Ambas instituciones han advertido de que en los próximos 20 años en la región de Europa-Mediterráneo, alrededor de 250 millones de personas sufrirán «pobreza de agua«, una cifra «que podría exacerbarse potencialmente por la pandemia».
El agua en el área mediterránea
En ese sentido, y tras consultar a expertos de países como Argelia, Chipre, Egipto, Francia, Jordania, Líbano, Malta, Marruecos, Palestina, España, Túnez y Turquía, se han propuesto compartir preocupación y elaborar recomendaciones para atajar la crisis.
Más allá, los países involucrados han dicho ponerse de acuerdo en que garantizar el acceso al agua es «esencial» y que establecer planes de suministro por la emergencia es clave, como han demostrado los cortes sufridos durante el confinamiento en países como Jordania y Turquía.
Dependencia del agua
De cara a la fase de recuperación, han subrayado que el suministro es vital para el empleo y han recordado que tres de cada cuatro trabajos de la región (de la agricultura a la energía, pasando por el turismo) «son altamente dependientes del agua», por lo que deben establecerse planes para asegurar su suministro. EFEverde




