El Cabildo de Fuerteventura ha puesto en marcha un observatorio para monitorizar y reducir el impacto de la basura marina sobre la costa y los fondos marinos de las islas, como la que se aprecia en esta imagen de la playa de Cofete, en el municipio de Pájara. EFE/Carlos de Saá

El futuro del océano se decide en el barro de nuestros ríos. Por Carla Serrat

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Existe una distorsión habitual en la manera en que abordamos los grandes desafíos ambientales de nuestra era: nos alarma, y con razón, el estado de degradación de los mares y océanos, pero tendemos a olvidar la salud de los ríos que desembocan en ellos.

Sin embargo, la ciencia y la evidencia empírica son tajantes al respecto. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cerca del 80% de los residuos y la contaminación marina provienen de fuentes terrestres. Los ríos de la Península Ibérica se han convertido, involuntariamente, en las principales vías de transporte de esta basuraleza.

Mucho de lo que se tira, abandona o gestiona inadecuadamente en las inmediaciones de ríos como el Jarama o el Tajo no desaparece mágicamente, ya que la corriente lo arrastra hasta llegar al Atlántico o al Mediterráneo.

En un momento marcado por el endurecimiento de marcos regulatorios en la Unión Europea, las compañías no podemos ser únicamente espectadoras. Cuidar nuestro capital hídrico constituye una responsabilidad, un pilar ético y un requisito para garantizar la resiliencia de nuestras cadenas de valor.

Esta exigencia adquiere una relevancia particular en sectores como el de la belleza y el cuidado personal. Históricamente, la cosmética ha estado estrechamente vinculada al agua como ingrediente fundamental y vehículo de bienestar. Asumir hoy una visión sostenible implica ir más allá del diseño de fórmulas biodegradables o el ahorro hídrico en las plantas de fabricación.

Exige también cruzar la puerta de nuestras instalaciones para actuar de forma proactiva en la protección y regeneración de los ecosistemas acuáticos naturales de los que todos dependemos.

Proyecto “Limpia ríos, salva océanos”

Para lograr un impacto real y duradero, la clave reside en sustituir las intervenciones estéticas o aisladas por alianzas estratégicas a largo plazo basadas en la colaboración entre el tejido empresarial, las entidades ambientalistas y la sociedad civil. Un claro reflejo de esta visión es el proyecto “Limpia ríos, salva océanos”, que impulsamos desde Biotherm junto a la Fundación Ecoalf, el Proyecto LIBERA y la Asociación Paisaje Limpio.

Esta iniciativa, por supuesto, se enmarca en el paraguas general de L’Oréal Groupe, L’Oréal For The Future. Tras seis años de trabajo ininterrumpido actuando en cauces fundamentales como el Jarama, el Tajo, el Henares, el Turia y otros ríos de Cataluña, Comunidad Valenciana y Cantabria la iniciativa ofrece un diagnóstico representativo sobre la situación fluvial en España y las claves para su recuperación.

En primer lugar, resulta prioritario interceptar la contaminación higiénica y urbana en origen. A lo largo de estos seis años de actividad, el proyecto ha retirado más de 50 toneladas de basuraleza de las riberas y márgenes fluviales. Sin embargo, la cifra verdaderamente reveladora radica en la composición de esos residuos: el 58% corresponde a productos de higiene personal.

Estos materiales sintéticos no solo obstruyen las infraestructuras de saneamiento, sino que al llegar a los ríos se fragmentan progresivamente en microplásticos. Una vez en el agua, absorben contaminantes químicos y son ingeridos por la fauna acuática, introduciéndose de lleno en la cadena alimentaria que finalmente llega al ser humano.

Vocación científica del proyecto

Precisamente por ello, una de las señas de identidad de Limpia Ríos, Salva Océanos desde sus inicios ha sido su vocación científica. La retirada de residuos se acompaña de un trabajo continuado de caracterización de la basuraleza mediante herramientas de ciencia ciudadana como e-Litter, que permiten identificar y cuantificar los residuos encontrados y generar información comparable a lo largo del tiempo.

Paralelamente, se han desarrollado campañas de muestreo y análisis de microplásticos en el agua, los sedimentos y la lámina superficial, con el objetivo de comprender mejor tanto su presencia como su distribución en los ecosistemas fluviales.

Este enfoque de investigación ha permitido además desarrollar experiencias piloto orientadas específicamente a la prevención. En el río Tajo, por ejemplo, se utilizaron barreras de retención habitualmente empleadas frente a vertidos de hidrocarburos para interceptar y analizar los residuos flotantes presentes en el cauce, comparando distintos puntos antes y después de la confluencia con el Jarama.

La caracterización periódica de los materiales retenidos permitió estudiar su composición y dinámica y profundizar en el conocimiento de cómo se transporta la basuraleza a través de los ríos.

En Coslada (Madrid), por su parte, se ha trabajado en un proyecto piloto de instalación de redes de captación en aliviaderos de la red de saneamiento, dirigido especialmente a reducir la llegada de residuos higiénicos al río Jarama. El objetivo último de este trabajo científico no es únicamente conocer mejor el problema, sino transformar ese conocimiento en soluciones que permitan prevenirlo en origen.

Asimismo, debemos aspirar a una restauración biológica e integral del ecosistema. Limpiar el entorno es indispensable, pero resulta insuficiente si no se devuelve la funcionalidad ecológica a la ribera. Los bosques de galería cumplen un rol vital como filtros naturales del agua y barreras frente a la erosión.

Por este motivo, el proyecto combina la recogida de basura con acciones de reforestación activa que han permitido plantar más de 527 árboles y arbustos autóctonos y retirar casi 1.600 ejemplares de flora invasora como el ailanto (Ailanthus altissima), una especie agresiva que desplaza a la vegetación local y empobrece la biodiversidad de los márgenes.

Educación ambiental y concienciación social

Por último, no debemos olvidar el valor de la educación ambiental y la concienciación social. Ningún cambio es definitivo sin la implicación comunitaria. Hasta la fecha, la iniciativa ha movilizado a más de 4.330 voluntarios de todas las edades y ha impartido talleres de concienciación a casi 2.000 estudiantes en centros escolares.

Sensibilizar a las nuevas generaciones sobre lo que ocurre al otro lado del grifo o del inodoro es la única garantía de que los esfuerzos de conservación de hoy tengan continuidad mañana.

Carla Serrat es directora general de Biotherm.

Con motivo del Día Mundial de los Ríos, conviene recordar que no podemos salvar los mares si ignoramos los cauces que los alimentan.

Proteger la salud hídrica de nuestro país requiere que asumamos un papel valiente y proactivo, poniendo recursos, capacidad de innovación y alianzas al servicio de la naturaleza.

Cambiar el destino de nuestros océanos empieza, inevitablemente, por pisar y cuidar el barro de nuestros ríos.

 

Carla Serrat es directora general de Biotherm.

 


 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFE Verde.

 

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Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».