Haciendo olas para proteger nuestros océanos. Por (*) Leon Kamhi

Publicado por: generico 5 de junio, 2022

Tras el Día Mundial del Medio Ambiente y a medida que se acerca el Día Mundial de los Océanos, la protección y la conservación ambiental y de la vida marina están en la mente de muchos. Los océanos desempeñan un papel fundamental en la regulación de nuestro clima y proporcionan servicios ecosistémicos clave, como la producción de oxígeno y la captura de carbono. La biodiversidad de nuestros océanos podría convertirse en una fuente clave de innovación y avances médicos y también es esencial para la economía.

Sectores como el transporte marítimo, el turismo y la pesca dependen en gran medida de los océanos, ya que la mayor parte del comercio mundial se realiza por vía marítima y cerca del 80% del turismo tiene lugar en las zonas costeras1.

Se calcula que más de 3.000 millones de personas2 dependen de los océanos para su subsistencia y que el capital natural de nuestros océanos está valorado en 24 billones de dólares.

Sin embargo, estos vastos recursos están disminuyendo rápidamente. El cambio climático, la contaminación y la sobreexplotación pesquera amenazan la sostenibilidad de nuestros océanos.

La actividad humana ha tenido graves consecuencias ecológicas para los ecosistemas marinos. Los océanos son un excelente ejemplo de la llamada “tragedia de los comunes”, o tragedia común, donde un recurso de libre acceso se agota en detrimento de todo el mundo.

Las consecuencias del fracaso

La falta de protección de los ecosistemas marinos tendrá consecuencias negativas para la economía mundial, ya que supone un riesgo sistémico para las inversiones a largo plazo.

Existen riesgos para el modelo de negocio de industrias como el turismo, mientras que los cambios en el nivel del mar y los huracanes más fuertes y frecuentes suponen un riesgo físico para las empresas situadas en zonas costeras.

Además, la vinculación a la contaminación de los océanos puede resultar perjudicial para la reputación de una empresa y repercutir, por tanto, en su capitalización bursátil.

Un ejemplo destacado es el desastre de la plataforma Deepwater Horizon, que hizo caer el precio de las acciones de la petrolera BP en un 55% y obligó a la compañía a pagar más de 65.000 millones de dólares en costes de limpieza y litigios.

Además del riesgo de litigio, las empresas que no gestionan adecuadamente su impacto en la sostenibilidad de los océanos pueden no estar preparadas para los cambios normativos.

Los acuerdos internacionales que salvaguardan los océanos, como la prohibición de la caza comercial de ballenas de 1986, pueden alterar fundamentalmente las industrias.

En la actualidad, la comunidad mundial está empezando a ver la importancia de gestionar su impacto en los océanos.

El gobierno de Reino Unido es uno de los 30 países que forman parte de la Alianza Mundial de los Océanos, que pide que se proteja el 30% de los mares para 2030.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas destacan las ambiciones de acción en el ODS 14 "Vida Submarina", que incluye metas sobre la reducción de la contaminación marina, la protección y restauración de los ecosistemas, la reducción de la acidificación de los océanos y la pesca sostenible, entre otras.

Por último, la concienciación de los consumidores sobre el impacto medioambiental, alimentada por documentales populares, ha dado lugar a cambios significativos en la demanda del mercado de productos relacionados con la contaminación de los océanos, como los artículos de plástico de un solo uso.

Los inversores deben ser conscientes de estos riesgos y de cómo las empresas en las que invierten afectan a los océanos. Para ello habrá que examinar el impacto de las distintas compañías y sectores en la sostenibilidad de estos.

Debe haber una gestión eficaz para animar a las empresas a comprender y controlar el impacto de sus actividades en los océanos y su dependencia de ellos. Asimismo, deberían desarrollar medidas de mitigación o cambiar fundamentalmente sus modelos de negocio cuando tengan un impacto negativo en los ecosistemas marinos.

En última instancia, las empresas deben trabajar para encontrar soluciones que tengan un efecto neto positivo en los océanos mediante la innovación y las prácticas de economía circular.

También será necesario el compromiso con los gobernantes para garantizar que se establezcan los marcos e incentivos adecuados para proteger la salud de los océanos y tener en cuenta las externalidades que los dañan.

Una oportunidad para el cambio

Nuestra sociedad depende de los océanos en innumerables aspectos, por lo que es importante revertir esta “tragedia de los comunes” y fomentar la sostenibilidad a largo plazo de los ecosistemas oceánicos. Seguiremos explorando nuevas áreas de compromiso de las empresas y las políticas públicas para proteger los océanos y garantizar la continuidad de los enormes beneficios que producen.

Con la COP 27 sobre el cambio climático y la COP 15 sobre la biodiversidad que se celebrarán a finales de este año, existe una excelente oportunidad para situar la sostenibilidad de los océanos en un lugar más destacado de las agendas políticas mundiales.

Los puntos de vista y las opiniones contenidas en este documento son los del autor y no representan necesariamente los puntos de vista expresados o reflejados en otras comunicaciones. Esto no constituye una solicitud u oferta a cualquier persona para comprar o vender cualquier valor o instrumento financiero relacionado.

(*) Leon Kamhi es jefe de Responsabilidad en Federated Hermes Limited.

 

 

 

 

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Making waves to protect our oceans

Following World Environment Day and as World Oceans Day approaches, protecting and conserving the environment and marine life is at the forefront of many minds. The oceans play a central role in regulating our climate and provide key ecosystem services, such as the production of oxygen and carbon sequestration.

The biodiversity of our oceans could become a key source of innovation and medical advances and it is also essential for the economy.

Sectors such as shipping, tourism and fishing are highly dependent on the oceans, with most global trade occurring by sea and about 80% of tourism occurring in coastal areas1.

It is estimated that over three billion people2 depend on the oceans for their livelihoods and that the natural capital of our oceans is valued at US$24tn.

Yet these vast resources are dwindling fast. Climate change, pollution, and overfishing are threatening the sustainability of our oceans. Human activity has had severe ecological consequences for marine ecosystems. The oceans are a prime example of a tragedy of the commons, where an openly accessible resource is depleted to the detriment of all.

The consequences of failure

Failing to protect marine ecosystems will have negative consequences for the global economy, posing a systemic risk to long-term investments. There are business model risks for industries such as tourism, while changing sea levels and stronger, more frequent hurricanes pose a physical risk to businesses located in coastal areas.

And if a company is linked to ocean pollution it can result in reputational damage, impacting its value as an enterprise. A prominent example is the Deepwater Horizon blowout that sent oil major BP’s share price tumbling by 55% and resulted in the company having to pay over US$65bn in clean-up and litigation costs.

In addition to the risk of litigation, companies that do not adequately manage their impact on ocean sustainability may be underprepared for regulatory changes. International agreements that safeguard the oceans, such as the 1986 ban on commercial whaling, can fundamentally disrupt industries.

Today, the global community is starting to see the importance of managing its impact on the oceans.

The UK government is one of 30 countries in the Global Ocean Alliance calling for 30% of seas to be protected by 2030. The United Nations Sustainable Development Goals (SDGs) highlight ambitions for action in SDG 14 “life below water”, which includes targets on reducing marine pollution, protecting and restoring ecosystems, reducing ocean acidification and sustainable fishing, among others.

Finally, consumer awareness of environmental impacts, fuelled by popular documentaries such as the BBC’s Blue Planet series, has resulted in significant shifts in market demand for products linked to ocean pollution, such as single-use plastic items.

Investors should be aware of these risks and how the companies in which they are invested impact the oceans.

This will involve scrutinising the impact of different companies and sectors on ocean sustainability. Effective stewardship should be in place to encourage companies to understand and monitor how their activities impact and depend on the oceans.

They should develop mitigation measures or fundamentally shift their business models where they negatively impact marine ecosystems. Ultimately, companies should work towards solutions that have a net-positive effect on the oceans through innovation and circular economy practices.

Engagement with policymakers will also be required to ensure that the right frameworks and incentives are established to protect ocean health and account for the externalities that damage oceans.

An opportunity for change

Our society is dependent on the oceans in a myriad of ways and it is therefore important to reverse this tragedy of the commons and nurture the long-term sustainability of ocean ecosystems.

We will continue to explore new areas of company and public policy engagement to protect the oceans and ensure the continuity of the vast benefits that they yield. With the COP 27 for climate change and the COP 15 for biodiversity due to take place later this year, there is an excellent opportunity to place ocean sustainability higher on global policy agendas.

The views and opinions contained herein are those of the author and may not necessarily represent views expressed or reflected in other communications. This does not constitute a solicitation or offer to any person to buy or sell any related securities or financial instruments.

 

(*) Leon Kamhi, Head of Responsibility, at Federated Hermes

 

 

 

 

 


Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Medio Ambiente y Ciencia en EFEnoticias y  EFEverde

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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