En estos datos no figuran otro tipo de contaminación, como residuos, plásticos, contaminación de aguas, consumos hídricos, energéticos, impactos en el medio físico terrestre y marítimo y un largo etcétera.
Por tanto no me atrevería a seguir llamando al turismo la industria sin chimeneas, ¿No creen?
Pero, por otra parte, estamos hablando ya de un mercado de 1.300 millones de consumidores internacionales, además de otro volumen similar de turistas nacionales o domésticos, que sumaría un total de unos 2.600 millones, más los excursionistas que serían otra cifra parecida.
Lo mejor y lo peor, es su tasa anual de crecimiento positivo y su generalización geográfica.
Pero, se imaginan, lo que supondría tener este volumen de consumidores convertidos o concienciados por una causa ambiental, que nos compete a todos. El potencial de los consumidores turísticos a nivel mundial es extraordinario y con solo el 10% de ese volumen, sería suficiente como para provocar grandes cambios, rápidos y bruscos, es decir disruptivos, que es lo que actualmente se necesita.
Ahora bien para ello, se necesita algo que todavía no aparece de forma clara y es el liderazgo, líderes capaces de influenciar en estos consumidores para que a su vez exijan cambios en la oferta turística, a la vez que el resto del consumo.
No creo en los milagros ni en la casualidad, sino en la causalidad y es un hecho que este fenómeno tendrá que venir, pero quizás puede ocurrir demasiado tarde, si no hay ese liderazgo tan necesario.
Y cuando se habla de liderazgo, permítanme recordar su definición, El liderazgo es el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo tiene para influir en la forma de ser o actuar de las personas o en un grupo de trabajo determinado, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo hacia el logro de sus metas y objetivos.
Otra definición que me parece acertada sobre liderazgo o «leadership» is the art of motivating a group of people to act towards achieving a common goal (El arte de motivar a un grupo de gente para conseguir un fin u objetivo común).
La teoría del mosquito, demuestra no solo que el tamaño del líder no importa, sino que incluso a veces puede ser causante de un mayor impacto

Al hablar de liderazgo, siempre me viene a la cabeza muchas frases del Presidente Obama, pero esta vez quiero usar lo que denominó la teoría del mosquito, que demuestra no solo que el tamaño del líder no importa, sino que incluso a veces ese pequeño tamaño puede ser causante de un mayor impacto. Y si no, imaginen dormir en una habitación donde haya un mosquito dispuesto a picarles.
Por tanto, estos líderes pueden ser cualquiera de Vds. o nosotros, motivados, con suficientes habilidades, independientemente donde vivan o trabajen, porque seguro que lo que uno haga en un lugar tendrá consecuencias en otro muy lejano y más ahora con la gran interconexión que existe.
Actualmente, el liderazgo en esta época disruptiva con estas amenazas ambientales y aplicando la teoría del mosquito y la del caos, la comida está servida en el plato. Falta ponerse manos a la obra.
Un cordial saludo
Arturo Crosby
Editor Natour





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