residuos

Más allá de las Rs: la valorización energética y el residuo cero. Por Joaquín Pérez Viota (presidente de AEVERSU)

El 14 de diciembre de 2022, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 30 de marzo como el Día Internacional de Cero Desechos. Esta fecha busca impulsar formas sostenibles de consumo y producción, promover la transición hacia una economía circular y sensibilizar sobre cómo las iniciativas de cero residuos contribuyen al cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

En este sentido, a la vista de los datos estadísticos recopilados, parece evidente que urge modificar los actuales modelos de consumo y gestión de residuos, que han contribuido a la generación de fenómenos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Todo ello hace patente la necesidad de consolidar una economía circular real, pero todavía hay una pregunta en el aire: ¿cómo podemos hacerlo?

Durante años, el debate público se ha centrado en una estrategia fundamentada en la prevención, la reducción, la reutilización y el reciclaje. Hoy, sin embargo, un enfoque más actualizado debe incluir también reparar, renovar, rediseñar y recuperar, conformando así un modelo de 7Rs, que debe imbricarse en nuestros hábitos y cultura.

Evidentemente, estos son pilares esenciales de cualquier estrategia de economía circular. No obstante, existe una realidad palpable que a menudo queda fuera de la conversación: hay residuos que no pueden reciclarse y que también deben ser gestionados.

El foco, entonces, debe de centrarse no solo en cuánto reducimos los residuos, o como diseñamos los bienes de consumo para minimizar la generación de estos, sino en cómo gestionamos responsablemente aquellos que no pueden volver al ciclo productivo.

Estrategia europea de tratamiento de residuos

En este punto cobra especial sentido la estrategia europea de tratamiento de residuos, y en concreto la conocida jerarquía de tratamiento.

Mientras que los modelos tradicionales de gestión, predominantes en gran parte de los países europeos, y sobremanera en España, establecen sistemas preferentes de eliminación de este tipo de residuos en vertedero, la estrategia de residuos de la Unión, y los objetivos de tratamiento, van por la senda marcada por los principios rectores de la estrategia de tratamiento de residuos europea, el aprovechamiento de la energía que puede ser generada con un adecuado tratamiento térmico de ese residuo que no puede ser recuperado ni reciclado.

Cobra por tanto especial relevancia el término “valorización energética”. El vertedero es el lugar que – de primeras – representaría el final de la cadena; es decir, el sitio donde los materiales que no pueden ser reutilizados o reciclados definitivamente pierden su valor.

Pero ¿y si hay más? ¿y si podemos aprovechar el valor que aún tiene ese residuo, su energía? Aquí entra al terreno de juego la valoración energética.

Valoración energética

La valorización energética es la conversión de aquellos residuos que no pueden ser reciclados en energía, ya sea en forma de electricidad, vapor o agua caliente para uso doméstico o industrial. Dicha actividad complementa las 7Rs y se alinea con el ciclo virtuoso de la economía circular, posibilitando el cierre del mismo.

En definitiva, la valorización energética sustituye a la eliminación de los residuos no reciclables en vertederos convencionales.

Vayamos con unos datos. En 2025 se trataron en España 2.308.496 toneladas de residuos en plantas de valorización energética, evitando su depósito en vertedero y transformándolos en energía aprovechable. Pese a estos avances, en 2022 aún se enviaba el 47% de los residuos a vertederos en nuestro país. Este porcentaje, que pese a ser abultado, puede no decirnos nada, cobra especial significado cuando lo ponemos en el contexto del tratamiento de residuos en Europa.

España, con poco más del 11% de la población de la Unión Europea, es responsable de más del 20% del total de residuo enviado a vertedero en toda la Unión. Por ende, solo un 11% de los residuos se valorizan energéticamente, muy lejos de países como Alemania, Austria, Países Bajos o Dinamarca, en los que cerca del 30% y el 40% de los residuos se valorizan, y que, bien no utilizan el vertido dentro de sus políticas de tratamiento, bien representa un porcentaje mínimo dentro de sus políticas de tratamiento.

Utilización desproporcionada del vertedero en España

Este problema no es solo un problema estadístico, o de incumplimiento de políticas y objetivos. La utilización desproporcionada del vertedero en España genera un severo impacto ambiental, oculto en gran medida, al incorporar una ingente cantidad de gas metano a la atmósfera, un gas con un potencial de calentamiento global aproximadamente 28 veces superior al CO2, y con efectos en la atmósfera que pueden persistir durante 100 años.

Según el estudio el estudio «Valorización energética de residuos municipales en España y Andorra: huella de carbono y comparativa con depósito en vertedero», elaborado por G-ADvisory, los vertederos emiten 772 Kg de CO2 equivalente por tonelada tratada. La valorización energética, pese a ser un proceso de combustión, tiene una emisión de gases de efecto invernadero por tonelada de residuo tratado, un 245% que si este residuo hubiera sido eliminado en un vertedero.

Por otro lado, el análisis de los países europeos con mayor madurez cultural medioambiental, líderes en todos los parámetros de recuperación y reciclaje, muestran que realizan un uso responsable de la valorización energética, eliminando de sus esquemas de tratamiento la eliminación en vertedero. Esto demuestra bien claramente que esta tecnología no sustituye en ningún caso al reciclaje, sino que lo complementa, reduciendo al mínimo el depósito de residuos en los vertederos.

En el caso de Suecia y Finlandia, solo el 1% de los residuos municipales acaba en el vertedero: un verdadero caso de éxito que revela el papel clave de la valorización en la gestión de residuos.

Duplicar capacidad antes de 2035

Por lo tanto, la valorización energética se posiciona como un pilar más – más allá de las 7Rs – para avanzar hacia una economía circular real. Lejos de competir con ellas, aporta una solución responsable para esa fracción de residuos que hoy sigue teniendo como destino mayoritario el vertedero.

Para ello, si España quiere alinearse con los países europeos más avanzados y converger hacia el cumplimiento de los objetivos de tratamiento de residuos marcados por la Unión Europea, debe reducir su dependencia del vertido y mejorar el aprovechamiento de sus recursos; necesita integrar de manera decidida la valorización energética en sus estrategias y planificación del tratamiento de sus residuos.

Según las estimaciones que hemos hecho en AEVERSU, si España quiere cumplir con los objetivos europeos que un porcentaje de eliminación en vertedero en 2035 del 10%, deberá, por lo menos, duplicar su capacidad de valorización energética.

Y, para ello, es imprescindible reconocer el papel estratégico de esta tecnología en las políticas de gestión de residuos, adoptando medidas de impacto como la suspensión temporal del impuesto a la valorización energética o la implementación de políticas fiscales disuasorias del vertido.

Solo así nuestro país contará con un marco regulatorio estable que favorezca la inversión en nuevas plantas de valorización energética y en la modernización de las ya existentes.

Avanzar hacia una economía circular real y lograr el ambicioso objetivo del residuo cero exige una mirada integral.

Prevenir, reducir, reutilizar, reparar, renovar, rediseñar, recuperar, reciclar y valorizar energéticamente aquello que ya no tiene otra alternativa.

Joaquín Pérez Viota es presidente de AEVERSU.

Solo así podremos reducir de forma efectiva nuestra dependencia del vertedero y acercarnos a los objetivos europeos en materia de gestión de residuos.

El Día Internacional de Cero Desechos nos recuerda la responsabilidad de gestionar aquello que inevitablemente está y se produce.

Para lograrlo, es necesario que todos trabajemos juntos en la misma dirección, siguiendo el principio esencial que debe marcar los nuevos modelos de producción y consumo: en una economía verdaderamente circular, incluso aquello que parecía no tener valor puede convertirse en un recurso.

 

Joaquín Pérez Viota es presidente de AEVERSU.

 

 

logotipo de AEVERSU

 

 


 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde.

 

Otras tribunas de Creadores de Opinión Verde (#CDO)

Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».