Si el hombre llegó a la luna… ¿Por qué no se va a descarbonizar la aviación? Por (*) Javier Gándara

Publicado por: generico 27 de abril, 2022

El sector aéreo se ha embarcado en el vuelo con destino a la neutralidad en carbono en 2050. Es cierto que partimos de una casilla de salida peor posicionada porque la aviación es de difícil descarbonización y esta transición nos exige redoblar esfuerzos para llegar a la meta. Sin embargo, estamos convencidos de que lo lograremos, es cuestión de tiempo. Y a los escépticos les preguntaría ¿quién iba a pensar que un hombre iba a llegar a la luna?

Sostenibilidad

La sostenibilidad es el principal reto del transporte aéreo, un sector que ya ha demostrado con hechos que su compromiso con la sostenibilidad es firme. La aviación fue el primer sector en establecer objetivos para la reducción de carbono a nivel mundial, en concreto, se marcó una mejora de la eficiencia del combustible de un 1,5% anual hasta 2020, lo que logró por encima de su objetivo, hasta un 2%.

También se ha logrado reducir en un 50% las emisiones de CO2 por pasajero transportado por kilómetro desde 1990. Sabemos que la emergencia climática exige más acciones de todos y, por supuesto, también del sector aéreo, y estamos comprometidos a hacerlo.

No hay vuelta atrás.

También sabemos que nos quedan muchos años por delante antes de disponer de avances tecnológicos como la propulsión a través de hidrógeno o eléctrica y tendremos que esperar para ver a un avión eléctrico surcando nuestros cielos como ya vemos circular a vehículos con esta tecnología.

Pero no nos vamos a quedar de brazos cruzados hasta que esta tecnología sea una realidad. Desde hace tiempo estamos trabajando en alternativas que efectivamente nos permitan alcanzar esta transición hacia las emisiones netas cero mientras se avanza en el avión eléctrico o con propulsión de hidrógeno.

Entre ellas, el uso de combustibles sostenibles, SAF por sus siglas en inglés, que contribuirían a reducir en un 80% las emisiones de CO2 en el ciclo de vida del combustible, pero es necesario su producción a gran escala, ya que hasta ahora tan sólo supone cerca del 0,1% del total de combustible disponible y, además, habría que reducir la brecha de precio, ya que ahora es hasta 3 y 4 veces más caro que el combustible convencional.

Emisiones de CO2

El sector aéreo está decidido a realizar esa transición y se ha comprometido a lograr las emisiones neutras cero en 2050.

La meta es, por tanto, compartida con la UE y con nuestro Gobierno pero ¿y el camino para alcanzar esa meta? Ahí surgen las diferencias. ¿Cuál es la ruta a seguir para reducir el impacto del sector? ¿Con la mejora tecnológica o por descenso de la actividad? Nosotros creemos decididamente que la respuesta está en la primera opción.

El reto de la sostenibilidad es difícil y complejo y su respuesta va más allá de una única solución. El camino a seguir debe ser exigente pero racional, eficiente pero eficaz a su vez, con medidas que incentiven esta transición frente a aquellas que penalizan su actividad, con soluciones posibilistas que permitan el mantenimiento del sector y que avancen a su vez en la sostenibilidad.

¿Cómo ser exigente y racional? Entre muchas otras posibilidades, manteniendo las medidas de mercado como el sistema de derechos de emisión y el Plan CORSIA para la compensación de emisiones de vuelos internacionales. O la tan ansiada modernización del espacio aéreo que pasa por la implantación del esperado Cielo Único Europeo, que permitiría ahorrar hasta un 10% de las emisiones de CO2 da la aviación posibilitando vuelos más directos y más cortos.

¿Cómo escoger el camino?

El sector aéreo y las administraciones públicas debemos ir de la mano para alcanzar la neutralidad en carbono. Es necesario la colaboración público-privada con un debate amplio que vaya más allá de establecer impuestos a la aviación o prohibir vuelos.

Una mayor presión fiscal a la aviación no sólo no descarboniza, sino que detraerá inversiones que efectivamente se destinarían a avances tecnológicos en sostenibilidad, además de encarecer el billete, lo que desalentará a muchos viajeros a venir a España y optar por otros destinos más competitivos, sin olvidar que tendría un mayor impacto en los ciudadanos que residen en los territorios periféricos.

Es decir, penaliza la actividad frente a incentivar la tecnología que permita la transición.

Vuelos cortos

Otra de las medidas que se ha planteado es la posible supresión de vuelos cortos con alternativa de Alta Velocidad pero ¿sería eficiente?

Lo cierto es que, en el caso de llevarse a cabo en las rutas con tren alternativo de hasta 3 horas de duración, tan sólo se lograría una reducción del 0,9% de las emisiones de CO2, un resultado residual y con un gran impacto en los pasajeros que utilizan estos vuelos como conexión a su vuelo de largo radio con destino internacional, a los que se desplazarían a hubs de otros países para realizar esta interconexión salvo que se les ofreciese una solución intermodal eficaz con la llegada del AVE al aeropuerto.

Javier Gándara, presidente de ALA (Asociación de Líneas Aéreas) y director de EasyJet. EFE/Arturo Larena.

Creemos que avanzar en tecnología es el camino a seguir para lograr el binomio crecimiento y sostenibilidad.

Se consiguió que un avión volase, se consiguió que un hombre pisase la luna y ahora conseguiremos la descarbonización de la aviación.

(*) Javier Gándara es presidente de ALA (Asociación de Líneas Aéreas)

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