El humo sale de dos tubos de escape de un vehículo.

Von der Leyen anuncia que la industria automovilística tendra tres años para cumplir los objetivos de redución de emisiones

Bruselas/Madrid, 3 mar (EFE).- La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, ha dicho que la industria automovilística tendra tres años para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones de CO2 -en lugar del cumplimiento anual-, de tal forma que podrán evitar las multas que se preveían en 2025 por incumplir la normativa.

«Propondré este mes una modificación específica del Reglamento sobre normas de CO2. En lugar del cumplimiento anual, las empresas dispondrán de tres años, según el principio de acumulación y préstamo, pero los objetivos siguen siendo los mismos y se deben cumplir. La industria tendrá así más margen de maniobra y más claridad, sin modificar los objetivos acordados», afirmó Von der Leyen en una declaración ante la prensa

La presidenta de la Comisión, que hoy se reunió de nuevo con la industria automovilística, aceptó así una de las principales demandas que le ha trasladado el sector en las últimas semanas, antes de que este próximo miércoles presente un plan para impulsar su competitividad, en desventaja ante la de Estados Unidos y China.

«Existe una clara demanda de mayor flexibilidad en los objetivos de CO2. El principio clave es el equilibrio. Por una parte, necesitamos previsibilidad y equidad para los pioneros, que han hecho sus deberes con éxito. Esto significa que tenemos que respetar los objetivos acordados», dijo.

La UE firme en sus objetivos para el vehículo eléctrico. Por May López (plataforma Empresas por la Movilidad Sostenible)

Riesgo de multas

La industria automovilística europea se enfrentaba este año a multas que podrían alcanzar un total de 16.000 millones de euros, según cálculos del sector, por incumplir la normativa actual, que obliga a que los automóviles vendidos en 2025 emitan un 15 % menos de CO2 que en 2021.

Un objetivo que ascenderá al 55 % en 2030 y al 100 % en 2035 y para evitarlas, la industria plantea dos forma distintas de contabilizar las emisiones.

La propuesta de Von der Leyen tendrán que aceptarla tanto el Parlamento Europeo como el Consejo de la Unión Europea (UE)

«Estoy segura de que dicha modificación específica podría ser acordada rápidamente por el Parlamento Europeo y el Consejo. Porque, por supuesto, solo tiene sentido si se acuerda rápidamente. Al mismo tiempo, nos prepararemos para acelerar los trabajos sobre la revisión de 2035, con la plena neutralidad tecnológica como principio fundamental» añadió la presidenta de la Comisión.

El sector positivo, pero insuficiente

El máximo responsable de Mercedes-Benz y actual presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), Ola Källenius, consideró positivo pero no suficiente el alivio propuesto por el Ejecutivo.

«Apreciamos el enfoque en la aceleración del despliegue de la conducción autónoma y las medidas de alivio de CO2 propuestas para 2025 para automóviles de pasajeros y furgonetas. Pero permítanme ser claro sobre nuestra principal preocupación: ¿cómo trazamos el camino hacia 2035 con la flexibilidad y el pragmatismo necesarios para que esta transición funcione?», dijo Källenius en un comunicado.

Esa pregunta será «fundamental» que los fabricantes quieren abordar con Von der Leyen «en la próxima reunión del Diálogo Estratégico», agregó Källenius, quien subrayó, pese a todo, que «la transición hacia una movilidad de cero emisiones y una industria automotriz europea próspera deben avanzar juntas; esto no es negociable».

¿Retraso a los eléctricos?

La ONG ecologista Transport & Environment consideró que, de aprobarse la medida, las compañías retrasarán la producción de vehículos eléctricos.

«El objetivo actual de emisiones de CO2 para 2025 está al alcance de los fabricantes de automóviles europeos, que tienen hasta finales de año para cumplirlo. Al cambiar el plazo de cumplimiento a tres años, los fabricantes de automóviles tendrán menos presión para ofrecer modelos más asequibles», señaló en un comunicado.

Productores de baterías

La alemana avanzó también su intención de dar ayudas directas a los productores europeos de baterías eléctricas, un área donde la UE se enfrenta a un «reto», aseguró.

«Mientras nuestra propia producción está en vías de aumentar, vemos que la baterías importadas son más baratas. Y por otro lado, no podemos permitir que los vehículos eléctricos sean más caros y tampoco podemos permitirnos crear nuevas dependencias (del exterior)».

La estrategia consistirá también en la «introducción gradual» de requisitos europeos para los componentes y la venta de las baterías.

Von der Leyen apuntó también a una alianza entre empresas del sector para colaborar en la producción de chips para los vehículos autónomos.

El consejero delegado de Renault, Luca de Meo, valoró el «pragmatismo» de la Comisión Europea al plantear las medidas para dar más flexibilidad a los constructores de automóviles en el recorte obligatorio de emisiones de CO2.

El directivo italiano apreció la iniciativa comunitaria de flexibilizar el camino hacia los objetivos de CO2, aunque no las metas, y lo consideró «un signo de pragmatismo» por parte del Ejecutivo comunitario.

De Meo señaló que, sin esas medidas los fabricantes europeos corrían el riesgo de multas de más de 15.000 millones de euros, «cuando el dinero hay que ponerlo aquí», dijo en referencia a las fábricas como la planta de montaje de coches eléctricos de Renault en Douai (norte de Francia) donde tuvo lugar la comparecencia.

El responsable de Renault insistió en que «la primera condición» para impulsar el sector es lograr un aumento de la demanda de vehículos de bajas emisiones, híbridos o eléctricos.

Por ello, apreció el proyecto de Bruselas de presentar este año nuevas normas para favorecer la compra de vehículos eléctricos por parte de empresas, que representan hasta el 60 % de las compras de automóviles nuevos, y para retirar incentivos a las compras de coches térmicos por parte de empresas.

En este sentido, indicó que «hay muchas posibilidades» de promoción del vehículo eléctrico que «no cuestan dinero» a las autoridades «pero sí inciden en el negocio», como las flotas más verdes o la agilidad en la autorización de nuevos cargadores.

Ecologistas: última concesión al sector

La organización ecologista Transport & Environment (T&E) pidió  que la flexibilización en la reducción de emisiones sea «la última concesión» al sector.

Una propuesta que, según dijo T&E en un comunicado, provocarán que los fabricantes de automóviles vendan hasta 880.000 vehículos eléctricos menos entre 2025 y 2027 de los que tendrían que haber vendido si se hubiese mantenido la senda de reducción de emisiones marcada hasta ahora.

En este sentido, la organización pidió al Consejo y el Parlamento que «se mantengan firmes» en la defensa de los objetivos de reducción de emisiones de 2030 y 2035, que son del 55 % y del 100 % respectivamente.EFEverde

 

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