La única oportunidad concreta de proteger la naturaleza. Por (*) Equipo Bloom

París, 1 de marzo de 2023 – Hoy se cumple un año desde que el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, afirmó que el último informe del IPCC era un «atlas del sufrimiento humano y una acusación condenatoria del fracaso del liderazgo climático«. Los acontecimientos que se están produciendo en el Parlamento Europeo son una inquietante ilustración de ello.

En junio de 2022, la Comisión Europea propuso al Parlamento y al Consejo un reglamento europeo llamado «Ley para la Restauración de la Naturaleza», que supondría la última oportunidad antes de las elecciones europeas de 2024 para aplicar las medidas existenciales que reclaman los expertos en biodiversidad y clima. Con ella, se pretende detener el colapso de las especies vivas en la Tierra así como el incremento de las catástrofes climáticas -sequías, olas de calor, ciclones, incendios, inundaciones- vinculadas al aumento de las temperaturas y del nivel del mar.

Pero dentro de una semana, el 9 de marzo, un reducido número de eurodiputados de la «Comisión de Medio Ambiente» del Parlamento Europeo se reunirá con el ponente del texto, el socialista español César Luena, para decidir cuáles de las cerca de 2.000 enmiendas presentadas van a cargarse.

La derecha europea, aliada con la extrema derecha, ya ha advertido de que intentará «cargarse el texto » para que de la revisión legislativa no salga nada ambicioso. Los documentos preparatorios de la reunión del 9 de marzo indican que estas negociaciones representan un alto riesgo para el océano: por el momento, todas las enmiendas que conllevan una ambición real de protección de los ecosistemas marinos y que pondrían fin a los estragos de la pesca industrial, reconocida como la primera causa de destrucción de los océanos por el IPBES, en particular las enmiendas presentadas por los eurodiputados del grupo de los Verdes/EELV (Marie Toussaint y Yannick Jadot) y de a Izquierda/France Insoumise (Marine Mesure y Younous Omarjee), han desaparecido de la escena. La reunión del 9 de marzo pondrá a prueba al ponente del texto, Cesar Luena, en un tira y afloja derecha-izquierda que disgustará a quienes prefieren pensar que la ecología no es «ni de derechas ni de izquierdas».

El grupo que decantará la balanza -o no- a favor de la protección del medio ambiente, del clima y, por tanto, de la estabilidad de las condiciones de vida en la Tierra, será el grupo de Emmanuel Macron en el Parlamento: el grupo «Renew Europe» (‘Renaissance’ en francès). El examen de la «Ley para la Restauración de la Naturaleza» promete ser un gran momento de clarificación política para separar los hechos de las palabras. BLOOM seguirá de cerca estas votaciones.

Cabe esperar todas las artimañas sucias de los grupos de presión y sus portavoces políticos: chantaje al empleo, bloqueo de enmiendas, cambio incesante de calendarios para aplazar la adopción y, por tanto, la entrada en vigor del reglamento, transformación de su estatuto para convertirlo sólo en una «directiva» y no en un reglamento, ya que una directiva debe luego ser transpuesta a la legislación nacional por los Estados miembros, etc. Un sinfín de trucos políticos de los que Bruselas tiene la triste costumbre. El objetivo de la derecha y la extrema derecha europeas es desmantelar uno de los textos pilares para la aplicación de la «Estrategia de la UE sobre Biodiversidad para 2030» y formar un frente para rechazar finalmente el texto en su conjunto. Este es el clima que acompaña el examen de esta propuesta legislativa y las próximas votaciones en la Comisión de Pesca del Parlamento (una previsible carnicería, como suele ocurrir en esta minúscula comisión de grupos de presión industriales) y en la Comisión de Medio Ambiente (ENVI).

A un año vista de las próximas elecciones europeas, el proyecto de reglamento de la UE sobre «restauración de la naturaleza» fue presentado en junio de 2022 por la Comisión Europea como una oportunidad histórica para empezar a restaurar los mermados ecosistemas terrestres y marinos de Europa, «en particular aquellos con mayor potencial para capturar y almacenar carbono y para prevenir y reducir el impacto de las catástrofes naturales«. Este proyecto de reglamento es la última oportunidad de la presente legislatura para detener la metódica destrucción de los ecosistemas y los fondos marinos por una flota pesquera industrial altamente eficiente.

Urgencia vital para el océano

La adopción de un reglamento europeo ambicioso sobre la restauración de la naturaleza es una urgencia vital para el océano, que absorbe casi un tercio del CO2 emitido por los seres humanos y constituye, a través de los animales y sedimentos marinos, el mayor depósito de carbono del mundo. Hoy en día, la biodiversidad marina está agotada y debe ser protegida de la explotación industrial desenfrenada, empeñada en una carrera hacia el gigantismo y la innovación tecnológica que hace caso omiso del principio de precaución, y que está conduciendo a la quiebra a la pesca artesanal, además de arruinar los sistemas climáticos.

Los eurodiputados franceses Marie Toussaint, Yannick Jadot, Marina Mesure y Younous Omarjee han presentado una serie de enmiendas para que este proyecto de ley marque un verdadero punto de inflexión en la protección y restauración de los ecosistemas marinos. Estas enmiendas recogen las recomendaciones de los científicos para responder a la emergencia ecológica, fijan un calendario, establecen criterios claros para la protección de los ecosistemas y comprometen al sector en una transición hacia una pesca artesanal que proporcione empleo y respete el medio ambiente.

Las enmiendas del grupo de los Verdes (EELV) y de Izquierda (France Insoumise) proponen, en particular, definir las actividades que deben prohibirse para que las áreas marinas protegidas (AMP) estén realmente «protegidas», reservar la franja costera de 12 millas náuticas al uso exclusivo de buques de menos de 25 metros para frenar la destrucción de las comunidades pesqueras del litoral europeo y rechazar ciertos «monstruos» como los arrastreros pelágicos de hasta 140 metros, y prohibir métodos de pesca destructivos como los dispositivos de concentración de peces (DCP) o el cerco demersal, una forma de arrastre de fondo tecnificado.

Mientras las advertencias del IPCC y del IPBES son cada día más apremiantes y todos los indicadores están en rojo, sería inconcebible que el ponente César Luena cediera a los requerimientos de la derecha. Esta utiliza todos los argumentos de mala fe para no cambiar el modelo depredador de los recursos, pese a que está llevando a la humanidad al borde del colapso.

Los eurodiputados que son conscientes del caos climático y del colapso de la biodiversidad deben movilizarse firmemente junto al ponente para denunciar las tácticas dilatorias de los eurodiputados que están ciegos ante la emergencia ecológica y que pretenden «torpedear» este texto o vaciarlo de su contenido. Es esencial rechazar cualquier compromiso que nos impida trabajar por el futuro de unos ecosistemas actualmente en estado de colapso.

Las decisiones que se tomen hoy son vinculantes para toda la humanidad.

(*) Equipo Bloom (Francia)

Foto principal: Hojas @arturolarena en archivo @efeverde

Imagen de Arturo Larena

Arturo Larena

#PeriodistaAmbiental y de ciencia de la vieja escuela, maestro en #Fundación Gabo. Premio Nacional de Medio Ambiente 2005 y de la Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad (Periodismo). #EUClimatePactAmbassador 2025. Diseñó, fundó y dirigió www.efeverde.com desde su creación en 2009 y hasta noviembre de 2025. Creó y dirigió EFEfuturo.com. Más: www.arturolarena.com