Hace tan solo unos días conocíamos que Ibiza y Formentera habían batido un nuevo récord en lo que se refiere a la llegada de turistas durante los nueve primeros meses del año. De enero a septiembre de 2023 un total de 3.313.373 personas visitaron estas islas, una cifra muy similar al total de visitantes de 2019 (3.326.187). Ante la creciente masificación turística y en un contexto de proliferación de normativas cada vez más frecuentes y exigentes tanto en las Islas Baleares como en toda la Comunidad Europea, la sostenibilidad pasa de ser una opción a ser un requisito imprescindible de cualquier empresa turística. El camino a seguir es claro: el futuro es circular.
De un tiempo a esta parte, gracias a la proliferación de los viajes low cost, podemos llegar fácilmente a casi cualquier parte del mundo, mientras que los canales digitales nos desvelan lo que hasta hace poco eran ‘lugares secretos’ para que cualquiera pueda visitarlos. Lo que parecía un sector turístico debilitado por la pandemia con infinitas dudas sobre si volvería a ser lo que era antes del COVID, ha resurgido con fuerza hasta el punto de que , cada año, aumenta su valor económico.
Pero si hablamos de turismo, es imposible no mencionar que en muchos lugares la masificación complica la vida de los residentes locales, que la cantidad de residuos que se genera en temporada supera cada año los números anteriores y que la contaminación que supone el sector en general (transporte, agua, energía, materiales, residuos o alimentación) no deja de aumentar. Se calcula que el turismo genera el 80% de la basura que se encuentra en el mar Mediterráneo y en el verano de 2022, el Conseller de Medio Ambiente y Territorio del Govern de les Illes Balears anunció que las islas habían “sobrepasado sus límites”.
Ante esta situación, la transición de un modelo lineal a un sistema circular en el sector turístico es la clave para conseguir un modelo de turismo sostenible. Y son precisamente las Islas Baleares las que tienen una oportunidad inigualable de convertirse en un territorio pionero en este sentido gracias a su legislación pionera en este ámbito.
Baleares: un laboratorio legislativo en el que apoyarse
Las Islas Baleares son un territorio clave para el sector turístico español y, sin embargo, uno de los primeros lugares donde el confort climático tiene los días contados. El aumento de temperaturas es solo uno de los retos a los que se enfrentan las empresas turísticas en materia de sostenibilidad, retos que crecen cada año debido al cambio climático, en un contexto en el que, al mismo tiempo, proliferan regulaciones y normativas -locales, regionales, nacionales y europeas-que obligan a a realizar rápidos cambios corporativos que muchas veces son complicados especialmente en pequeñas y medianas empresas.
En el caso de Baleares, esta comunidad se ha situado a la vanguardia respecto de la normativa que busca regular los impactos del sector y reorientarlo hacia la circularidad con dos leyes baleares pioneras que cobran valor: la Ley 8/2019, de 19 de febrero, de residuos y suelos contaminados de las Illes Balears, y la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Ambas leyes contienen normas de aplicabilidad únicamente regional, por las que las empresas del sector HORECA de Ibiza, Formentera, Menorca y Mallorca han tenido que dejar de utilizar productos de un solo uso de cualquier material desechable, eliminar el uso de amenities desechables por otros más ecológicos o implementar más producto local dentro de sus establecimientos, entre otras medidas.
Otro requerimiento importante que afecta concretamente al sector hotelero es la obligación de la elaboración y desarrollo de un plan de circularidad. Este documento, ya es obligatorio para los alojamientos turísticos de 4 y 5 estrellas desde mayo de y, para el resto de alojamientos lo será a partir del 1 de enero de 2024.
Sin embargo, en muchos casos -sobre todo para la pequeña y mediana empresa hotelera- desde Plastic Free Ibiza y Formentera hemos observado que la nueva normativa, no solo es desconocida por muchas empresas que se verán obligadas a cumplir con ella, sino que además se percibe como un obstáculo más, debido a que estas pequeñas pymes no cuentan con un departamento de sostenibilidad ni con personal específico formado en sostenibilidad, por lo que el desembolso económico y el tiempo dedicado a este documento está suponiendo un desafío importante. Además, existe una confusión generalizada entre normativas aplicables, lo quemuchos alojamientos, a estas alturas, aún no saben realmente qué medidas deberían implementar. Por todo ello, es imprescindible poner a disposición del sector el conocimiento e información necesarias para poder cumplir con la normativa..
Una oportunidad para posicionar las Illes Balears como un destino responsable gracias a su tejido empresarial
Por esta razón, durante el mes de octubre con la fundación IbizaPreservation y gracias a una subvención por parte de la Conselleria d’Agricultura, Pesca i Medi Natural del Govern Balear, hemos realizado una serie de talleres dirigidos a la PYME hotelera de las Islas Pitiusas para dar a conocer este nuevo contexto legal y ofrecer herramientas para ayudar con el cumplimiento de la normativa, además de invitar a representantes del sector y emprendedores de pequeños y medianos hoteles a compartir sus propias experiencias y buenas prácticas en este sentido.
La conclusión que hemos extraído de esta experiencia es que que la sostenibilidad es aplicable y alcanzable sea cual sea el tamaño de la empresa, y no solo eso, sino que también concluimos que la circularidad sí es rentable o puede serlo con un enfoque correcto; y, sobre todo, que necesitamos convicción por parte de los empresarios para poner el cuidado social y medioambiental por delante.
El objetivo ahora es que el reto de desarrollar un plan de circularidad de obligado cumplimiento se transforme en una oportunidad para el sector hotelero: por un lado, para posicionarse a nivel nacional como pioneros en materia sostenible y, por otro, para avanzar en materia legislativa de cara a futuras leyes. Memorias de información no financiera, la nueva Directiva 2022/2464 sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD), la
Directiva Europea de Green Claims, o la Taxonomía Europea de finanzas sostenibles, marcarán el futuro legal para los próximos años de la mano de Europa y las empresas deben estar preparadas para afrontarlo.
Por todo ello, un buen plan de circularidad puede servir como una hoja de ruta a seguir y ayudar a las empresas a incorporar la sostenibilidad en su cultura corporativa para que no se afronte como una obligación ‘adicional’, sino como un eje transversal. Algo que puede ayudar a las empresas de las Illes Balears a posicionarse en la vanguardia del sector en este sentido y a dar ejemplo al tejido empresarial a nivel nacional.
La transición sostenible es hoy
Si hay algo que resulta imperioso en este contexto de proliferación de nueva legislación que deben empezar a afrontar las empresas para empezar a ser más responsables es, precisamente, ponerse manos a la obra. Empezar hoy y no dentro de unos años, ser conscientes de que las olas de calor, precipitaciones, temperaturas extremas y demás consecuencias del cambio climático no van a esperar. Los clientes que quieren disfrutar de un espacio de vacaciones tranquilo, relajado, y consciente de su papel, tampoco por lo que trabajar hoy para asegurar que el futuro de tu propio entorno esté en las mejores condiciones está directamente relacionado con los visitantes que podrán acudir a él en el futuro.
Como decimos en nuestros talleres y todas nuestras formaciones, no podemos esperar que sea el turismo el que venga concienciado a nuestra casa. Debemos ser nosotros los que sepamos trasladar a nuestros visitantes que cuidamos y respetamos nuestro entorno, y que así esperamos que lo traten cuando acudan a disfrutar de él. En otros países tirar una colilla conlleva una multa, pisar flores de espacios públicos está prohibido, no reciclar está mal visto. Empecemos a tomar acción y a formar comunidades resilientes y concienciadas, y empresas responsables. El futuro, no solo de las islas, si no del planeta entero, depende de ello.

(*) Ayelén Alonso es la coordinadora de Plastic Free Ibiza y Formentera, una alianza de una docena de entidades sin ánimo de lucro, comprometidas con la lucha contra la contaminación por plásticos en las Islas Pitiusas. La alianza está impulsada y financiada por la fundación IbizaPreservation.
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Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde
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