están catalogadas como amenazadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Con el objetivo de minimizar el impacto humano, “se han modificado ya muchas técnicas pesqueras, especialmente en el palangre, siguiendo directivas europeas”, señalan los expertos, que recuerdan la colaboración entre organizaciones científicas y conservacionistas para implementar estas mejoras.

Del Mediterráneo al Reino Unido

La especie más frecuente en aguas españolas es la tortuga boba (Caretta caretta), aunque también se registran avistamientos de otras especies, como la tortuga laúd (Dermochelys coriacea) —de gran tamaño y con caparazón blando— o la tortuga verde (Chelonia mydas) y el carey (Eretmochelys imbricata), sobre todo en el Mediterráneo y la región de Macaronesia.

Se han documentado incluso avistamientos más al norte de lo esperado, alcanzando zonas del Reino Unido. Algunos individuos llegan muertos a la costa, tras quedar atrapados en artes de pesca o debilitados por ingesta de plásticos y contaminantes.

Una especie paraguas contra la “pesca fantasma”

Uno de los proyectos activos para combatir la contaminación marina es Todos por la Mar, que recoge basura flotante, especialmente redes abandonadas —conocidas como “pesca fantasma”— y utiliza a la tortuga boba como “especie paraguas” para proteger a muchas otras.

En los últimos años y pese a las campaña de concienciación  se ha observado un repunte de redes de deriva y palangres ilegales, lo que ha llevado a reforzar la coordinación entre pescadores, científicos, puertos y centros de recuperación de fauna marina a través de redes como Med Ghost Fishing.

Las tortugas marinas, que existen desde hace casi 200 millones de años, pueden vivir hasta un siglo. “Un 75 % de los ejemplares que avistamos en nuestras aguas han nacido en playas del Caribe o Florida, y tras una juventud en nuestros archipiélagos, regresan a desovar donde nacieron”, señalan los expertos. EFEverde

Fotografía: Archivo  EFE/Biel Aliño


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