PENELA (PORTUGAL), 19/02/2024.- El grupo luso EDP ha inaugurado este lunes su segundo parque que combina generación eólica y solar en Portugal, en Penela (centro), un paso más en su apuesta por los sistemas híbridos en el mercado ibérico, donde desarrollará 1.600 megavatios (MW) con este tipo de proyectos en los próximos años. El proyecto, desarrollado a través de la filial EDP Renovables, supone la instalación de 36.000 paneles solares, con una producción anual estimada de 31,4 Gwh, junto a los 23 aerogeneradores del parque eólico de São João, que opera desde 2008. EFE/ Paula Fernández

Cuando las renovables ponen a prueba al sistema. Por Luis García

Cada 14 de febrero, el Día Mundial de la Energía nos invita a reflexionar sobre el papel que juega la energía en nuestra economía y en nuestra vida cotidiana.

Este año, además, el contexto es especialmente revelador, ya que en 2025 las energías renovables representaron aproximadamente el 56 % de la generación eléctrica en España, consolidándose como la principal fuente del mix nacional.

Este dato confirma algo incuestionable, y es que la transición energética avanza y lo hace con fuerza. El sistema eléctrico español, desde un punto de vista técnico y operativo, se encuentra en un excelente estado y sigue siendo una referencia a nivel internacional. Ha demostrado resiliencia, incluso en un entorno cada vez más complejo, marcado por la incorporación acelerada de generación renovable.

Ahora bien, que el sistema sea robusto no significa que esté exento de tensiones. El ritmo de cambio ha puesto de manifiesto ciertos desajustes, especialmente en el desarrollo normativo y en algunas inversiones en red que no siempre han avanzado al mismo compás que la generación. Aspectos como el control de tensión son un buen ejemplo de retos que, aunque conocidos desde hace tiempo, han requerido una respuesta más ágil.

El reto de integrar renovables

En esta nueva fase de la transición energética, el debate ya no debería centrarse únicamente en seguir instalando más capacidad renovable. En este punto, las renovables han cumplido sus deberes. El verdadero reto ahora mismo está en integrar esa energía de forma eficiente y estable en el sistema, garantizando en todo momento el suministro al consumidor. Y para ello, el foco debe desplazarse hacia el crecimiento de la demanda eléctrica y la capacidad del sistema para absorberla.

Cuando hablamos de estabilidad del sistema eléctrico nos referimos, fundamentalmente, a dos variables críticas: la frecuencia y la tensión de la red. Los equipos eléctricos están diseñados para operar dentro de unos márgenes muy concretos y cualquier desequilibrio entre generación y consumo puede provocar desde desconexiones puntuales hasta, en situaciones extremas, apagones.

Históricamente, esta estabilidad la han aportado los generadores síncronos, pero hoy las energías renovables también están técnicamente capacitadas para contribuir al control de frecuencia y de tensión.

Por eso, este 2026 será un año clave. La generación renovable deberá convertirse en un actor plenamente integrado en la gestión de la estabilidad del sistema, ahora que la normativa ya lo permite. No se trata solo de producir energía limpia, sino de hacerlo de forma compatible con el equilibrio global del sistema eléctrico.

El impacto de esta transición ya es visible en el mercado. En determinadas horas, especialmente las solares, los precios llegan a deprimirse hasta niveles cero o incluso negativos. Si queremos cumplir los objetivos del PNIEC y avanzar en la descarbonización de la economía, será imprescindible activar dos palancas fundamentales: el aumento de la demanda eléctrica y el desarrollo del almacenamiento. Sin ellas, muchos proyectos renovables dejarán de ser viables y el sistema perderá eficiencia.

Redes de distribución, prioridad urgente

Luis García es director general de Contigo Energía.

Una de las prioridades más urgentes para este año pasa por facilitar el acceso a las redes de distribución tanto de generadores como de consumidores. Para lograrlo, es imprescindible retribuir adecuadamente a las redes y permitir que acometan las inversiones necesarias.

De nada sirve el enorme esfuerzo realizado en el despliegue de renovables si la energía no puede llegar a la industria y a los consumidores para impulsar su electrificación.

Y es que, la transición energética ya no va solo de generar más energía limpia.

Va, sobre todo, de integrar mejor, de planificar con visión de sistema y de garantizar que ese avance se traduzca en estabilidad, competitividad y beneficio real para el conjunto de la sociedad.

 

Luis García es director general de Contigo Energía.

 

 

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Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde.

 

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