Amenaza climática a los destinos más vulnerables o frágiles del país. Por (*) Arturo Crosby

O también hay que mencionar cómo la sequía afecta a los destinos turísticos, tanto del interior como del litoral y cómo posiblemente al igual que la subida del coste energético (electricidad, gas y petróleo) también podrá subir el agua, por su escasez y su distribución.

Hay muchas zonas turísticas en el mundo donde bien ya hay y habrá mas escasez de agua dulce, o donde las aguas requieran costosos procesos de depuración o incluso la desalinización que requiere a su vez un elevado coste energético. Esto se traducirá sin duda alguna en subida de los costes operativos en destino que repercutirán en los precios finales de venta.

Por otra parte la demanda, en especial de los mercados más maduros, está obligando a los destinos a tomar medidas cada vez mas importantes y sobre todo visibles en función de la calidad ambiental que se traduce también en salud, que puede y debe ser compatible con una gestión sostenible de la oferta turística y del destino, pero que conlleva ahora una serie de inversiones para evitar un posterior alto coste que podría ser un elemento negativo en la competitividad.

En un mundo tan socialmente comunicativo y con respuestas ya no super sino ultrarrápidas, donde el turismo es una necesidad, pero también un objeto fácil de crítica, ya cuenta igual lo que se hace, lo que se ve, pero también y cada vez mas lo que no se hace y es lo que pasará factura en la demanda turística y claro en la imagen.

Por ahora el sector todavía no es consciente de este cambio disruptivo en la demanda que puede afectar severamente a su resiliencia, al igual que está pasando con su capital humano, por no haber sido parte de su estrategia de sostenibilidad.

Y sería bueno puntualizar de nuevo que no es una cuestión de destinos pensados para un turismo de masas, sino también para los exclusivos, las ciudades-destino o los de áreas rurales y naturales, porque cada cual tiene su rol y su coexistencia es vital para su supervivencia, a pesar de que todavía algún@s aboguen por la desaparición de unos frente a otros, algo que entiendo es un gran error.

Es precisamente la existencia de los destinos masificados los que evitan la saturación de otros más vulnerables y frágiles tanto ambiental como socialmente y no hay que olvidarlo.

Tal vez habría que preguntarse ¿cuáles son los destinos más vulnerables o frágiles del país? Y la respuesta es simple: aquellos que tengan cualquier tipo de dependencia o impacto del clima o microclima y otros factores ambientales, es decir los de sol y playa, rurales y naturales y muchos urbanos.

Se puede actuar frente a la crisis climática desde el sector turístico y esto no solo ahorraría bastantes costes de gestión operativa sino además crearía una imagen más verde

Pero esto no quita para que todos sean más conscientes de la tendencia alarmante de la crisis climática y sus graves consecuencias no solo en el medio natural, recurso clave para muchos destinos, sino también en el microclima de los demás destinos y peor aun de la escasez de recursos naturales como el agua y la subida de costes y precios por las necesidades energéticas para combatir el calor e insolación extrema, que se podría mitigar o amortiguar con biodiseño de estos espacios turísticos y por tanto evitar esa gran dependencia y así reducir los costes operativos, incluyendo los paisajes sonoros naturales, productores de vitamina N, energías renovables Km0, etcétera.

Es decir sí se puede actuar frente a la crisis climática desde el sector turístico y esto no solo ahorraría bastantes costes de gestión operativa sino además crearía una imagen mucho más verde y adaptada a las expectativas de una demanda cada vez más exigente.

 

Arturo Crosby

Editor Natour magazine