Biodiversidad implica calidad ambiental y turística en el enoturismo. Por (*) Arturo Crosby

Publicado por: generico 29 de noviembre, 2022 Fuente: Arturo Crosby

Quizás el titulo pueda confundir a los lectores, pero admito que también esa es parte de mi intención, porque es la experiencia que acabo de tener estando en la Rioja Alavesa, impartiendo una conferencia en el XII Foro de Enoturismo, en la que hablé sobre marketing y ecología humana para provocar emociones en el enoturismo.

Una de las ideas que saqué a relucir y no es la primera vez, es la conceptualización de un destino, en este caso en zonas rurales y naturales, entorno donde se localizan los diferentes viñedos, bodegas y alojamientos relacionados, que muy resumidamente se trata de entender que los destinos no deben tener límites administrativos y en muchas ocasiones ni geográficos, sino que son territorios donde se ubican las diferentes atractivos que podrían conformar una serie de experiencias turísticas, sumando obviamente los diferentes alojamientos, restauración, animación y por supuesto la población o comunidad local. Pero siendo más específicos los límites los marca el radio de acción medido en base a lo que un turista podría viajar durante su estancia, siendo capaz de visitar y experimentar los principales atractivos ya sean naturales, culturales o sociales.

Se trata entonces de la identificación y poder de empoderamiento de aquellos atractivos priorizados con los que se establecería un nexo de cooperación.

Esto significa que si hablamos de enoturismo, estamos hablando de destinos turísticos en zonas rurales (lo que se suele denominar turismo rural), donde el principal recurso y atractivo son los viñedos y los vinos, pero no es el único recurso, ni mucho menos, ya que hay que añadir diferentes pueblos, alojamientos de diversas tipologías, restaurantes, animación, equipamientos públicos, etc. y algo que se suele olvidar tenerlo en cuenta que es ni más ni menos que el entorno natural donde se ubica el destino, su "hinterland", que realmente es el sustrato que permite su subsistencia y que ha sido olvidado a menudo.

Este concepto ayuda a comprender que las actuaciones en el conjunto del territorio, el "hinterland" del destino tiene un gran efecto positivo en el destino turístico.

La naturaleza es un extraordinario valor añadido, que servirá para crear destinos diferenciados, sostenibles y competitivos

De hecho tanto viñedos como actividad turística han usado el entorno natural, provocando una serie de impactos negativos y ahora ha llegado la hora de revertirlos, de regenerar ese entorno natural del cual se nutren, tanto por la propia salud del ecosistema y los cultivos, como porque la naturaleza es un extraordinario valor añadido, que servirá para crear destinos diferenciados, sostenibles y competitivos.

La tendencia del turismo en especial en las zonas rurales, incluye 3 líneas: sostenibilidad, emociones-experiencias y mercado verde

 

Sin duda alguna, la tendencia del turismo en especial en las zonas rurales, incluye 3 líneas: sostenibilidad, emociones-experiencias y mercado verde y por otra parte si nos referimos a poder dar respuesta a los cambios ambientales tan transcendentales que están ocurriendo y que seguro se incrementarán, como el cambio climático (crisis climática) y la pérdida de biodiversidad, podemos afirmar que existen 3 palabras clave que nos ayudaran a percibir el futuro más próximo, como son: compensación por regeneración del entorno del destino y su "hinterland" (no tener que actuar en áreas naturales a miles de kilómetros, que suena más a greenwashing); y por supuesto la adaptación y mitigación de los efectos adversos.

 

Estas 3 palabras clave no solo valdrían para responder a este cambio físico, sino también al de la demanda turística más exigente y con cada vez mas motivaciones y expectativas relacionadas con la Naturaleza, salud y el bienestar, que coinciden con los propios argumentos de innovación en el turismo rural que he identificado en mi último libro sobre la Nueva Era del Turismo Rural.

Por tanto cuando hablamos de enoturismo, se debería pensar en gestionar y empoderarse turísticamente hablando no solo de los viñedos, sino de su entorno natural, social y cultural, para que de esta forma no solo responder al futuro inmediato (próximas décadas) sino también a las expectativas de una demanda más cercana al mercado verde, tan presente en el contexto europeo y norteamericano.

Así, es fundamental pensar en regeneración del entorno natural, recuperando hábitats para acoger fauna silvestre y al mismo tiempo que este nuevo entorno sea visible y perceptible por la demanda, para que de esta forma se valore el producto y experiencia final.

Y esta recuperación es beneficiosa también para la salud y mejora de los propios viñedos que se traducirá en una mejor calidad del producto final, es decir la conocida estrategia ganadora del win-win.

 

Arturo Crosby

Editor de Natour magazine