Bertrand Piccard
COP28 CLIMA CDOVERDE

Día 1 de la COP 28: ¿Acaso ya se ha hecho algo bueno? Por (*) Bertrand Piccard (Solar Impulse)

El año pasado, en Sharm-El Sheikh, los países del Sur blandieron el llamamiento de la compensación como condición previa para la aceptación de la agenda climática, pero su esfuerzo se quedó a la mitad del camino y termino siendo mucho ruido sin ninguna conclusión. Esta vez, el Presidente de la COP28 Al Jaber lo despachó en un santiamén. En medio de los puntos rutinarios de procedimiento, en el sopor general que también me había adormecido, no surgió ninguna oposición y para sorpresa de todos, el principio tan esperado de este fondo fue aceptado. A no ser que fuera gracias a una meticulosa diplomacia previa. El público, visiblemente azorado de que se aprobara tan fácilmente, se levantó para ofrecer una gran ovación.

Vayamos más lejos.

La primera gran noticia de la COP 28 de Dubai fue la creación de un «Fondo para pérdidas y daños» gestionado por el Banco Mundial, la cual formaliza la contribución de los países desarrollados hacia aquellos del Sur global para ayudar a hacer frente a los efectos del cambio climático.

A menudo considerado secundario, o incluso peor, lo que en el mundo anglosajón se denomina como “Fondo de Pérdidas y Daños,” fue mencionado y debatido durante mucho tiempo, pero el concepto nunca vió la luz ni se concretizo en las previas COP. La acogida de este fondo por parte del Banco Mundial había suscitado un acalorado debate; la cuestión parece haberse zanjado, confiando a la institución la gestión del fondo durante un periodo provisional de 4 años.

En general, se siente un entusiasmo aquí en Dubai mismo, que propagan los medios de comunicación internacionales. Es una buena noticia, y un paso necesario para los países del Sur, que a pesar de haber contribuido tan poco a la crisis climática, se han visto duramente afectados. Basta con observar las trayectorias demográficas para comprender que lo que se decida hoy en estos países, tendrá un gran impacto en el mundo de mañana. Así que es imperativo conseguir que el Sur se sume a la acción por el clima. Y el histórico acuerdo sobre el Fondo de Pérdidas y Daños de este primer día de la COP, es un paso clave en esa dirección.

Pero, aunque se trata de algo positivo, ¿lo es realmente?

Mientras hablaba con mi equipo, uno de mis colegas comentó la noticia diciendo «qué bonito.» Este comentario, que puede parecer sorprendente, está relacionado con dos aspectos. En primer lugar, la suma prometida en el momento de escribir estas líneas, 460 millones de dólares, es una gota en el océano, tanto en relación con las necesidades (estimadas en al menos 100.000 millones USD al año) como en relación con los 4 trillones de dólares de ingresos netos obtenidos por las empresas petroleras y gasísticas el año pasado. O en comparación, si hablamos de dinero público, con los 1,3 trillones de dólares que, según el FMI, se destinan cada año a subvencionar los combustibles fósiles en todo el mundo.

Más allá de la cuestión del volumen, está también la de la naturaleza de los compromisos: ¿se desembolsarían estos fondos en forma de subvenciones? ¿Préstamos en condiciones favorables? ¿Serían fondos adicionales o reasignaciones? ¿Cuál es el calendario de desembolsos?

Si queremos pasar del simbolismo al impacto, la clave está en que estos fondos desencadenen una cierta dinámica en el despliegue de soluciones limpias y rentables, en beneficio de las poblaciones vulnerables. No hay razón para que el acceso de los pequeños agricultores a la energía limpia no se traduzca también en una mejora de la productividad y, en definitiva, en progreso socioeconómico. No hay razón para no garantizar que los fondos se ejecuten de forma transparente.

Es absolutamente necesario vincular estos fondos de «pérdidas y daños» a un plan concreto de aplicación de soluciones limpias y en particular, de energías renovables. No hacerlo es como anunciar un fondo sin recursos reales: es bonito, sí, pero no ayuda en nada ante los crecientes retos a los que se enfrentan estos países.


(*)  Bertrand Piccard, es fundador y presidente de Solar Impulse

Pionero, ya en la década del 2000, en considerar la ecología a través del lente de la rentabilidad, Bertrand Piccard esta considerado como un líder de opinión en los temas de innovación y sostenibilidad. Como Presidente de la Fundación Solar Impulse, promueve el crecimiento cualitativo demostrando el potencial económico de las tecnologías limpias. Denunciando lo absurdo de los sistemas contaminantes e ineficientes que aún hoy día se utilizan con demasiada frecuencia, aboga por la modernización del marco legal para facilitar el acceso al mercado de soluciones eficientes.  Su voz se escucha en las mayores instituciones, así como las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Foro Económico Mundial entre otros y su compromiso le ha valido varios nombramientos, como el de Campeón de la Tierra y el de Embajador de Buena Voluntad de las Naciones Unidas.

 


 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Medio Ambiente y Ciencia en EFEnoticias y  EFEverde

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Este blog de «influencers verdes» ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».

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Arturo Larena

#PeriodistaAmbiental y de ciencia de la vieja escuela, maestro en #Fundación Gabo. Premio Nacional de Medio Ambiente 2005 y de la Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad (Periodismo). #EUClimatePactAmbassador 2025. Diseñó, fundó y dirigió www.efeverde.com desde su creación en 2009 y hasta noviembre de 2025. Creó y dirigió EFEfuturo.com. Más: www.arturolarena.com